Antonio Antón Morón

Sociólogo, politólogo y escritor.  Profesor de la Universidad Autónoma de Madrid (2003/2022)

Artículos propios del año 2026


Con párrafos seleccionados, un breve comentario y la referencia web original. El texto completo pinchando en el enlace. Para acceder a los años anteriores en la entrada correspondiente de la Portada y de Publicaciones.

Los límites de Zapatero. Antonio Antón, en Público (26/05/2026) y Mientras Tanto (1/06/2026)


Valoración de los claroscuros de Zapatero y la necesidad del refuerzo de la ética pública. Selecciono varios párrafos:


“Aquí no voy a entrar en esa calificación jurídica, más allá de llamar la atención sobre tres cuestiones fundamentales que afectan a la credibilidad del Estado de derecho: la importancia del precepto de la presunción de inocencia… hasta que no se demuestra la culpabilidad, con plenas garantías procesales; la necesaria rigurosidad de los hechos comprobados por la justicia, más allá de indicios e hipótesis interpretativas a raíz de informes policiales; su imparcialidad investigadora y sancionadora respecto de motivos ideológicos o políticos, cuando en otros casos similares se ha actuado con benevolencia, dando pábulo a la politización y el descrédito de la justicia.


Paralelamente al proceso judicial, el caso Zapatero tiene un hondo significado político, en el marco de la ofensiva derechista para la deslegitimación y el recambio del Gobierno progresista. Me voy a centrar en este ámbito analítico del impacto sociopolítico y la valoración ética de su controvertida actuación. Comienzo por su papel sociohistórico, con sus límites para las izquierdas, para abordar, en segundo lugar, la necesaria respuesta democratizadora y de reafirmación ética, en particular, de las izquierdas transformadoras…


En segundo lugar, quisiera aludir al conflicto ético de fondo que afecta, especialmente, a la legitimidad de las élites políticas. Sin abordarlo, con suficiente credibilidad transformadora, parece difícil que puedan conectar con las aspiraciones democráticas y ejemplarizantes de las mayorías sociales y renovar la base de confianza popular en un nuevo contrato social y político que asegure la victoria electoral de las izquierdas y una nueva etapa progresista.


Me refiero a las dos concepciones básicas de la justicia y de la ética pública, en pugna en los tres últimos siglos. Una, la individualista (neo)liberal, basada en el beneficio privado (el vicio o el egoísmo individual) como motor para la prosperidad pública. Otra, la del bien común como referencia de la sociabilidad (desde el aristotelismo tomista-agustiniano, que precisamente recoge el Papa León XIV, pasando por los derechos humanos kantianos o la ética de la responsabilidad weberiana).


La primera es hegemónica, sobre todo en las derechas, para articular el mercado capitalista y pretende imponerse en muchas de las relaciones sociales. La segunda, casi siempre a la defensiva, tiene cierta influencia en la política y la esfera pública y es fundamental para la cohesión social, la igualdad efectiva y la convivencia cívica, principios que suelen encabezar discursos más o menos retóricos, particularmente de las fuerzas progresistas.


Pues bien, el caso Zapatero y de otros dirigentes políticos deriva de la pretensión de utilizar las capacidades públicas de su trayectoria política para mejorar el beneficio económico privado y su estatus particular de poder…


La conclusión es evidente. La coyuntura actual significa un reto mayúsculo para las izquierdas. Por un lado, para el Partido Socialista y el propio sanchismo, que comparte con Zapatero algunas de sus limitaciones, a superar, y mantiene cierta impotencia reformadora de progreso.


Por otro lado, para el conjunto de la izquierda alternativa, incluida la nacionalista, que debiera destacarse por su impulso en la regeneración democrática y la profundización progresista en la justicia social, como opción diferenciadora y transformadora frente a la amenaza derechista, y ante las demandas sociales y democráticas mayoritarias de la sociedad. Veremos.”


Referencia web original:

https://www.publico.es/opinion/limites-zapatero.html


Referencia web de la reedición en Mientras Tanto n.º 257 (1/06/2026):

https://mientrastanto.org/257/de-otras-fuentes/los-limites-de-zapatero/

El legado del movimiento 15-M. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (13/05/2026)


‘El movimiento 15-M simboliza el conjunto de protestas sociales y cívicas de todo el lustro de 2010 a 2014, que es mucho más variado. Después de más de una década de su agotamiento como movilización social, conviene este recordatorio para valorar con perspectiva histórica este amplio proceso de indignación popular y acción colectiva progresista y su impacto sociopolítico posterior’. Selecciono varios párrafos:


“Los tres factores que se encadenan en ese lustro 2010/2014, cristalizando la protesta social, son: gravedad de los problemas y recortes socioeconómicos para la mayoría de la sociedad; gestión política e institucional regresiva, y cultura democrática y de justicia social con la activación de distintos agentes y movilizaciones sociales. Supone la combinación de tres dinámicas: 1) descontento por el empobrecimiento, la desigualdad, la subordinación y la injusticia; 2) percepción de los responsables de esa situación y descrédito del poder establecido, y 3) movilización colectiva, deseo de cambio y expectativas y oportunidades transformadoras o de influencia…


Lo que se mantiene, a pesar de todos los esfuerzos de sectores poderosos para su desgaste, en particular su expresión política, es una base social amplia que llamo ‘nuevo progresismo de izquierdas’, con fuerte componente social, democrático, feminista y ecologista, compuesto sobre todo por gente joven, mayoría precaria, con identificación sociopolítica de izquierdas.


Aquel amplio proceso de movilización social progresiva del primer lustro de la década cuestionó las políticas regresivas de los poderosos, reafirmó la acción colectiva por mayor democracia y justicia social y configuró una gran corriente social crítica más igualitaria y solidaria. Y permitió, en su segundo lustro, la formación del llamado espacio sociopolítico y electoral del cambio de progreso, con una influencia institucional relevante, en el marco del acuerdo del Gobierno de coalición progresista, con el comienzo, lleno de límites y altibajos, de un proceso de reformas sociolaborales y democráticas significativas pese a las grandes dificultades estructurales y la oposición de las derechas y grupos de poder.


En definitiva, la experiencia de esta pasada década permite clarificar la interacción de los procesos sociales de activación cívica, imprescindibles desde una perspectiva transformadora, con la conformación de las bases sociales de progreso y los fundamentos del cambio electoral e institucional, desde la pluralidad y la profundización democrática frente a los riesgos involucionistas de las derechas reaccionarias.


Es conveniente aprender de ella para abordar de forma realista pero ambiciosa los nuevos retos de esta nueva década con un nuevo proyecto de país y la necesaria modernización socioeconómica y medioambiental. Y, específicamente, en este nuevo ciclo político, avanzar en la conformación del llamado frente amplio en torno a esos dos grandes ejes transformadores: justicia social e igualdad (incluida la de género), y democratización política (incluida la territorial), participativa y solidaria. Es el proceso participativo, democratizador y unitario, todavía necesario, que nos ha legado el movimiento 15-M.”


Referencia web original:

https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/analisis-politico-social-legado-movimiento-15m/20260513205346250098.html

Percepción juvenil sobre la discriminación étnica y por sexo. Antonio Antón, en Público (9/05/2026)


‘Tras la primera parte del análisis sobre jóvenes y democracia, aquí me centro en dos aspectos, dentro de una vivencia discriminatoria más general, vinculados con un fuerte conflicto sociopolítico y controversia cultural: la opinión juvenil, con una profunda brecha por sexo/género, ante la persistencia de la desigualdad de género y la violencia machista, y su actitud ante la inmigración y la segregación étnico-nacional’. Selecciono varios párrafos:


“En la tabla adjunta se exponen los datos de la percepción juvenil sobre las desigualdades entre mujeres y hombres, con el total, por sexo y por ideología política, en el eje izquierda/derecha. Su existencia es percibida de forma abrumadora, por más del 90%; solo un 8,3% opinan que no existen, el 5,5% de mujeres y el 10,9% de hombres. La mitad de la juventud considera que son grandes y muy grandes, con una brecha por sexo muy significativa, con una diferencia de más de 20 puntos: más del 60% de las mujeres lo manifiestan, y los hombres no llegan al 40%. Al contrario, sobre la opinión de que son pequeñas y muy pequeñas, la diferencia es de más de 15 puntos, la mitad de los hombres y un tercio de las mujeres…


Los datos totales nos indican una sociedad fragmentada en este tema, con un empate entre quienes consideran que son las mujeres las que tiene más inconvenientes para esa conciliación (40%) y quienes piensan que son por igual (40%). Junto con el dato significativo de la existencia de casi un 20% que todavía piensa que son los hombres los que tienen más obstáculos, aunque aquí se observa una gran diferencia por sexo; solo lo creen un 6% de mujeres, frente al 32% de hombres…


Esta valoración se aproxima a la prepotencia existente en las relaciones sexuales hacia más de la quinta parte de personas jóvenes. Así, a la cuestión de ‘Te hayan obligado a realizar alguna práctica sexual que no te apetecía’, contestan: ‘Frecuentemente’, el 6%; ‘Alguna vez, 15,1%; ‘Nunca, 71,1%, y NS/NC, 6,1%.


Es el preocupante marco de las relaciones jerárquicas y prepotentes que se tratan de imponer por la fuerza y la amenaza a un sector juvenil significativo, en torno a la cuarta parte, con mayoría de mujeres, que dañan la convivencia y la igualdad, así como el diálogo y la negociación en la resolución de conflictos y, en último extremo, debilitan la cohesión social y la propia democracia. Es una tendencia problemática ascendente de desamparo juvenil asimétrico, con creciente inquietud pública, pero que perdura sin abordar suficientemente las condiciones y las causas de fondo de la desigualdad y la prepotencia relacional y, por tanto, sin establecer una consistente estrategia institucional y cívica para garantizar el trato igualitario y la libertad personal. Esa incapacidad o inacción de las instituciones, incluidas las educativas y los medios de comunicación, permite la penetración de ideas autoritarias, actitudes supremacistas y medidas punitivas, como falsa salida colectiva…


En todo caso, frente a la reacción ultraderechista y racista para imponer la segregación (nacional) y la subordinación de la población inmigrante, con menos derechos y mayor discriminación, habría que promover dinámicas interculturales y de convivencia común con respeto a la diversidad. Se trata de caminar hacia una sociedad plural, integrada socialmente y democrática, con pertenencia cívica compartida.”


Referencia web original:

https://www.publico.es/opinion/columnas/percepcion-juvenil-sobre-discriminacion-etnica-sexo.html

El 62% de la juventud prefiere la democracia. Antonio Antón, en Público (5/05/2026)


Valoración de la opinión juvenil sobre la democracia y el autoritarismo, frente a algunas interpretaciones sesgadas. Selecciono varios párrafos:


“Según el amplio estudio “Jóvenes españoles 2026”, de la Fundación (católica) SM, cuyo trabajo de campo ha sido realizado por la agencia de investigación 40dB, con más de 5.000 encuestas a personas entre 15 y 29 años, el 61,69% de la gente joven responde que la ‘democracia es preferible a un régimen autoritario (a una dictadura)’. Esa respuesta se contrapone a la contraria: 'En ocasiones, un sistema autoritario puede ser mejor', el 26,18%. Y la tercera opción es ambivalente: 'A la gente como yo nos da igual un régimen que otro', el 12,13%...


Esta interpretación defendida aquí, de una amplia mayoría de la juventud que prefiere un régimen democrático a un sistema autoritario se contrapone con la idea de que ‘El 68% de los jóvenes desconfía de la democracia’, tal como aparece en el titular de la noticia en ese periódico (28/04/2026) -y otros medios de comunicación-, en la que se resume, por la agencia de noticias EFE, el citado estudio.


Ese alto porcentaje se deriva de la interpretación sesgada que hace EFE de las respuestas a otra pregunta del informe sobre el grado de ‘satisfacción con el funcionamiento de la democracia en España’. Las respuestas son: ‘Bastante y muy satisfecho’, 32,07%; ‘Poco satisfecho’, 50,29%; ‘Nada satisfecho’, 17,56%.


Hay que advertir que el grado de satisfacción se refiere al ‘funcionamiento’, no a la propia democracia en cuanto sistema político. En ese sentido, la respuesta de ‘Poco satisfecho’, que corresponde a la mitad de la juventud, aunque denote cierta insatisfacción, es excesivo interpretarla como ‘desconfianza en la democracia’. Es lo que expresa el citado titular, con cierto alarmismo, al añadir a ese porcentaje del 50% el que responde ‘Nada satisfecho’, 18%, dato este que sí podría reflejar, claramente, una minoritaria inclinación juvenil por una dictadura.


Para evitar malentendidos, en este caso de cierta trascendencia analítica y política, sería conveniente utilizar otras expresiones que definan mejor esa opinión de poca satisfacción (recordemos) con el ‘funcionamiento de la democracia’, como una decepción, frustración o desencanto con la dinámica o la ‘gestión’ del actual sistema político democrático. Supone cierto distanciamiento con la clase política, como luego veremos, pero (todavía) no con la democracia.


Ese descontento juvenil hacia los grupos dirigentes de la gestión política, realmente existente, no debiera asociarse (al menos como tendencia mayoritaria) con un deseo de cambio hacia un régimen autoritario. Ni tampoco desacreditarlo como actitud antidemocrática para culpabilizar a la gente joven y utilizar su crítica en defensa del actual estatus de las élites partidistas, con cierto bloqueo reformador y alta crispación mediática.


Esa actitud de cierto descontento crítico de la mitad de la juventud hacia el funcionamiento institucional está sometida a la influencia de las distintas fuerzas políticas que tratan de darle su respectiva reorientación político-electoral y, desde luego, la ultraderecha intenta instrumentalizarla para sus fines autoritarios. No es de extrañar su repunte en estas semanas, en las que se ha hecho más patente la existencia -asimétrica- de corrupción política en los dos grandes partidos, PP y PSOE, juzgados en los tribunales, y que se amplíe en esos sectores de la juventud el malestar con el funcionamiento de este sistema democrático.


Incluso se puede añadir la frustración cívica por el incumplimiento de las promesas institucionales de una fuerte y necesaria regeneración democrática, cuya aprobación parlamentaria para el Gobierno era menos difícil que las también imprescindibles reformas social, fiscal y habitacional, junto con la mejora de los servicios públicos, a las que las derechas nacionalistas (PNV y Junts) son más reticentes, como hemos visto con el decreto de los alquileres.


Por tanto, esa desconfianza institucional o fatiga democrática es compatible con una aspiración juvenil de su reforma democratizadora y de eficacia transformadora de lo social, que tanto está afectando a la juventud, por solo citar el tema de la vivienda.


En todo caso, el personal joven ultra, cuestionador del sistema democrático, con preferencia de un régimen autoritario, se reduciría a este 18% ‘Nada satisfecho’, no al 68%. Esta interpretación se corresponde mejor con los resultados comentados anteriormente, que son más claros y explícitos, sobre la preferencia juvenil por la democracia, en torno al 62%.”


Referencia web original:

https://www.publico.es/opinion/columnas/62-juventud-prefiere-democracia.html

Una izquierda transformadora unitaria y fuerte. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (5/05/2026)


Sobre la pugna por la primacía del liderazgo, sin contrarrestar el declive, y la necesidad de una izquierda transformadora fuerte, que solo es posible unida. Selecciono varios párrafos:


“Existen dos hipótesis (performativas) extremas. Una, la completa hegemonía del nuevo núcleo dirigente en torno al ‘yolandismo’ (y la nueva coalición Sumar), con una perspectiva de consolidación político-electoral e institucional, y la reducción residual del pablismo (y Podemos). Otra, la recuperación y la primacía del actual Podemos (y su aparato comunicativo) como motor ideológico-político, confiando en la descomposición de Sumar, como dirección política y base socioelectoral, y aventurando el desborde de la radicalización popular que, junto con un discurso radical generador de una izquierda valiente y fuerte, conseguiría una nueva prevalencia socioelectoral.


El primer aviso de la prolongación del declive conjunto, la irrealidad nefasta de las dos hipótesis extremas y las dinámicas prepotente y sectaria de los planes que conllevan, fue ya en el año 2024, en las elecciones autonómicas de Galicia y País Vasco y las europeas. No sirvió para mucho esa constatación. Yolanda Díaz dimitió de sus responsabilidades orgánicas y, más tarde, anuncia su retirada política, para el final de la legislatura; pero, las prioridades partidistas han persistido y las espadas rivales siguen en alto, pendientes del alcance de su renovación y las nuevas expectativas unitarias abiertas.


El segundo aviso ha venido estos meses, en las elecciones autonómicas de Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía, con una pérdida asimétrica, todavía más desfavorable para Podemos (salvo la excepción extremeña), que realiza un giro político unitario con su incorporación a la alianza Por Andalucía, en una posición de debilidad, que he analizado en otra parte.


A ello hay que añadir la persistencia de los resultados demoscópicos: declive de la representación del conjunto alternativo hasta la mitad (unos 14 escaños), con una proporción electoral aproximada de un tercio para Podemos frente a dos tercios para la (nueva) coalición Sumar.


Hemos llegado a la actualidad, y ninguna de las dos hipótesis extremas se ha cumplido, con fuerte desgaste de la legitimidad de ambos núcleos dirigentes, persistencia del declive socioelectoral del espacio de la izquierda alternativa (no nacionalista) en un marco geopolítico cada vez más complicado, y cierta incapacidad de los liderazgos para promover una remontada político-electoral y una salida estratégica unitaria…


La izquierda transformadora, para tener un papel relevante, debe superar su división. La incertidumbre popular por ese futuro genera demandas de acción sociopolítica y democrática a la izquierda social y política, cuyos liderazgos deben demostrar su valía y capacidad… o se impondrá su crisis y su necesaria renovación. Su reconstrucción vendrá en la siguiente fase. Dependerá del proceso hacia la unidad de las izquierdas alternativas con un programa común básico coherente ante los desafíos actuales, con la configuración de un creíble y potente frente amplio de izquierdas.”


Referencia web original:

https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/analisis-politico-izquierda-transformadora-unitaria-fuerte/20260505095802249777.html

El modelo de Rufián y la unidad alternativa. Antonio Antón, en Rebelión (5/05/2026)


La propuesta unitaria del líder catalán, con primacía nacionalista. Selecciono varios párrafos:


“Hasta hace poco primaba la competencia, cuando no la abierta confrontación, entre los tres actores alternativos principales: la coalición Sumar, en proceso de renovación impulsado por sus cuatro grupos principales (Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comuns), Podemos y las izquierdas nacionalistas (ERC, EH-Bildu, BNG). Su primacía era su autodesarrollo, con posiciones diferenciadas; lo secundario era la cooperación en torno iniciativas compartidas… siempre en función del propio refuerzo político. No obstante, se ha producido un cambio de clima público y actitud social sobre la deseabilidad de la unidad, ante la percepción de los grandes desafíos que tienen las izquierdas y la gobernabilidad progresista.


Aquí voy a analizar la iniciativa de Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso, que ha lanzado su idea de que algo unitario deben hacer las izquierdas al Partido Socialista, estableciendo puentes de diálogo con ellas, con la primacía en las listas electorales en cada provincia de la formación más representativa, dando por supuesto que la hegemonía en su territorio la debe tener la respectiva fuerza nacionalista…


En ese sentido, es excesivo pensar que la hegemonía global de este campo alternativo deba corresponder a las izquierdas nacionalistas, cuestión a la que ellas mismas, de forma razonable, no aspiran, aunque tengan el interés por una gobernabilidad progresista. Al igual que es demasiado pretencioso expresar que el liderazgo del tándem Rufián/Montero, aprovechando la ausencia de un liderazgo fuerte en la (nueva) coalición Sumar, puede arrastrar y representar al conjunto de ese electorado alternativo y prevalecer en España, sin reconocer ese tercer bloque y el peso político que representa.


En definitiva, se ha iniciado un proceso positivo de conversación pública en torno a la deseabilidad de una mayor colaboración en las izquierdas alternativas, permitiendo superar algunos desencuentros anteriores, pero todavía falta mucho recorrido por hacer y bastantes dudas y distancias por superar.”


Referencia web original:

https://rebelion.org/el-modelo-de-rufian-y-la-unidad-alternativa/

Hacia la unidad de las izquierdas. Antonio Antón, en Mientras Tanto n.º 256 (1/05/2026)


Ensayo en el que trato la ambigüedad del modelo Rufián, con la preponderancia nacionalista, el insuficiente modelo 23J y la refundación de la coalición Sumar, la superación de la experiencia de Unidas Podemos, la pugna por la primacía del liderazgo de la izquierda alternativa, sin contrarrestar su declive y una izquierda transformadora fuerte solo es posible unida. Selecciono varios párrafos:


“Como dice Xavi Domènech, profesor y moderador del diálogo en el acto de Barcelona, con el que comparto opinión -aparte de otras referencias ideológicas thompsonianas-, la utilidad de los grupos alternativos se refuerza mediante su colaboración y unidad y es imprescindible caminar hacia un frente amplio de izquierdas. No obstante, el camino por recorrer es complejo, con intereses encontrados; no hay mucho tiempo hasta las elecciones generales, y existe un panorama problemático.


Las élites partidistas tienen su propia responsabilidad específica. Su legitimidad pública va a depender de su capacidad articuladora y democrática, decisiva para progresar en ese objetivo compartido de impedir la involución derechista y asegurar el avance social y democrático para las mayorías ciudadanas.


El punto de partida es el reconocimiento de la representatividad y, por tanto, de la legitimidad social de cada grupo político y su liderazgo actual, como interlocutor válido para la conversación, la negociación y, en su caso, el acuerdo colectivo. Supone, de entrada, el respeto mutuo con la aceptación de la pluralidad existente y la habilitación de procedimientos democráticos y compartidos…


El mayor riesgo inmediato de esa trayectoria divisiva o unilateral es su limitada credibilidad para la ciudadanía progresista ya que, aunque culmine a última hora con un acuerdo mínimo de listas y reparto de responsabilidades y recursos, desconsidera los beneficios legitimadores de una dinámica prolongada de colaboración y afrontamiento compartido de los grandes y comunes desafíos existentes. Esta coherencia unitaria es la que debiera prestigiar a los nuevos liderazgos del conjunto.


El otro riesgo global es que, con esa dinámica, va a ser difícil incrementar la suficiente representatividad parlamentaria de la izquierda alternativa para asegurar la reedición de otra legislatura progresista frente a la ola reaccionaria que se avecina, con la travesía del desierto de las fuerzas progresistas y su lucha por la supervivencia.


La socialdemocracia, con el particular sanchismo, está intentando hacer su parte, reforzando su perfil internacional diferenciado del trumpismo y la ultraderecha y aprovechando los errores y deficiencias de las derechas (y de su izquierda).


La izquierda transformadora, para tener un papel relevante, debe superar su división. La incertidumbre popular por ese futuro genera demandas de acción sociopolítica y democrática a la izquierda social y política, cuyos liderazgos deben demostrar su valía y capacidad… o se impondrá su crisis y su necesaria renovación. Su reconstrucción vendrá en la siguiente fase. Dependerá del proceso hacia la unidad de las izquierdas alternativas con un programa común básico coherente ante los desafíos actuales, con la configuración de un creíble y potente frente amplio de izquierdas.”


Referencia web original:

https://mientrastanto.org/256/ensayo/hacia-la-unidad-de-las-izquierdas/

Movimientos sociales y cambio global. Antonio Antón, en Rebelión (25/04/2026)


Este texto, síntesis de la comunicación presentada al próximo XVI Congreso Español de Sociología, analiza la articulación de la acción colectiva y la movilización popular, con una dinámica de cambio global de progreso, así como su conexión con la formación de sus élites representativas y la elaboración de una teoría social crítica que mejore su capacidad interpretativa y orientadora. Selecciono varios párrafos:


“En ese sentido, con un enfoque sociohistórico, parto de la experiencia de los movimientos sociales en España, parcialmente diferente de la de Estados Unidos, desde donde viene la mayor parte del bagaje analítico, teórico y normativo sobre este tema.


En España también hemos tenido una rica y particular experiencia expresiva y articuladora de movimientos sociales, con interacción entre ellos y con dinámicas transformadoras progresistas más globales. Esa práctica colectiva, acumulada en estas décadas, ofrece una peculiar característica, más multidimensional, para abordar este tema de la formación de identificaciones colectivas y su interacción, así como la relación entre su especificidad y su generalidad…


Junto con el agotamiento de este ciclo político-institucional de orientación progresista y la incertidumbre sobre la salida de esta encrucijada, persiste una amplia identificación y pertenencia social de izquierdas, una parte más moderada y otra más transformadora, al mismo tiempo que confluyen unos perfiles o identificaciones masivas de carácter feminista (dos tercios de mujeres y un tercio de varones), ecologista, pacifista y plurinacional.


En particular, dada la división de la izquierda política alternativa y la impotencia de sus actuales liderazgos para conseguir una suficiente representación parlamentaria que facilite una nueva etapa de progreso, el foco de la respuesta se traslada a la esfera sociopolítica y cultural; es decir, al dinamismo participativo de la izquierda social y los movimientos sociales, que permitan una renovación y un refuerzo de sus representaciones políticas.


De ahí que sean cruciales las dinámicas de activación cívica, democratización popular y articulación asociativa, con sus correspondientes procesos identificadores y de pertenencias grupales particulares, enraizados en la especificidad de cada realidad social. Y, al mismo tiempo, con la participación colectiva en una trayectoria más general hacia el cambio político-institucional, por una democracia social avanzada.”


Referencia web original:

https://rebelion.org/movimientos-sociales-y-cambio-global/

La experiencia de las alianzas unitarias. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (25/04/2026)


Cuatro ideas básicas: Unidas Podemos ha quedado superada, el reequilibrio de alianzas y la recomposición del liderazgo, los límites del modelo 23J, y un nuevo modelo de unidad desde la pluralidad. Selecciono varios párrafos:


“Así, aparte de los aspectos renovadores que se están planteando en la refundación de la coalición Sumar y el encaje de grupos como Compromís, está pendiente una solución operativa para resolver el problema unitario principal: la división entre Podemos y el resto de grupos de la actual coalición de Sumar, con la superación del modelo 23J, y la negociación de un nuevo modelo de unidad con el reconocimiento de la pluralidad.


Para ello contamos con una referencia básica: la representatividad de cada bloque, medida por los estudios demoscópicos más fiables. La proporción aproximada entre la coalición Sumar (se integran aquí los datos de todos los grupos representados en el actual grupo parlamentario, incluyendo Compromís) y Podemos ronda los dos tercios de votos (en torno a un 6% del total, según 40dB) frente a un tercio (cerca de un 3%), con una relativa estabilidad, cercana a esos porcentajes, en los dos últimos años. La mayor aproximación entre ambos, con gran abstención, se produjo en las elecciones europeas (4,65% frente al 3,28%), y el último dato de abril, con una ligera bajada, es de 5,8% y 2,7% (el CIS, les da 5,8% y 2,2%).


En su conjunto, como tendencia relativamente estable de ese espacio de la izquierda alternativa, supone para los primeros, entre el 60% y el 70%, en torno al millón y medio de votos, y para los segundos, entre el 30% y el 40%, hasta cerca del millón, con tendencia descendente…


Por tanto, aparte de dejar abierta la posibilidad de modificación parcial de esa tendencia, tanto hacia arriba como hacia abajo o de reequilibrio circunstancial entre esas formaciones, cuestión a la que apuestan las diferentes direcciones partidistas, esa dinámica global parece bastante consolidada. Refleja una representatividad aproximada y la proporcionalidad de sus equilibrios, al menos de los dos grandes bloques referidos. La articulación de los procedimientos negociadores y resolutivos, incluido qué tipo de primarias, alumbraría la definitiva representación propuesta a la ciudadanía.


Solo quedaría por comprobar, además de la beneficiosa dinámica política, el alcance del refuerzo electoral alternativo derivado de un buen proceso unitario, con nuevas expectativas de ascenso socioelectoral, que permitieran acercarse a los resultados del 23J y, en todo caso, como referencia mínima, su efecto en la adjudicación de escaños que, con los mismos votos, excedería la veintena. Queda abierta la necesaria articulación de una alianza de izquierdas, transformadora, unitaria y respetuosa con la pluralidad.”


Referencia web original:

https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/analisis-politico-experiencia-alianzas-unitarias/20260425134315249437.html

Acerca del frente amplio de izquierdas. Antonio Antón, en Público (24/04/2026)


Particularidades de cada bloque alternativo sobre qué unidad se plantea y su viabilidad. Selecciono varios párrafos:


“Ha comenzado una larga marcha hacia la unidad de las izquierdas alternativas con la perspectiva de las próximas elecciones generales del verano de 2027, posiblemente adelantadas, y ante los complejos desafíos presentes y futuros. Junto con el mantenimiento electoral socialista y el apoyo del nacionalismo periférico, constituye la condición para conseguir mayoría parlamentaria, vencer a las derechas, evitar la involución regresiva y autoritaria y renovar el ciclo progresista.


Algo ha comenzado a cambiar ante la evidencia pública de que esa trayectoria de rivalidad, particularmente entre la coalición Sumar y Podemos, perjudicaba la credibilidad de ambos y la del conjunto progresista para representar y conducir los asuntos públicos….


Existen dos hipótesis (performativas) extremas. Una, la completa hegemonía del nuevo núcleo dirigente en torno al ‘yolandismo’ (y la nueva coalición Sumar), con una perspectiva de consolidación político-electoral e institucional, y la reducción residual del ‘pablismo’ (y Podemos). Otra, la recuperación y la primacía del actual Podemos (y su aparato comunicativo) como motor ideológico-político, confiando en la descomposición de Sumar, como dirección política y base socioelectoral, y aventurando el desborde de la radicalización popular que, junto con un discurso radical generador de una izquierda valiente y fuerte, conseguiría una nueva prevalencia socioelectoral.


Hemos llegado a la actualidad, y ninguna de las dos hipótesis extremas se ha cumplido, con fuerte desgaste de la legitimidad de ambos núcleos dirigentes, persistencia de su declive socioelectoral en un marco geopolítico cada vez más complicado, y cierta incapacidad de sus liderazgos para promover una remontada político-electoral y una salida estratégica unitaria.


En cuarto lugar, una izquierda transformadora fuerte solo es posible unida. Como dice Xavi Domènech, profesor y moderador del diálogo en el acto de Barcelona, con el que comparto esta opinión -aparte de otras referencias ideológicas thompsonianas-, la utilidad de los grupos alternativos se refuerza mediante su colaboración y unidad y es imprescindible caminar hacia un frente amplio de izquierdas. No obstante, el camino por recorrer es complejo, con intereses encontrados.


Lo que prima es una estrategia de competencia abierta de discursos y liderazgos; eso sí, con la adecuación discursiva de intentar aparecer, cada parte, como la respuesta eficaz y la más unitaria. La unidad se convierte en instrumental y en motivo de otra pugna; su realización práctica se devalúa, y su legitimidad se limita. El mayor riesgo inmediato de esa trayectoria divisiva e incoherente es su limitada credibilidad para la ciudadanía progresista. El otro riesgo global es que, con esa dinámica, va a ser difícil incrementar la suficiente representatividad parlamentaria de la izquierda alternativa para asegurar la reedición de otra legislatura progresista frente a la ola reaccionaria que se avecina.”


Referencia web original:

https://www.publico.es/opinion/columnas/acerca-frente-amplio-izquierdas.html

La identificación feminista. Antonio Antón. Comunicación de Sociología de Género (23/04/2026)


Comunicación presentada al XVI Congreso Español de Sociología, Bilbao, julio de 2026 (aceptada por el Comité de Investigación de Sociología de Género, el 23/04/2026). Las ideas clave son: identidad, sujeto, desigualdad por sexo/género, universalismo. Transcribo la introducción:


“Esta comunicación trata sobre el sentido de las identificaciones colectivas, ambivalentes desde el punto de vista de su significado ideológico y político, y la conveniencia de la identificación feminista, con una perspectiva igualitaria-emancipadora. Este tema está vinculado con la formación del sujeto social, la combinación e interseccionalidad de sus identificaciones parciales, así como con el carácter sociopolítico de ciudadanía y el universalista como ser humano. Tiene un enfoque sociohistórico. Se trata de analizar el proceso de conformación de los sujetos sociales y superar, por un lado, el simple identitarismo particularista posmoderno, y por otro lado, el universalismo abstracto e indiferenciado, de carácter liberal o conservador (Antón, 2025; 2023; 2022; 2020).


Existe una ofensiva política, relacional y cultural de carácter ultraconservador de las nuevas fuerzas de extrema derecha que pretenden hacer retroceder los derechos feministas hacia un modelo tradicional y patriarcal de subordinación femenina. Forma parte de una ola reaccionaria contra las identidades progresistas.


Requiere una trayectoria democratizadora y antiautoritaria, común a distintas fuerzas sociales. Es imprescindible clarificar el sentido de las identidades, en particular la feminista, y su interacción multidimensional y relacional para reafirmar una dinámica igualitaria y emancipadora.


Se trata de fortalecer el feminismo frente al machismo, de articular procesos identificadores de ese sujeto colectivo, anclados en la realidad de opresión específica, pero asociada a la dinámica social y cultural progresista y los valores universalistas de igualdad, libertad y solidaridad, constitutivos del feminismo en estos más de dos siglos. Supone continuidad emancipadora y renovación y adecuación práctica y teórica ante las nuevas realidades sociales.”


Referencia web original:

https://acrobat.adobe.com/id/urn:aaid:sc:eu:c4aa0c1c-4d21-4695-999c-7409e26fe9cf

Andalucía y la unidad alternativa. Antonio Antón, en Rebelión (11/04/2026)


El análisis del acuerdo ‘Por Andalucía’, con el sentido del giro de Podemos, y el significado de los dos actos en torno a la unidad de la izquierda alternativa, el de Gabriel Rufián e Irene Montero, y el segundo de la refundación de la coalición Sumar, en Sevilla. Transcribo la introducción:


“Escribo este ensayo entre la sucesión de tres hechos significativos para las perspectivas de la izquierda alternativa: el acuerdo, este tres de abril, de la coalición electoral Por Andalucía, liderada por Izquierda Unida, con la incorporación de Podemos; la conversación en Catalunya, el nueve de abril, entre Gabriel Rufián, de ERC, e Irene Montero, de Podemos, y el relanzamiento de la refundación de Sumar, precisamente en Sevilla, el diecinueve de abril, por sus cuatro grupos políticos promotores: Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Comunes y Más Madrid.


El primer hecho expresa cierto cambio en la dinámica de las izquierdas en ese territorio, aunque todavía no está clara su dimensión y consistencia, sobre todo para su influencia en el contexto estatal, objeto del debate de los otros dos actos referidos. En todo caso, estamos ante un síntoma que replantea la articulación del pluralismo de la izquierda transformadora, y conviene valorar sus señales.


Dejando aparte la evolución y la estrategia socialistas, decisivas para aventurar una posible victoria electoral de las fuerzas progresistas frente a las derechas, en Andalucía y en las próximas elecciones generales, se trata de evaluar esta nueva cooperación de la izquierda alternativa y su capacidad de condicionar la dinámica sociopolítica y de garantizar una victoria de las izquierdas.”


Referencia web original:

https://rebelion.org/andalucia-y-la-unidad-alternativa/

Sobre el frente amplio. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (9/04/2026)


El impacto del acuerdo unitario de ‘Por Andalucía’, y el significado de los dos actos en torno a la unidad de la izquierda alternativa, el de Gabriel Rufián, de ERC, e Irene Montero, de Podemos, y el de la refundación de la coalición Sumar. Selecciono varios párrafos:


“El acuerdo unitario en torno a Por Andalucía, con la incorporación de Podemos, más allá de los beneficios específicos para el proceso político andaluz y la articulación de las izquierdas alternativas, tiene un impacto favorable sobre las posibilidades de un frente amplio en el conjunto del Estado, que dará oportunidad para debatir, especialmente si los resultados son positivos.


En los próximos días hay dos actos que, con el precedente de Andalucía, abordan las estrategias y los discursos en torno a la conveniencia de la unidad o, al menos, la cooperación de los tres tipos de actores fundamentales: la actual coalición Sumar, en proceso de su renovación, Podemos y las izquierdas nacionalistas…


Los peligros antipluralistas, en perjuicio de una dinámica colaborativa y de beneficio común, son dos: la prepotencia de los que están (o se creen) en posiciones dominantes para imponer condiciones comparativas ventajosas; el sectarismo defensivo de grupos minoritarios o en posición subordinada, que pueden priorizar su diferenciación, en detrimento de objetivos compartidos.


La decisión por arriba de las direcciones partidistas está condicionada, como expresa la experiencia andaluza última, por el pragmatismo inmediatista de salvar los intereses corporativos mínimos de cada élite o grupo particular, con la adecuación discursiva correspondiente.


Quizá, hasta que no estemos en vísperas electorales -como en Andalucía… o el 23J- y se constaten las posibilidades inmediatas y los riesgos de cada cual, no haya consistente predisposición dirigente para llegar a acuerdos y se priorice la actividad propia por conseguir ventajas comparativas, en posibles apaños básicos de última hora… o bien, en la pugna destructiva total…


El debate sobre la unidad y sus condiciones, en el campo electoral, dado su impacto en el acceso a los escaños parlamentarios y, más ampliamente, en el campo sociopolítico, se convierte en fundamental. La legitimidad de los nuevos liderazgos alternativos y la reconstrucción de las izquierdas se ventilan según su capacidad para articular el avance de progreso frente al riesgo autoritario y regresivo derivado de un ciclo político derechista que amenaza en el horizonte. El camino hacia un frente amplio de izquierdas, democrático y consensuado, social, cultural y político, es imprescindible para afrontar los fuertes desafíos existentes.”


Referencia web original:

https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/elecciones-andalucia-frente-amplio-izquierda/20260409073156248739.html

Andalucía: algo se mueve. Antonio Antón, en Público (8/04/2026) y Mientras Tanto (1/05/2026)


Análisis del acuerdo ‘Por Andalucía’, el giro de Podemos y su significado. Selecciono varios párrafos:


“Como se puede comprobar, las dos hipótesis extremas, además de expresar la segunda el doble de escaños, con beneficios globales, reflejan una distribución comparativa muy dispar de la representación existente. La más ‘optimista’ es más equilibrada de la pluralidad del conjunto y sus cuatro grupos básicos, Izquierda Unida, Podemos, Movimiento Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz: 5+3+1+1. Al contrario, la más ‘pesimista’, quizás, amarra claramente la primacía representativa del grupo preponderante y es menos proporcional entre ellos: 4+0+1+0.


Además, hay que advertir que, independientemente de los puestos representativos adquiridos, los siete grupos políticos firmantes tendrían acceso negociado a los recursos económicos e institucionales del grupo parlamentario futuro.


La incertidumbre sobre los resultados relativos para cada cual está favoreciendo la diversidad de interpretaciones sobre los más o menos ganadores, e incluso ya aparecen los agravios comparativos sobre las ventajas comparativas entre unos y otros.


Habrá que esperar a los resultados reales para comprobar el impacto en ese plano del equilibrio representativo en las izquierdas, así como sus efectos para la gobernabilidad de esa tierra y el proceso político general y sus consecuencias para la sociedad.


En todo caso, conviene analizar la fragilidad de las condiciones en que se ha producido este acuerdo y los riesgos en su desarrollo, así como adelantar el impacto positivo del acuerdo y valorar los posibles cambios estratégicos y discursivos que conlleva.”


Referencia web original:

https://www.publico.es/opinion/columnas/andalucia-mueve.html


Referencia web de la reedición en Mientras Tanto n.º 256 (1/05/2026):

https://mientrastanto.org/256/de-otras-fuentes/andalucia-algo-se-mueve/

Política, democracia y hegemonía. Antonio Antón, en Mientras Tanto, n.º 255 (1/04/2026)


Ensayo sobre estos tres conceptos fundamentales de la teoría política crítica. Transcribo su introducción:


“En esta reflexión sobre el concepto de política y su papel autónomo, voy a exponer su significado como relaciones de poder, como acumulación, pugna y correlación de fuerzas sociales y políticas. La política consiste en el acceso y la gestión del poder institucional, acompañados por la hegemonía ideológico-política y cultural. La participación ciudadana y el consentimiento (o el disenso) cívico, a través de la democracia, son expresión de la soberanía popular frente al poder (o la tiranía).


Este enfoque de la política como conflicto sociohistórico en torno a la dominación de un grupo social, dominante, frente a otros, dominados o subalternos, se diferencia del mecanicismo determinista y el idealismo discursivo, habituales en las izquierdas y el ámbito académico.


En primer lugar, voy a precisar el concepto de autonomía de la política, haciendo alusión a varios pensadores de las izquierdas. En segundo lugar, expongo una crítica a la sobrevaloración de la comunicación o la lucha ideológica para conformar fuerza social. En tercer lugar, profundizo en la concepción de que la democracia y la articulación popular son claves para las izquierdas.”


Referencia web original:

https://mientrastanto.org/255/ensayo/politica-democracia-y-hegemonia/

Acerca del cambio de ciclo político. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (29/03/2026)


Este libro trata del refuerzo, la unidad y la renovación de las izquierdas sociales y políticas. Selecciono la introducción:


“Se acaba de publicar el libro Cambio de ciclo. Desafíos para las izquierdas, que tiene un hilo conductor: el análisis de las condiciones y tendencias que aventuran el cambio del ciclo institucional de progreso de los últimos años y los desafíos de las izquierdas para contrarrestar las dinámicas autoritarias y regresivas y garantizar el impulso democratizador y de reforma social. Trata del refuerzo, la unidad y la renovación de las izquierdas sociales y políticas.


Tiene, fundamentalmente, un componente analítico de las dinámicas sociopolíticas, al que se añade una reflexión más normativa o propositiva sobre los retos, las estrategias y las trayectorias de las izquierdas. Adopta un enfoque sociohistórico y crítico, con un triple plano temático. El primero de los temas, capítulos 1 y 2, se centra en el diagnóstico del contexto internacional derivado del trumpismo y las tendencias ultras. El segundo, capítulos 3 y 4, es más teórico y expone los fundamentos de la justicia social y los valores de la igualdad y la libertad, así como diversas reflexiones sobre la acción colectiva. El tercero, capítulos 5 y 6, explica las estrategias de las izquierdas y las identidades colectivas de los movimientos sociopolíticos y culturales, y analiza la problemática política y socioelectoral actual y los dilemas de las izquierdas en España ante la perspectiva de cambio de ciclo.”


Referencia web original:

https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/libros-izquierda-acerca-cambio-ciclo-politico/20260329200450248540.html

Cambio de ciclo. Desafíos para las izquierdas. Antonio Antón (18/03/2026)

Reseña del libro en la Federación Española de Sociología (FES):


“Análisis de las condiciones y tendencias sobre el cambio del ciclo institucional de progreso y los retos de las izquierdas ante la derechización política. Tiene, fundamentalmente, un componente analítico de las dinámicas sociopolíticas, al que se añade una reflexión más normativa o propositiva sobre los retos, las estrategias y las trayectorias de las izquierdas. Adopta un enfoque sociohistórico y crítico, con un triple plano temático.

El primero de los temas, capítulos 1 y 2, se centra en el diagnóstico del contexto internacional derivado del trumpismo y las tendencias ultras, en particular el racismo. El segundo, capítulos 3 y 4, es más teórico y expone los fundamentos de la justicia social y los valores de la igualdad y la libertad, así como diversas reflexiones sobre la acción colectiva. El tercero, capítulos 5 y 6, explica las estrategias de las izquierdas y las identidades colectivas de los movimientos sociopolíticos y culturales, y analiza la problemática política y socioelectoral actual y los dilemas de las izquierdas en España ante la perspectiva de cambio de ciclo institucional.”

Acceso libre al texto completo digital: https://payhip.com/b/xO3I7


Referencia web: https://fes-sociologia.com/noticia/Cambio-de-ciclo-Desafios-para-las-izquierdas-Antonio-Anton-Ediciones-Dyskolo-370-pp-1773340521

Desafíos para las izquierdas. Antonio Antón, en Público (17/03/2026) y Rebelión (20/03/2026)


Tras el análisis de los resultados de las últimas elecciones autonómicas y distintos estudios demoscópicos, explica los escenarios posibles y las condiciones necesarias que pueden posibilitar una nueva etapa progresista, los dilemas políticos de las izquierdas, el carácter ambivalente socialista y la unidad de las izquierdas. Selecciono varios párrafos:


“Estamos ante una encrucijada histórica, en la que se ventila o bien el agotamiento de este ciclo progresista de más de tres lustros, desde 2010, de cambio sociopolítico, primero, político-electoral, después, y, finalmente, institucional, o bien, la prolongación de una nueva etapa de progreso, con el imprescindible impulso reformador igualitario, de regeneración democrática y renovación ideológico-cultural. Que el dilema se resuelva en el segundo sentido es el desafío para el refuerzo, la reconstrucción y la colaboración de las izquierdas, en torno a un proyecto transformador…


Esta perspectiva de involución regresiva y autoritaria, percibida con inquietud por amplios sectores democráticos, suscita voluntad cívica para combatirla y superarla. De ahí viene la renovada subjetividad entre la izquierda social por la aspiración a la unidad de la izquierda alternativa, incluida la nacionalista, como factor determinante para posibilitar, junto con la renovación socialista, la perspectiva de la victoria electoral progresista…


Las izquierdas, principalmente la socialista como formación dominante, tienen profundos dilemas políticos. La actual estrategia socialista no garantiza su remontada electoral. Es la mayor incertidumbre, en un contexto de fuerte poderío de las derechas y sus grupos de poder. El pragmatismo sanchista, en situación defensiva, puede ser insuficiente. Necesita una reorientación y un impulso…


El Partido Socialista, con una base social mayoritaria de izquierdas, tiene un carácter ambivalente. Por una parte, está condicionado por el nacionalismo periférico y un amplio campo a su izquierda, que presionan por una reforma social, democrática y territorial.


Por otra parte, está influido por su imbricación con el poder establecido, incluido el europeo, y su estrategia de ampliar su electorado con sectores centristas, mediante una política moderada, como sus colegas europeos. La tensión y combinación de las dos dinámicas se traduce en el continuismo estratégico, con algunos bandazos coyunturales. El efecto problemático es la frustración cívica ante la persistente desigualdad social y la gravedad relacional, medioambiental, geopolítica...


La dirección socialista confía en la deslegitimación del PP y Vox, a través de la confrontación discursiva y simbólica, sin reformas sociales y democráticas de calado. Pero ello le dificulta la activación de las bases sociales de izquierda. Esa respuesta continuista, con el simple emplazamiento político, es insuficiente para consolidar un electorado progresista mayoritario. Sería imprescindible conseguir credibilidad transformadora y arraigo social y demostrar firmes compromisos democráticos…


Por último, la cooperación entre las izquierdas alternativas, aun con las expectativas sociales levantadas, es incierta. Tiene una triple dificultad, por la primacía estratégica, política y orgánica priorizada por cada uno de tres núcleos dirigentes de los citados bloques. Persiste el corporativismo elitista de grupo y el débil respeto al pluralismo entre las dos tendencias básicas, la más moderada y la más radical, y su articulación territorial. Conllevan los efectos perniciosos de su división, en particular, para el acceso a la representación parlamentaria y la imposibilidad de la reedición gubernamental progresista.


La respuesta no es solo el apaño de listas y siglas. Su futuro depende de la dinámica generada, con un potente y unitario proceso participativo y de movilización social. Sus liderazgos -la izquierda social y política en general- están sometidos a prueba. Veremos su capacidad y su renovación.”


Referencia web original:

https://www.publico.es/opinion/columnas/desafios-izquierdas.html


Referencia web de la versión en Rebelión (20/03/2026):

https://rebelion.org/desafios-para-las-izquierdas/

Democracia y articulación popular, claves para las izquierdas. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (17/03/2026)


Segunda parte del ensayo sobre el sentido de la política y su autonomía. Selecciono varios párrafos:


“Para la representación popular de izquierda transformadora, es todavía más decisivo un profundo arraigo social, la actitud y la regulación democrática, así como la ética conductual y orgánica. Se trata de la prevención de la corrupción político-ideológica, material y de estatus, con la priorización de sus privilegios de casta diferenciada.


Dando por supuesta la necesidad de la configuración de una representación popular (representativa), élite política (experta), partido de vanguardia (organizativo) o núcleo irradiador (cultural), pasa a primer plano la problemática de su carácter democrático y su papel mediador con las capas sociales o la ciudadanía a las que aspirar a representar, orientar o articular…


El factor fundamental es la mediación entre, por un lado, las estructuras socioeconómicas y las relaciones de poder y, por otro lado, la cultura, la subjetividad y la capacidad organizacional de las capas populares por un cambio igualitario, junto con sus representaciones sociales y políticas.


En definitiva, el elemento clave es la articulación participativa en el conflicto social por los intereses, demandas y aspiraciones democrático-populares. Es el principal componente de la acción política transformadora, sobre el que se interconectan la realidad material e institucional y la dinámica cultural o ideológica a través de esa experiencia popular.


Se trata de realismo sociohistórico y multidimensional, junto con voluntad transformadora, conciencia ética y actitud democrática. En este contexto, de profundas mutaciones en distintos planos, todavía es más necesario su análisis para facilitar la reconstrucción del sujeto de cambio igualitario y emancipador y ajustar la acción sociopolítica.”


Referencia web original:

https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/analisis-democracia-articulacion-popular-claves-izquierdas/20260317170303247893.html

La política como relaciones de poder. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (13/03/2026)


Reflexión sobre el concepto de política y su papel autónomo, como pugna y correlación sociohistórica de fuerzas sociales y políticas, frente al mecanicismo determinista y el idealismo discursivo, habituales en las izquierdas y el ámbito académico. Selecciono varios párrafos:


“La política expresa unas relaciones de poder, en las que se combina el conflicto, entre intereses socioeconómicos y de clase, nacionales o entre distintos grupos sociales, y la colaboración y el acuerdo, con la referencia a objetivos y trayectorias compartidas, transversales o universales del ser humano o el planeta. Refleja la pugna por la hegemonía política y cultural o, bien, respecto del estatus relativo en las jerarquías del orden social y las estructuras de dominación y/o subordinación y sus respectivos procesos de cambio.


La política tiene autonomía respecto de la economía o, si se quiere, en relación con los intereses materiales inmediatos de una clase social, grupo de poder o corporación institucional. De acuerdo con Tronti y la tradición realista, desde Maquiavelo y Weber, hay que valorar la función de mediación interpretativa, institucional y articuladora de la acción política de los agentes sociales, frente a las dos tendencias dominantes en las izquierdas, la economicista y la idealista, y sus distintas combinaciones eclécticas…


La autonomía de la política es positiva respecto de la economía, de las fuerzas productivas; debe ser algo articulado desde el exterior de la ‘objetividad’ (o racionalidad) de la realidad económica, pero no fuera de la realidad del conflicto social de los actores concretos; es decir, depende de la capacidad articuladora y subjetiva de la fuerza social transformadora real, no desde un operaismoesencialista o una multitud indeterminada…


La cuestión es que la -acción- política debe estar conectada con la realidad sociopolítica de la lucha de clases (en sentido amplio), o sea, de la política como conflicto social, no solo o preferentemente como lucha ideológica o de ideas que, desde esa lógica idealista, sería la que conformase el sujeto colectivo, frente a la lógica realista del papel fundamental de la participación experiencial de las mayorías (o minorías significativas) populares.”


Referencia web original:

https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/analisis-politico-relaciones-poder-geopolitica/20260312093153247892.html

Las derechas van ganando: ¿qué hacer?. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (6/03/2026)


A raíz de las recientes encuestas de 40dB sobre estimación de voto y la unidad de las izquierdas, se analizan la dinámica descendente de las izquierdas, los sesgos demoscópicos, las perspectivas unitarias de las izquierdas, el vacío de liderazgo alternativo y las difíciles condiciones para la unidad. Selecciono los párrafos finales:


“Se trata de posibilitar, junto con el mantenimiento del electorado del Partido Socialista (o su deseado incremento), la reedición de una victoria parlamentaria de los grupos progresistas, de izquierda y nacionalista, que tenga la posibilidad de reeditar un gobierno de coalición y reforzar una etapa de reforma social y democratización, junto con la reconstrucción de la izquierda transformadora y su condicionamiento a la socialdemocracia.


Queda abierto el debate sobre la estrategia política que cada cual propone para avanzar, con dos tendencias básicas: una, para ensanchar el electorado con un plan ‘ganador’, con cierto desplazamiento posibilista hacia el centroizquierda; otra, para consolidar una izquierda firme y valiente que garantice la transformación real. Por supuesto, con posiciones intermedias, mixtas y eclécticas.


El reto es superar la rigidez sectaria y prepotente desde una dinámica de respeto al pluralismo, la mediación leal y el compromiso democrático y unitario. Se trata, de acuerdo con el sentir mayoritario de las bases socio-electorales de izquierda transformadora, de alumbrar ese deseado proceso unitario.


Hay dos variantes básicas. Una, la unidad del total de la izquierda alternativa, incluyendo a las izquierdas nacionalistas, aunque dadas las dificultades y reticencias existentes en los propios actores y bases sociales en las tres nacionalidades históricas (Catalunya, Euskadi y Galicia), es más difícil, aparte de menos necesario. Dos, lo que parece más operativo: asegurar un mínimo acuerdo del resto del amplio y diverso ámbito de las izquierdas transformadoras.


Aquí, hay dos dificultades básicas. Por un lado, la experiencia pasada de la coalición Sumar, con la incógnita de su refundación, de apostar por su propia primacía, estratégica, institucional y orgánica, con la subordinación de Podemos. Por otro lado, la posición de la dirección morada, que insiste en su diferenciación estratégica y en priorizar su propio autodesarrollo como izquierda valiente.


El problema es que esa dinámica competitiva y divisiva, además de frustrar las expectativas unitarias mayoritarias, junto con el estancamiento socialista, haría casi imposible la victoria progresista frente a las derechas y traería consecuencias negativas para las mayorías sociales y las propias izquierdas.

Además, para avanzar en un proyecto unitario y transformador, y no dejarlo todo al albur electoral, sería imprescindible la activación cívica y la movilización social progresista, para dar credibilidad a una nueva etapa de cambio real de progreso. Serán necesarios el respeto al pluralismo existente, el talante unitario y los procedimientos transparentes y democráticos.


La responsabilidad principal, ante tanta oleada reaccionaria, está en la voluntad y la capacidad articuladora de las élites, políticas y sociales, de las izquierdas, y la amplia participación de sus militancias y bases sociales. Veremos.”


Referencia web original:

https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/elecciones-gobierno-derechas-van-ganando-que-hacer/20260306130731247640.html

La identidad feminista. Antonio Antón, en Rebelión (5/03/2026)


Síntesis de una comunicación presentada al próximo XVI Congreso Español de Sociología que trata sobre el sentido de la identidad, la formación del sujeto colectivo y la conveniencia de la identificación feminista. Selecciono varios párrafos:


“Este tema está vinculado con la formación del sujeto social, la combinación e interseccionalidad de sus identificaciones parciales, así como con el carácter sociopolítico de ciudadanía y el universalista como ser humano. Tiene un enfoque sociohistórico. Se trata de analizar el proceso de conformación de los sujetos sociales y superar, por un lado, el simple identitarismo particularista posmoderno, y por otro lado, el universalismo abstracto e indiferenciado, de carácter liberal o conservador…


Estos dos conceptos, identidad e interseccionalidad, han recobrado relevancia en el pensamiento social y, en particular, para la teoría feminista y el discurso étnico-nacional o antirracista. Hacen referencia a algunas características de los grupos sociales, su reconocimiento y su relación, que conforman su actitud sociopolítica en un contexto de grandes transformaciones sociales. Por separado pero, sobre todo, juntos, ayudan a explicar la formación de nuevos actores (o sujetos), individuales y colectivos, y sus procesos participativos y colaborativos en el marco del cambio sociocultural y político. Conllevan una experiencia relacional diversa que se combina con lo común de la interacción humana, al mismo tiempo que con su pluralidad…


Los procesos identificadores progresistas (a veces descalificados como woke) son procesos democratizadores, igualitarios y críticos frente a los poderosos y con una orientación transformadora de progreso. Pero esta experiencia, ya nos indica la superación de la rígida separación entre los componentes culturales, la redistribución y la firmeza democrática y participativa frente al poder establecido.”


Referencia web original:

https://rebelion.org/la-identidad-feminista/

La reconstrucción de la izquierda transformadora. Antonio Antón, en Mientras Tanto n.º 254 (1/03/2026)


Ensayo sobre la incapacidad -hasta ahora- para afrontar el declive alternativo, la formación del espacio socioelectoral alternativo, la pugna por la primacía estratégica y de poder, las tendencias políticas de la izquierda transformadora con las dificultades para su articulación unitaria y pluralista, su corporativismo y autonomización elitista y la voluntad de superación. Selecciono los últimos párrafos:


“He explicado las grandes dificultades para que las actuales élites partidarias alternativas sean capaces de afrontar los grandes retos existentes para las clases trabajadoras y la ciudadanía progresista. No obstante, existen energías sociopolíticas y democráticas para abordar con realismo, voluntad y esperanza las tareas de refuerzo de una trayectoria transformadora. Pero los límites de los grupos dirigentes tienen que ser compensados por el mayor protagonismo de sus militantes y bases sociales, en un proceso de reconstrucción del conjunto de la izquierda alternativa, incluida la nacionalista.


Termino con una convicción. De momento, no veo mimbres realistas e integradores suficientes, sobre todo en los liderazgos partidarios actuales, para avanzar hacia una solución completa que asegure su reconstrucción, con una dinámica transformadora, renovadora e integradora. Existe una profunda desconfianza entre las direcciones (y parte de sus militancias) de la actual coalición Sumar y Podemos por el proceso de sustitución de la primacía dirigente del conjunto, que ostentaba Podemos.


Sin abordarlo, y consensuar el equilibrio dirigente y la estrategia compartida, con procedimientos democráticos y de respeto a la pluralidad, es difícil avanzar en una colaboración del conjunto, dando por supuesto que ambas fuerzas y su cooperación son imprescindibles para garantizar la remontada política y electoral de la izquierda alternativa, además de la colaboración de las izquierdas nacionalistas, que priorizan su propio autodesarrollo.


Habrá que seguir evaluando las diversas iniciativas puestas en marcha que pretenden definir una salida a esta perspectiva preocupante, y que están levantando muchas expectativas. Para evitar una nueva frustración, se debería pasar por activar mucho más a la ciudadanía progresista y de izquierdas, con un mayor papel protagonista de esas bases sociales, reforzar el proyecto democratizador y de reforma social y renovar las estructuras dirigentes partidarias con un talante unitario e integrador de la pluralidad. Se trata de generar mejores condiciones para la remontada socioelectoral, evitar la victoria de las derechas en las próximas elecciones generales, garantizar la prolongación de la gobernabilidad progresista y abrir una etapa de un nuevo impulso transformador efectivo.”


Referencia web original:

https://mientrastanto.org/254/ensayo/la-reconstruccion-de-la-izquierda-transformadora/

El refuerzo de la izquierda alternativa. Antonio Antón, en Mientras Tanto n.º 254 (1/03/2026)


Una valoración sintética sobre las propuestas para reforzar la izquierda transformadora: la de refundación de la plataforma actual de la coalición Sumar; la promovida por el diputado de ERC, Gabriel Rufián; la de las tres fuerzas nacionalistas de izquierdas (ERC, EH-Bildu y BNG), y la estrategia de la dirección de Podemos, de construir una izquierda valiente autónoma. Selecciono varios párrafos:


“Hoy día existen, al menos, cuatro propuestas para dar respuesta al imprescindible refuerzo y la deseada renovación de la izquierda transformadora situada a la izquierda de la socialdemocracia. Parten de la realidad de su declive representativo que, junto a la debilidad socialista, aventura la posibilidad de un cambio de ciclo político en las próximas elecciones generales, con la victoria parlamentaria y el acceso gubernamental las derechas, cada vez más extremas, que impongan una involución social y autoritaria. Ante esa eventualidad, pretenden generar un revulsivo público para activar a la izquierda social y las fuerzas progresistas. Las dos primeras iniciativas señalan su oferta unitaria, desde su respectiva primacía, con un perfil programático por desarrollar. Las dos segundas, destacan su prioridad por el autodesarrollo y avanzan su particular estrategia…


Se abre un debate interesante que trata de remover una dinámica descendente de la izquierda alternativa confederal, en su doble polo, la coalición Sumar y Podemos, no así de la izquierda nacionalista que está más consolidada. Su refuerzo y colaboración es imprescindible para, junto con la renovación socialista, mantener la expectativa de prolongar una gobernabilidad de progreso. Por ello, enseguida ha conectado con una sensibilidad social de izquierdas y una opinión pública progresista que aspira a consolidar derechos y mejorar sus condiciones vitales, a la reforma social y la democratización.


No obstante, las dificultades son muchas. Los tres grandes actores, las direcciones de la nueva coalición Sumar, en formación, Podemos y las izquierdas nacionalistas manifiestan posiciones distantes y específicas para el fortalecimiento prioritario de cada uno de los tres bloques, en parte en competencia con los otros dos. El riesgo es que se queden como dinámicas parciales y de parte, sin resolver la convergencia del conjunto, cuya traducción electoral en escaños es decisiva y, al mismo tiempo, problemática de articular equilibradamente.


La propuesta de Rufián, más ambigua, de construir puentes entre los tres aparece como bien intencionada pero sin estructura partidaria detrás y poca capacidad operativa. Habrá que seguir la experiencia, profundizar en el análisis de los obstáculos, allanar el camino de intereses corporativos y, sobre todo, practicar un talante democrático, de respeto al pluralismo e integrador, con un proyecto transformador sustantivo de progreso.”


Referencia web original:

https://mientrastanto.org/254/de-otras-fuentes/el-refuerzo-de-la-izquierda-alternativa/

A vueltas con la violencia machista y el consentimiento. Antonio Antón, en Rebelión (28/02/2026)


Ante la persistencia de las violencias machistas, junto con la percepción social de su injusticia y la actualización de la temática sobre el consentimiento, se abordan, de forma sintética, en estas vísperas del 8M, algunas ideas clave para afrontarlas y clarificar algunos debates:


“El consentimiento es un asunto relacional entre dos personas que requiere acuerdo mutuo para no considerarse agresión prepotente y dominadora, sin caer en el formalismo de un contrato, y menos si es injusto. Supone expresión de voluntariedad, de acuerdo, es decir el sí a la relación, siempre reversible por el no. Es independiente del nivel del deseo o el placer, que están en otra esfera, y expresan una pulsión individual.


Por tanto, el consentimiento, su práctica social generalizada, es una defensa femenina ante el riesgo de agresión machista, con imposición de una práctica no consentida. Es fundamental para la prevención de la violencia machista y garantizar unas relaciones voluntarias y libres.


Otro plano son las incertidumbres personales durante el sexo consentido, para abordar libremente, así como los riesgos y experiencias que cada cual quiera -voluntariamente- asumir. Pero la línea de ser una actuación consentida o no debe estar clara, aunque puede variar en el tiempo, incluso con momentos de indecisión.


No tiene mucho recorrido la pretendida distinción entre consentimiento y permiso, cuando esta palabra también significa autorización, conformidad… y consentimiento. Cuando se habla de contractualismo se refiere a un enfoque relacional entre dos partes, superando el simple individualismo.


El sexo consentido forma parte de ese acuerdo que se puede revertir en cualquier momento por cada una de las partes. No estamos ante una interpretación jurídica o notarial de un compromiso vinculante para siempre y en cualquier condición que ata a la mujer al dominio masculino (como el matrimonio patriarcal), sino ante una expresión voluntaria de la aceptación de la relación sexual… que se puede cambiar por decisión propia.”


Referencia web original:

https://rebelion.org/a-vueltas-con-la-violencia-machista-y-el-consentimiento/

Los obstáculos que las izquierdas deben superar para alcanzar la unidad. Antonio Antón, en Público (25/02/2026)


Sobre el corporativismo y autonomización elitista de los núcleos dirigentes alternativos y la voluntad y las condiciones para su superación. Selecciono varios párrafos:


“Aquí abordo algunos de los factores más profundos que explican las dificultades para avanzar en la deseable cooperación y unidad de las izquierdas alternativas, más allá del interés unilateral y hegemonista de los grupos dirigentes de cada uno de los tres bloques existentes, tal como se han manifestado estos días: la refundación de Sumar, Podemos y las izquierdas nacionalistas o territoriales. Se trata de valorar de forma realista la voluntad de la superación de los obstáculos para la colaboración alternativa y contribuir a una mayoría parlamentaria de progreso, con capacidad transformadora real…


La mayor deficiencia, con larga tradición histórica de más de dos siglos en las izquierdas, con grandes diferencias con las derechas que están condicionadas más por sus grupos de poder, tiene que ver con el interés corporativo de las élites partidistas y su independización de su base social y sus intereses básicos, particularmente, las que adquieren cierto poder institucional o aspiracional. Se desarrolla con su correspondiente manipulación comunicativa, organizativa o sectaria, con el fanatismo discursivo justificativo, para defender sus privilegios específicos.


Se trata de la ley de la oligarquía de los partidos políticos, ya estudiada hace más de un siglo, que supone la autonomización de sus liderazgos y sus aparatos, por sus ventajas propias, respecto de sus electorados y sus bases partidarias, cuyas estructuras intermedias se difuminan y su papel se relega al seguidismo divulgativo y la legitimación dirigente. Queda lejos el modelo participativo de partido-movimiento y, a veces, se opta por una simple plataforma elitista de comunicación política o núcleo irradiador de discurso, sin arraigo social…


Para evitar una nueva frustración social, la tarea de la izquierda alternativa debería pasar por activar mucho más a la ciudadanía progresista y de izquierdas, reforzar el proyecto democratizador, feminista, ecopacifista y de reforma social y renovar las estructuras dirigentes partidarias con un talante unitario e integrador de la pluralidad, sin hegemonismos de parte. Se trata de avanzar en un objetivo común: generar mejores condiciones para la remontada socioelectoral alternativa y de las izquierdas; evitar la victoria de las derechas en las próximas elecciones generales; garantizar una gobernabilidad progresista, y abrir una etapa democratizadora con un nuevo impulso transformador efectivo.”


Referencia web original:

https://www.publico.es/opinion/columnas/obstaculos-izquierdas-deben-superar-alcanzar-unidad.html

La pugna por la primacía estratégica y de poder. Antonio Antón, en Rebelión (24/02/2026)


Sobre la reconfiguración actual de la izquierda alternativa, con la competencia y las pugnas por la primacía en la orientación estratégica y de alianzas o por el liderazgo dentro (o fuera) de una convergencia político-electoral. Selecciono varios párrafos:


“La pugna era por la primacía dirigente y la dinámica estratégica, con ganadores y perdedores, sin posibilidad contractual de mediación y búsqueda de acuerdos, más o menos intermedios o mixtos, y con soporte democrático. Se trataba por la nueva mayoría dirigente de corregir el supuesto rumbo izquierdista de la dirección morada, que pretendía continuar como motor ideológico predominante.


Los déficits de procedimientos democráticos -primarias- y de negociación consensual de la estrategia política y la imposición por la nueva mayoría de la distribución del estatus de cada parte, no equilibrada según los morados, terminaron en su resentimiento y la división correspondiente. Con ese proceso asimétrico en sus responsabilidades, de recomposición de mayorías y minorías sin indicadores claros y consensuados de la representatividad de cada cual, con un fuerte poso de desconfianza mutua, se justifica, en ambas partes, la polarización discursiva y la competencia política, hoy difícil de revertir, sin una seria reconsideración realista, democrática y unitaria de sus direcciones…


Por tanto, sigue sin resolverse la convergencia del conjunto alternativo, con un proyecto reformador relevante, y seguirá la pugna interna, quizá más virulenta, por incrementar las ventajas comparativas para ejercer la primacía de uno u otro liderazgo, en un escenario posible de gobernabilidad derechista, involución social y democrática que puede afectar a las mayorías sociales y el debilitamiento de las fuerzas progresistas.


Estamos a tiempo de evitarlo. No será suficiente la pugna por el relato y la legitimidad parcial de cada cual, sino la efectividad operativa para ganar a las derechas, mejorar las condiciones de la gente y ampliar la credibilidad del conjunto de la izquierda alternativa. Los liderazgos que sean capaces de articular la reconstrucción unitaria ganarán legitimidad cívica y capacidad representativa.”


Referencia web original:

https://rebelion.org/la-pugna-por-la-primacia-estrategica-y-de-poder/

Tendencias de la izquierda transformadora. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (24/02/2026)


Análisis de las características ideológico-políticas de las distintas tendencias de la izquierda alternativa, así como sus dificultades para una articulación unitaria y pluralista. Selecciono varios párrafos:


“Atendiendo a la orientación estratégica de sus estructuras dirigentes, aparte de la socialdemocracia, existen dos tendencias sociopolíticas básicas alternativas o transformadoras. Una primera izquierda, moderada, posibilista o transversal: el errejonismo, con la dirección de Más Madrid, con influencia ideológica del populismo transversal, y el yolandismo, con la dirección de Movimiento Sumar (e Iniciativa catalana y valenciana), del neolaborismo moderado o eurocomunismo renovado. Otra segunda radical, contundente o confrontativa: el pablismo, con la dirección actual de Podemos, del populismo de izquierda o eurocomunismo radical.


Se pueden añadir, desde el punto de vista político-ideológico, otras dos corrientes de la izquierda alternativa: una intermedia y con elementos mixtos, en el caso de Izquierda Unida, del eurocomunismo renovado y radical, y otra, más extrema en el caso de Anticapitalistas, del comunismo radical. Además, según el componente nacional, con sus dinámicas propias, estarían otras fuerzas nacionalistas (Compromís, Chunta Aragonesista, Mes…), con puntos compartidos con la primera o, bien, con una posición intermedia en el caso de Catalunya en Comú, y a su vez, con elementos comunes con la típica izquierda nacionalista independentista o soberanista (ERC, EH-Bildu, BNG). Por último, desde el campo ecosocialista también se reproducen afinidades políticas y de pertenencia con la primera (Verde/Equo) o la segunda (Alianza Verde) …


En definitiva, uno de los aspectos decisivos para establecer bases de confianza, especialmente entre los grupos dirigentes, es contar con un diagnóstico común de la representatividad y capacidad política de cada organización y, específicamente, de cada liderazgo. La aproximación debe contar con datos objetivos y receptividad al otro, la única forma de establecer el diálogo sobre la realidad comparativa y los intereses compartidos y no de parte, a veces camuflados con diversos mecanismos discursivos de carácter genérico, pero para el beneficio particular. Es lo que he intentado explicar con la aproximación anterior, y es fundamental, junto con la negociación de la estrategia compartida, para cimentar la confianza y la colaboración de los grupos alternativos.”


Referencia web original:

https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/podemos-sumar-mas-madrid-tendencias-izquierda-transformadora/20260224083325247315.html

Qué autonomía de la política. Antonio Antón, en Rebelión (19/02/2026)


Ensayo sobre el papel de la política, su autonomía de las relaciones económicas y su vinculación con la experiencia popular en el conflicto social y la formación del sujeto sociopolítico. Selecciono varios párrafos:


“En esta reflexión frente al mecanicismo determinista y el idealismo discursivo, voy a hacer referencia a las aportaciones de Mario Tronti, importante intelectual del ‘operaismo’ italiano de los años sesenta/setenta que, posteriormente, ha desarrollado, desde cierto eurocomunismo heterodoxo, el tema de la ‘autonomía de lo político’. Una derivación más radical de su pensamiento ha sido reelaborada, más tarde, por Toni Negri, con sus conceptos de obrero social y multitud. Y ahora, está cobrando nuevamente cierta actualidad…


La política expresa unas relaciones de poder, en las que se combina el conflicto, entre intereses socioeconómicos y de clase, nacionales o entre distintos grupos sociales, y la colaboración y el acuerdo, con la referencia a objetivos y trayectorias compartidas, transversales o universales del ser humano o el planeta. Refleja la pugna por la hegemonía política y cultural o, bien, respecto del estatus relativo en las jerarquías del orden social y las estructuras de dominación y/o subordinación y sus respectivos procesos de cambio.


La política tiene autonomía respecto de la economía o, si se quiere, en relación con los intereses materiales inmediatos de una clase social, grupo de poder o corporación institucional. De acuerdo con Tronti y la tradición realista, desde Maquiavelo y Weber, hay que valorar la función de mediación interpretativa, institucional y articuladora de la acción política de los agentes sociales, frente a las dos tendencias dominantes en las izquierdas. Por una parte, el mecanicismo de la dependencia y la correspondencia directa de una acción política respecto de esos intereses materiales de clase o estatus. Por otra parte, la contraria, el idealismo discursivo o voluntarismo propagandístico, de completa independencia de una élite corporativa respecto de la realidad sociopolítica, en la construcción de un sujeto y el cambio político.


Por tanto, la acción política está vinculada con una articulación política de la formación de un sujeto sociopolítico e institucional, en conexión con su realidad concreta, sus demandas y sus aspiraciones. La tarea central progresista, conformar fuerzas transformadoras que incidan en el cambio político y estructural de progreso o, si se quiere, de carácter igualitario y emancipador, está condicionada, sobre todo, por los niveles de experiencia popular en el conflicto social, con esa dinámica doble de conexión y arraigo social: en defensa de unos intereses (materiales, democráticos, de estatus, simbólicos…) y la interpretación y orientación práctica por unas ideas o teorías de cambio. Pero el núcleo que interactúa y acumula experiencia sociopolítica, subjetividad transformadora y poder relacional, es la propia gente y su activación cívica, con sus diferentes niveles participativos y orgánicos.”


Referencia web original:

https://rebelion.org/que-autonomia-de-la-politica/

La formación del espacio socioelectoral alternativo. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (18/02/2026)


‘En pleno debate sobre la reconstrucción de la izquierda alternativa, tras la constatación de su declive representativo y el riesgo del avance de las derechas, con la consiguiente involución social y democrática, conviene valorar el proceso de cómo se ha conformado el espacio socioelectoral alternativo y cómo hemos llegado hasta aquí’. Selecciono varios párrafos:


“El declive electoral se manifiesta claramente en las dos elecciones generales de 2019, la primera, juntos y la segunda, divididos, con la reducción del 40% de sus electorados y de escaños en el Congreso por parte de la izquierda alternativa confederal: de 71 en 2015 y 2016 hasta 42 en abril de 2019 (3,7 millones, el 14,3%) y 38 en noviembre de 2019 -35 de Unidas Podemos con más de tres millones de votos (13%) + 3 de Más País, con más de medio millón (2,3%)-. Se produce una pérdida de más de dos millones de votantes que van a parar, una parte, hacia el Partido Socialista y, otra parte, hacia las izquierdas nacionalistas (ERC, EH-Bildu, BNG), que acentúan su perfil social…


Todo ese declive de la izquierda transformadora se relativiza oficialmente al estar compensado con la formación y la participación en el nuevo e inédito gobierno de coalición progresista, entre PSOE y, primero, Unidas Podemos (y sus aliados territoriales) y, luego, con la coalición Sumar, en la que se presenta también Podemos, de la que posteriormente se descuelga (y Compromís). Es más, esa gestión institucional, desde 2019, sobre todo de impulso de reformas sociales, constituye la principal línea de legitimación social y del intento de consolidación del espacio electoral y su representación política. Como vemos ha sido insuficiente por sus limitados logros y su dependencia de la primacía y los límites socialistas.


A cada paso cualitativo de descenso representativo y, por tanto, de disminución de la credibilidad de sus direcciones, se abren fuertes debates sobre sus causas y medidas correctoras, cuyas pautas renovadoras han sido fallidas, agudizándose la pugna por el relato, el prestigio de sus liderazgos y las nuevas orientaciones estratégicas o programáticas que definan mejor las tareas, el horizonte y la esperanza de sus bases sociales.”


Referencia web original:

https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/formacion-espacio-socioelectoral-alternativo/20260218192021247145.html

El refuerzo de la izquierda alternativa. Antonio Antón, en Público (17/02/2026)


Una valoración sintética sobre las propuestas existentes: la de refundación de la plataforma actual de la coalición Sumar; la promovida por el diputado de ERC, Gabriel Rufián; la de las tres fuerzas nacionalistas de izquierdas (ERC, EH-Bildu y BNG), y la estrategia de la dirección de Podemos, de construir una izquierda valiente autónoma. Selecciono varios párrafos:


“Hoy día existen, al menos, cuatro propuestas para dar respuesta al imprescindible refuerzo y la deseada renovación de la izquierda transformadora situada a la izquierda de la socialdemocracia. Parten de la realidad de su declive representativo que, junto a la debilidad socialista, aventura la posibilidad de un cambio de ciclo político en las próximas elecciones generales, con la victoria parlamentaria y el acceso gubernamental las derechas, cada vez más extremas, que impongan una involución social y autoritaria. Ante esa eventualidad, pretenden generar un revulsivo público para activar a la izquierda social y las fuerzas progresistas. Las dos primeras iniciativas señalan su oferta unitaria, desde su respectiva primacía, con un perfil programático por desarrollar. Las dos segundas, destacan su prioridad por el autodesarrollo y avanzan su particular estrategia…


Se abre un debate interesante que trata de remover una dinámica descendente de la izquierda alternativa confederal, en su doble polo, la coalición Sumar y Podemos, no así de la izquierda nacionalista que está más consolidada. Su refuerzo y colaboración es imprescindible para, junto con la renovación socialista, mantener la expectativa de prolongar una gobernabilidad de progreso. Por ello, enseguida ha conectado con una sensibilidad social de izquierdas y una opinión pública progresista que aspira a consolidar derechos y mejorar sus condiciones vitales, a la reforma social y la democratización.


No obstante, las dificultades son muchas. Los tres grandes actores, las direcciones de la nueva coalición Sumar, en formación, Podemos y las izquierdas nacionalistas manifiestan posiciones distantes y específicas para el fortalecimiento prioritario de cada uno de los tres bloques, en parte en competencia con los otros dos. El riesgo es que se queden como dinámicas parciales y de parte, sin resolver la convergencia del conjunto, cuya traducción electoral en escaños es decisiva y, al mismo tiempo, problemática de articular equilibradamente.


La propuesta de Rufián, más ambigua, de construir puentes entre los tres aparece como bien intencionada pero sin estructura partidaria detrás y poca capacidad operativa. Habrá que seguir la experiencia, profundizar en el análisis de los obstáculos, allanar el camino de intereses corporativos y, sobre todo, practicar un talante democrático, de respeto al pluralismo e integrador, con un proyecto transformador sustantivo de progreso.”


Referencia web original:

https://www.publico.es/opinion/columnas/refuerzo-izquierda-alternativa.html

Derrota de las izquierdas aragonesas. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (9/02/2026)


La experiencia de las recientes elecciones autonómicas y el inquietante panorama para las izquierdas. Selecciono varios párrafos:


“Existen dos particularidades más significativas. La primera es que Podemos pierde más del 95% de sus votantes, pasando desde el 20,51% y catorce escaños (2015), el 8,08% y cinco (2019) y el 4,01% y uno (2023) hasta menos del uno por ciento (0,94%) en 2026, con 0 escaños. Requiere una reflexión específica sobre sus causas externas, por el acoso padecido, e internas, sobre su orientación política y de alianzas y su vertebración organizativa y de liderazgo. La segunda es que Chunta Aragonesista, la izquierda territorial fundada por Labordeta, con un 9,73%, una parte proveniente del desplazamiento crítico del voto socialista, duplica sus escaños hasta los seis, y se consolida en el eje mayoritario de la izquierda alternativa aragonesa, reforzando la tendencia intermedia territorial que representa Compromís y Mes, algo autónoma de la coalición Sumar. Mientras tanto, la candidatura conjunta de IU-Movimiento Sumar, no le sirve a Izquierda Unida para una mejora electoral significativa y se queda con un ligero descenso (2,94%), aunque mantiene su escaño.


En su conjunto, la izquierda alternativa aun saca unos meritorios 13,71% y siete escaños, algo superiores a los conseguidos por ese espacio en la anterior legislatura, pero completamente insuficientes ante el fuerte descenso del PSOE, de más de seis puntos porcentuales y cinco escaños, con un descenso total para las izquierdas que bajan hasta del 37,90% y 25 escaños, de un total de 67.


Ese declive expresa una crisis profunda de la representación institucional de las izquierdas y un refuerzo de las derechas, particularmente de la extrema derecha de VOX, que va a condicionar todavía más la gobernabilidad. Y refleja, los efectos negativos, representativos y de influencia transformadora, derivados de la fragmentación de la izquierda alternativa y, especialmente para la dirección de Podemos, cuyo proyecto de construir una izquierda valiente, de forma diferenciada, encuentra escaso apoyo popular e influencia institucional...


El dilema es desde dónde, quién y cómo afrontar el agotamiento de los liderazgos partidarios de la izquierda alternativa y qué proceso de reorientación política y recomposición orgánica es preciso abordar. Se han empezado a ofrecer distintas iniciativas para abordar ese inquietante panorama. La realidad del proceso sociopolítico y de las dos siguientes elecciones autonómicas complementará el análisis de estas tendencias que se están prefigurando. La reflexión, en profundidad, habrá que retomarla en otro momento.”


Referencia web original:

https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/derrota-izquierdas-aragonesas/20260209111613246864.html

El supremacismo neocolonial. Antonio Antón, en Mientras Tanto n.º 253 (1/02/2026)


Ensayo sobre el reagrupamiento del poder neocolonial, el autoritarismo imperialista, la adaptación de las élites europeas y los sujetos y proyectos de cambio democratizador y por la paz mundial. Selecciono varios párrafos: 


"Pero el problema principal y su solución decisiva dependen del tipo de orientación estratégica del espacio común. Básicamente, se dibujan dos opciones contrapuestas, tras las que se prefiguran distintas fuerzas sociopolíticas.


Una, más autoritaria y regresiva, así como neocolonial y dependiente de la recolocación en la dominante jerarquía imperial de EEUU. Es la dinámica hacia la que tienden la mayoría de las élites europeas, en un proceso de adaptación seguidista a esa subordinación, temerosas de la democratización de sus pueblos y el empuje del Sur Global.


Supone la apuesta de los principales grupos de poder del Norte por la hegemonía global, hacia un sistema autoritario posdemocrático, con el incremento de la confrontación de bloques, mayor rearme y belicismo atlantista, con riesgo de guerra generalizada, ante las resistencias del Sur Global.


Otra opción es más social y democrática, con un diseño pacífico y multilateral, refundando la mejor tradición europea igualitaria y emancipadora. Este diferenciado proyecto geopolítico para Europa ya se vislumbra en los tres ejes que se vienen exponiendo: autonomía estratégica sin dependencia de la OTAN y EEUU, con desarrollo de la multipolaridad colaborativa; oposición a los hegemonismos imperiales autoritarios y refundación comunitaria; refuerzo de la igualdad social, incluido por sexo/género, con respeto a la diversidad étnico-cultural, la convivencia intercultural y la sostenibilidad medioambiental; profundización de la democracia, con la promoción de la cooperación, la participación deliberativa, así como el reconocimiento de la pluralidad política y las libertades individuales y colectivas.


En ese sentido hay indicios sociopolíticos y culturales de las dinámicas sociopolíticas que ya están insertas en el panorama internacional. Por un lado, veremos la firmeza y las capacidades del pulso de China ante el objetivo trumpista de doblegarle, combinada con su paciencia estratégica, así como las de sus aliados de los BRICS. Estos tienen gran heterogeneidad de sistemas políticos, niveles económicos y tradiciones culturales, pero comparten la indignación y el resentimiento derivados del extractivismo y la prepotencia colonial occidental, y se mueven en esa tensión entre la sumisión adaptativa y la firmeza por mejorar su posición.


Por otro lado, se encuentra la resistencia democrática de las ciudadanías estadounidense y europeas y su capacidad articuladora en el ámbito sociopolítico, cultural e institucional, que pueden resquebrajar la legitimidad cívica y la representatividad electoral e institucional del propio plan autoritario del trumpismo y la derecha ultra europea...


Por tanto, junto con las dinámicas autoritarias y regresivas de los grupos de poder y las trayectorias resistentes y adaptativas del Sur Global, en ambos ámbitos del Norte, EE. UU. y Europa, se pueden reforzar las tendencias democratizadoras, frenar este ciclo autoritario amenazante y abrir nuevas perspectivas para el avance social y democrático, así como para la paz mundial y los derechos humanos. El futuro está en manos de la gente.”


Referencia web original:

https://mientrastanto.org/253/ensayo/el-supremacismo-neocolonial/

Una resistencia antitrumpista. Antonio Antón, en Público (28/01/2026)


Algunas élites europeas adoptan cierto distanciamiento crítico del trumpismo, para mantener su legitimidad social ante el clamor popular contra su prepotencia, pero con su inconsistencia y el acomodo de los grupos de poder en la nueva jerarquía del dominio imperial y neocolonial. Se necesita una resistencia cívica. Selecciono varios párrafos:


“La estrategia trumpista está definida: objetivos de máximos, con chantajes y amenazas y, según las capacidades y resistencias del contrario, negociación prepotente de lo sustancial con concesiones secundarias o reelaboraciones discursivas para su consumo interno, con refuerzo de su dominación global.


Las élites europeas son conscientes de que no cuentan con el apoyo ciudadano a su docilidad ante las imposiciones de la actual administración estadounidense, regidas por criterios neocoloniales y postdemocráticos. Para legitimarse ante su ciudadanía, deben distanciarse de una imagen de sumisión y articular algunos discursos críticos…


Sin embargo, el problema es que no hay una voluntad política en las instituciones europeas que apueste por su independencia, afrontando los riesgos de confrontación con EEUU por no doblegarse a su dominio. Las élites europeas todavía no han adoptado una acción contundente y de firmeza, ni han modificado su posición realmente subordinada, ni se atreven a definir una senda para ello.


La tendencia dominante de los grupos de poder europeos es caminar por un proceso adaptativo al nuevo orden mundial que va imponiendo el imperio estadounidense, con la consiguiente recolocación de las distintas élites nacionales en la nueva jerarquización neocolonial, a veces con distintos forcejeos en su coordinación y el liderazgo conjunto.


Su trayectoria dubitativa y temerosa deriva de su interés por mantener sus privilegios de poder o su posición político-económica relevante, de la mano de una alianza renovada con EEUU, no demasiado subordinada y, sobre todo, que no se note tanto…


En definitiva, existe una inconsistencia de la indignación de las élites europeas ante el trumpismo, que esconde su incapacidad para articular el modelo social y democrático europeo en beneficio de las mayorías sociales. Tienen el deseo de acomodo a la nueva jerarquía imperial occidental, temerosos del Sur Global y lejos de la multipolaridad cooperativa, democratizadora y pacífica. La alternativa de las fuerzas progresistas es la resistencia, no como pasividad sino como firmeza activa y afirmación autónoma, democrática y transformadora de progreso.”


Referencia web original:

https://www.publico.es/opinion/columnas/resistencia-antitrumpista.html


Una versión con el título "Resistencia antitrumpista" se edita por Rebelión (29/01/2026):

https://rebelion.org/resistencia-antitrumpista/

Subordinación europea y respuesta al trumpismo. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (21/01/2026)


Ante esa subordinación adaptativa de las élites europeas se abre la necesidad de una respuesta social y democrática al trumpismo, con el refuerzo de su autonomía estratégica. Selecciono varios párrafos:


“EEUU, la autocracia trumpista, necesita a Europa, a la que no considera su enemigo, sino que le impone una posición de súbdito subordinado, situación ya acatada en la estructura de seguridad de la OTAN. Supone un proceso de recolocación jerárquica que se amplía al campo de las relaciones económicas, más dependientes, al sistema político, más autoritario, menos democrático y con mayor reequilibrio ultraderechista, y un universo social y cultural más ultraconservador y reaccionario…


El problema principal y su solución decisiva dependen del tipo de orientación estratégica del espacio común. Básicamente, se dibujan dos opciones contrapuestas, tras las que se prefiguran distintas fuerzas sociopolíticas.


Una, más autoritaria y regresiva, así como neocolonial y dependiente de la recolocación en la dominante jerarquía imperial de EEUU. Es la dinámica hacia la que tienden la mayoría de las élites europeas, en un proceso de adaptación seguidista a esa subordinación, temerosas de la democratización de sus pueblos y el empuje del Sur Global…


Otra opción es más social y democrática, con un diseño pacífico y multilateral, refundando la mejor tradición europea igualitaria y emancipadora. Este diferenciado proyecto geopolítico para Europa ya se vislumbra en los tres ejes que se vienen exponiendo: autonomía estratégica sin dependencia de la OTAN y EEUU, con desarrollo de la multipolaridad colaborativa; oposición a los hegemonismos imperiales autoritarios y refundación comunitaria; refuerzo de la igualdad social, incluido por sexo/género, con respeto a la diversidad étnico-cultural, la convivencia intercultural y la sostenibilidad medioambiental; profundización de la democracia, con la promoción de la cooperación, la participación deliberativa, así como el reconocimiento de la pluralidad política y las libertades individuales y colectivas…


Por otro lado, se encuentra la resistencia democrática de las ciudadanías estadounidense y europeas y su capacidad articuladora en el ámbito sociopolítico, cultural e institucional, que pueden resquebrajar la legitimidad cívica y la representatividad electoral e institucional del propio plan autoritario del trumpismo y la derecha ultra europea.”


Referencia web original:

https://www.nuevatribuna.es/articulo/global/geopolitica-ue-eeuu-subordinacion-europea-respuesta-trump/20260121034259246245.html

Venezuela: el dominio imperial por la fuerza. Antonio Antón, en Público (16/01/2026)


‘Este hecho forma parte de la reordenación geoestratégica acelerada por la autocracia trumpista, basada en su prepotencia imperial. Veamos algunas de sus características, su impacto para Europa y las perspectivas de salida.’ Selecciono varios párrafos:


“El plan de la administración trumpista forma parte de un reagrupamiento de su poder imperial, haciendo valer su primacía político-militar, en ese ámbito occidental de América Latina y Europa, junto con sus aliados de Oriente Próximo (Israel, Arabia…) y Asia-Pacífico (Japón, Corea del Sur, Australia…).


Las élites de EEUU utilizan su poderío militar, cuyo gasto es superior al del resto del mundo, para recuperar su hegemonía económica, tecnológica, geoestratégica y política, cuestionada por el ascenso de la influencia comercial y económica de China y sus aliados de los BRICS -incluidos Rusia e Irán-, que constituyen su principal adversario estratégico. Su objetivo fundamental es contener ese polo autónomo, y excluirlo de esas zonas para ejercer su monopolio imperial, con amplios privilegios.


Su plan no se limita a establecer solo una zona de influencia neocolonial propia en esos ámbitos, sino que necesita ese refuerzo para consolidar una trayectoria de hegemonismo global en el planeta, frenar esa dinámica multipolar y mantener sus ventajas comparativas, ahora cuestionadas.


La revolución neoconservadora o la guerra cultural trumpista, con sus provocaciones, chantajes, mentiras y escenificaciones, expresa el cambio de los procesos discursivos y normativos, y modifica los mecanismos para la legitimación propia y la descalificación de sus oponentes. Esa manipulación comunicativa, apoyada en el control tecnológico y operativo de los grandes medios y redes sociales, complementa esa estrategia de dominio imperial que, dada su debilidad estructural económico-política y de legitimidad cívica, tiene que ser por la fuerza.


Es la era de la violencia política y la coerción unilateral del más fuerte, no de la cooperación, la negociación y el consenso multilateral. Es el momento del dominio del poder duro, del vencer con la fuerza y no del convencer o transaccionar…


Pero el problema principal y su solución decisiva dependen del tipo de orientación estratégica del espacio común. Básicamente, se dibujan dos opciones contrapuestas, tras las que se prefiguran distintas fuerzas sociopolíticas.”


Referencia web original:

https://www.publico.es/opinion/columnas/venezuela-dominio-imperial-fuerza.html

El autoritarismo imperialista. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (15/01/2026)


Sobre el nuevo orden internacional trumpista y su sentido reaccionario y prepotente. Selecciono varios párrafos:


“Las élites de EEUU utilizan su poderío militar, cuyo gasto es superior al del resto del mundo, para recuperar su hegemonía económica, tecnológica, geoestratégica y política, cuestionada por el ascenso de la influencia comercial y económica de China y sus aliados de los BRICS -incluidos Rusia e Irán-, que constituyen su principal adversario estratégico…


Tiene un sentido reaccionario ante los avances sociales, democráticos y emancipadores. Se trata de la regresión autoritaria y su intento de justificación, ya conocida con el nazi-fascismo de entreguerras, que se enfrenta a la cultura democrática y los intereses de las mayorías sociales del Sur Global, pero también de las sociedades europeas y estadounidense.


Con su nacionalismo excluyente, supremacista y prepotente es particularmente racista, xenófobo, antinmigrante y contrario al respeto de la pluralidad étnico-nacional y la convivencia intercultural, al igual que es antifeminista o negacionista del cambio climático. Frente a la igualdad, real de condiciones y formal en derechos, y la cooperación humana promueve mayor segmentación jerárquica y un individualismo extremo. Significa un retroceso civilizatorio, basado en la desigualdad, la segregación y el darwinismo sociales, así como en el nihilismo moral.


Se persigue el acatamiento de la ciudadanía, basado en la pasividad y la resignación, con el instrumento de la amenaza y la fuerza, convertidos en disuasión impositiva. Se desprecia la razón, la conveniencia mutua y la legitimidad democrática. Se dice adiós al equilibrio liberal del dominio económico e institucional de las élites con ciertos consensos y cohesión social. Se vacía la propia democracia política, deliberativa y participativa, y entran en crisis las referencias éticas universalistas y de los derechos humanos.


Se pretende imponer la subordinación de los aliados, convertidos en vasallos y con la promesa de participar, de forma escalonada y según lealtades, en el reparto de los esperados beneficios neocoloniales, para conseguir el fin perseguido: la primacía de las minorías poderosas. Pero la ciudadanía europea, entre otras, tendrá algo que decir y hacer.”


Referencia web original:

https://www.nuevatribuna.es/articulo/global/geopolitica-eeuu-trump-autoritarismo-imperialista/20260115113611246088.html

La difícil perspectiva electoral para la izquierda alternativa. Antonio Antón, en Rebelión (14/01/2026)


Análisis demoscópico, con las conclusiones de su trayectoria que, con su división, apuntan al declive de su representación institucional y reabren los desafíos de su recomposición. Selecciono varios párrafos:


“De la valoración de la evolución de la estimación del voto desde el 23J y la siguiente división en ese espacio a la izquierda del PSOE, se deducen cuatro conclusiones.


Primera, persiste esa relación mayoritaria por parte del conglomerado de Sumar, que se aferra a su gestión gubernamental, y minoritaria de Podemos, que se concentra en su opción por una izquierda fuerte.


Segunda, la coalición Sumar no se consolida como monopolio representativo y ascendente, ni Podemos, aunque evita su peor presagio, consigue el suficiente apoyo electoral para aspirar a su deseado sorpasso y ser el motor ideológico y representativo del conjunto del espacio.


Tercera, ambas agrupaciones se alejan de sus mejores pronósticos y expectativas respectivas y salen debilitadas con esta trayectoria divisiva, confirmada para las próximas elecciones autonómicas -Aragón, Castilla León y Andalucía-, y probablemente para las generales -quizá adelantadas a este otoño- y el resto de autonómicas y municipales de 2027.


Cuarto, en particular, tiene un grave impacto de reducción de sus accesos a los escaños parlamentarios (10 + 4) y, por tanto, para tener una presencia institucional relevante y contribuir a la reedición de un gobierno de coalición progresista. El riesgo es la victoria de las derechas y las posibilidades de una involución derechista hacia un ciclo político reaccionario.


Queda toda esta prolongada campaña prelectoral, con el complejo panorama internacional, pero todo indica que se aventura una crisis, quizá asimétrica, de las élites alternativas, probablemente en el marco de un mayor desconcierto del conjunto de las izquierdas, sin poder gubernamental. Supone el desafío de abordar la recomposición del espacio sociopolítico y electoral transformador y la reconstrucción de sus estructuras partidarias y sus liderazgos. Pero ello requiere otra reflexión en profundidad.”


Referencia web original:

https://rebelion.org/la-dificil-perspectiva-electoral-para-la-izquierda-alternativa/

Incertidumbre sobre el cambio de ciclo. Antonio Antón, en Rebelión (2/01/2026)


Versión ampliada del análisis de dos problemas de las izquierdas, difíciles de solventar, pero necesarios de abordar para evitar el cambio de ciclo institucional derechista: un impulso reformador gubernamental y el refuerzo y la unidad de la izquierda transformadora. Selecciono varios párrafos:


“Lo que se ventila es el carácter del nuevo ciclo político, aunque se mantiene la incertidumbre sobre su sentido, regresivo o progresivo, con una dura pugna sociopolítica y cultural. Existe una actitud contradictoria en la gente progresista, entre la fatalidad y la esperanza, entre la decepción pasiva y la voluntad democratizadora. Digamos que hay incertidumbre sobre el cambio de ciclo institucional.


A pesar de toda la ofensiva política, judicial y mediática de las derechas contra el gobierno de Sánchez y el desgaste de credibilidad del Partido Socialista por la corrupción y el acoso machista en sus filas, añadida a la escasa gestión transformadora del Ejecutivo, se puede decir que todavía no es irreversible la victoria de las derechas. Hay partido, aunque cada vez más agónico.


El primer factor que puede posibilitar el freno a la ola reaccionaria, conectar con las perentorias demandas sociales y contrarrestar la tendencia de cierta desafección hacia el gobierno de coalición y sus socios, es un impulso reformador, socioeconómico y democrático, del Gobierno. No obstante, esa expectativa es poco consistente ya que mantiene un frágil apoyo parlamentario y está empeñado mayoritariamente en un simple continuismo gubernamental…


El segundo factor capaz de asegurar una nueva etapa de gobernabilidad progresista es el fortalecimiento y la unidad de la izquierda alternativa, en un marco de reactivación cívica de la gente de izquierdas y acompañado de la disponibilidad democratizadora de las izquierdas nacionalistas…


A mi modo de ver, el principal problema a solventar es el de la primacía, el carácter y la orientación estratégica del liderazgo del conjunto estatal, con la particularidad de que se asienta, principalmente, en la representación institucional en esas cuatro zonas, con sus preponderancias orgánicas respectivas…


En definitiva, ambos liderazgos se consideran incompatibles y aspiran a absorber a sus bases sociales. Prevalece la pugna competitiva por la primacía de la orientación política y la articulación orgánica de la izquierda transformadora, sin mucho margen para las mediaciones y los procedimientos compartidos necesarios para el acercamiento y la colaboración. En particular, parece imposible ejercer un liderazgo estatal unipersonal, que concentrase el valor simbólico y representativo del conjunto. Solo podría ser coral y reconstruido.


En este interregno cada parte va a priorizar su reforzamiento particular y la competencia con el adversario, aunque sea a costa de los perjuicios relativos que pueden sufrir sus grupos políticos y, sobre todo, infravalorando los efectos perniciosos para sus bases sociales. Si no hay una reconsideración unitaria de los equipos dirigentes y una complicidad externa -incluida la del Partido Socialista y otras organizaciones sociales-, la dinámica competitiva aboca a ese pronóstico sobre el descalabro representativo de la izquierda alternativa, agudizado por las críticas y responsabilidades cruzadas.


Será el comienzo de otra fase de aprendizaje imperioso de las deficiencias y errores y de recomposición de nuevos liderazgos y estructuras partidarias. Junto con el estancamiento socialista, daría lugar a un nuevo ciclo institucional dominado por las derechas extremas. Todavía hay tiempo para evitarlo.”


Referencia web original:

https://rebelion.org/incertidumbre-sobre-el-cambio-de-ciclo/

Europa ante el supremacismo trumpista. Antonio Antón, en Mientras Tanto n.º 252 (1/01/2026)


Ensayo que analiza, en primer lugar, la actitud de la ciudadanía europea ante los temores y los dilemas estratégicos y de seguridad, y en segundo lugar, el sometimiento europeo a la estrategia trumpista, con el fracaso de la autonomía estratégica de Europa, y las características del supremacismo trumpista. Selecciono la introducción:


“La Administración estadounidense de Trump ha formalizado su proyecto geopolítico en el documento de su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, donde define el nuevo orden internacional bajo los intereses y la supremacía de EEUU. En particular, pretende reforzar su hegemonía en el hemisferio occidental (Europa y Latinoamérica) y alinear y subordinar a sus élites dirigentes, completar su control sobre Oriente Medio, acumular fuerzas geoestratégicas para contener al adversario principal (China y sus aliados BRICS) y reajustar el sistema social, económico e institucional hacia un autoritarismo postdemocrático y regresivo.


Referencia web original:

https://mientrastanto.org/252/ensayo/europa-ante-el-supremacismo-trumpista/