Sociólogo y politólogo. Profesor de la Universidad Autónoma de Madrid (2003/2022)
Artículos propios del año 2026
Con párrafos seleccionados, un breve comentario y la referencia web original. El texto completo pinchando en el enlace. Para acceder a los años anteriores en la entrada correspondiente de la Portada y de Publicaciones.
Las derechas van ganando: ¿qué hacer?. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (6/03/2026)
A raíz de las recientes encuestas de 40dB sobre estimación de voto y la unidad de las izquierdas, se analizan la dinámica descendente de las izquierdas, los sesgos demoscópicos, las perspectivas unitarias de las izquierdas, el vacío de liderazgo alternativo y las difíciles condiciones para la unidad. Selecciono los párrafos finales:
“Se trata de posibilitar, junto con el mantenimiento del electorado del Partido Socialista (o su deseado incremento), la reedición de una victoria parlamentaria de los grupos progresistas, de izquierda y nacionalista, que tenga la posibilidad de reeditar un gobierno de coalición y reforzar una etapa de reforma social y democratización, junto con la reconstrucción de la izquierda transformadora y su condicionamiento a la socialdemocracia.
Queda abierto el debate sobre la estrategia política que cada cual propone para avanzar, con dos tendencias básicas: una, para ensanchar el electorado con un plan ‘ganador’, con cierto desplazamiento posibilista hacia el centroizquierda; otra, para consolidar una izquierda firme y valiente que garantice la transformación real. Por supuesto, con posiciones intermedias, mixtas y eclécticas.
El reto es superar la rigidez sectaria y prepotente desde una dinámica de respeto al pluralismo, la mediación leal y el compromiso democrático y unitario. Se trata, de acuerdo con el sentir mayoritario de las bases socio-electorales de izquierda transformadora, de alumbrar ese deseado proceso unitario.
Hay dos variantes básicas. Una, la unidad del total de la izquierda alternativa, incluyendo a las izquierdas nacionalistas, aunque dadas las dificultades y reticencias existentes en los propios actores y bases sociales en las tres nacionalidades históricas (Catalunya, Euskadi y Galicia), es más difícil, aparte de menos necesario. Dos, lo que parece más operativo: asegurar un mínimo acuerdo del resto del amplio y diverso ámbito de las izquierdas transformadoras.
Aquí, hay dos dificultades básicas. Por un lado, la experiencia pasada de la coalición Sumar, con la incógnita de su refundación, de apostar por su propia primacía, estratégica, institucional y orgánica, con la subordinación de Podemos. Por otro lado, la posición de la dirección morada, que insiste en su diferenciación estratégica y en priorizar su propio autodesarrollo como izquierda valiente.
El problema es que esa dinámica competitiva y divisiva, además de frustrar las expectativas unitarias mayoritarias, junto con el estancamiento socialista, haría casi imposible la victoria progresista frente a las derechas y traería consecuencias negativas para las mayorías sociales y las propias izquierdas.
Además, para avanzar en un proyecto unitario y transformador, y no dejarlo todo al albur electoral, sería imprescindible la activación cívica y la movilización social progresista, para dar credibilidad a una nueva etapa de cambio real de progreso. Serán necesarios el respeto al pluralismo existente, el talante unitario y los procedimientos transparentes y democráticos.
La responsabilidad principal, ante tanta oleada reaccionaria, está en la voluntad y la capacidad articuladora de las élites, políticas y sociales, de las izquierdas, y la amplia participación de sus militancias y bases sociales. Veremos.”
Referencia web original:
La identidad feminista. Antonio Antón, en Rebelión (5/03/2026)
Síntesis de una comunicación presentada al próximo XVI Congreso Español de Sociología que trata sobre el sentido de la identidad, la formación del sujeto colectivo y la conveniencia de la identificación feminista. Selecciono varios párrafos:
“Este tema está vinculado con la formación del sujeto social, la combinación e interseccionalidad de sus identificaciones parciales, así como con el carácter sociopolítico de ciudadanía y el universalista como ser humano. Tiene un enfoque sociohistórico. Se trata de analizar el proceso de conformación de los sujetos sociales y superar, por un lado, el simple identitarismo particularista posmoderno, y por otro lado, el universalismo abstracto e indiferenciado, de carácter liberal o conservador…
Estos dos conceptos, identidad e interseccionalidad, han recobrado relevancia en el pensamiento social y, en particular, para la teoría feminista y el discurso étnico-nacional o antirracista. Hacen referencia a algunas características de los grupos sociales, su reconocimiento y su relación, que conforman su actitud sociopolítica en un contexto de grandes transformaciones sociales. Por separado pero, sobre todo, juntos, ayudan a explicar la formación de nuevos actores (o sujetos), individuales y colectivos, y sus procesos participativos y colaborativos en el marco del cambio sociocultural y político. Conllevan una experiencia relacional diversa que se combina con lo común de la interacción humana, al mismo tiempo que con su pluralidad…
Los procesos identificadores progresistas (a veces descalificados como woke) son procesos democratizadores, igualitarios y críticos frente a los poderosos y con una orientación transformadora de progreso. Pero esta experiencia, ya nos indica la superación de la rígida separación entre los componentes culturales, la redistribución y la firmeza democrática y participativa frente al poder establecido.”
Referencia web original:
La reconstrucción de la izquierda transformadora. Antonio Antón, en Mientras Tanto n.º 254 (1/03/2026)
Ensayo sobre la incapacidad -hasta ahora- para afrontar el declive alternativo, la formación del espacio socioelectoral alternativo, la pugna por la primacía estratégica y de poder, las tendencias políticas de la izquierda transformadora con las dificultades para su articulación unitaria y pluralista, su corporativismo y autonomización elitista y la voluntad de superación. Selecciono los últimos párrafos:
“He explicado las grandes dificultades para que las actuales élites partidarias alternativas sean capaces de afrontar los grandes retos existentes para las clases trabajadoras y la ciudadanía progresista. No obstante, existen energías sociopolíticas y democráticas para abordar con realismo, voluntad y esperanza las tareas de refuerzo de una trayectoria transformadora. Pero los límites de los grupos dirigentes tienen que ser compensados por el mayor protagonismo de sus militantes y bases sociales, en un proceso de reconstrucción del conjunto de la izquierda alternativa, incluida la nacionalista.
Termino con una convicción. De momento, no veo mimbres realistas e integradores suficientes, sobre todo en los liderazgos partidarios actuales, para avanzar hacia una solución completa que asegure su reconstrucción, con una dinámica transformadora, renovadora e integradora. Existe una profunda desconfianza entre las direcciones (y parte de sus militancias) de la actual coalición Sumar y Podemos por el proceso de sustitución de la primacía dirigente del conjunto, que ostentaba Podemos.
Sin abordarlo, y consensuar el equilibrio dirigente y la estrategia compartida, con procedimientos democráticos y de respeto a la pluralidad, es difícil avanzar en una colaboración del conjunto, dando por supuesto que ambas fuerzas y su cooperación son imprescindibles para garantizar la remontada política y electoral de la izquierda alternativa, además de la colaboración de las izquierdas nacionalistas, que priorizan su propio autodesarrollo.
Habrá que seguir evaluando las diversas iniciativas puestas en marcha que pretenden definir una salida a esta perspectiva preocupante, y que están levantando muchas expectativas. Para evitar una nueva frustración, se debería pasar por activar mucho más a la ciudadanía progresista y de izquierdas, con un mayor papel protagonista de esas bases sociales, reforzar el proyecto democratizador y de reforma social y renovar las estructuras dirigentes partidarias con un talante unitario e integrador de la pluralidad. Se trata de generar mejores condiciones para la remontada socioelectoral, evitar la victoria de las derechas en las próximas elecciones generales, garantizar la prolongación de la gobernabilidad progresista y abrir una etapa de un nuevo impulso transformador efectivo.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/254/ensayo/la-reconstruccion-de-la-izquierda-transformadora/
El refuerzo de la izquierda alternativa. Antonio Antón, en Mientras Tanto n.º 254 (1/03/2026)
Una valoración sintética sobre las propuestas para reforzar la izquierda transformadora: la de refundación de la plataforma actual de la coalición Sumar; la promovida por el diputado de ERC, Gabriel Rufián; la de las tres fuerzas nacionalistas de izquierdas (ERC, EH-Bildu y BNG), y la estrategia de la dirección de Podemos, de construir una izquierda valiente autónoma. Selecciono varios párrafos:
“Hoy día existen, al menos, cuatro propuestas para dar respuesta al imprescindible refuerzo y la deseada renovación de la izquierda transformadora situada a la izquierda de la socialdemocracia. Parten de la realidad de su declive representativo que, junto a la debilidad socialista, aventura la posibilidad de un cambio de ciclo político en las próximas elecciones generales, con la victoria parlamentaria y el acceso gubernamental las derechas, cada vez más extremas, que impongan una involución social y autoritaria. Ante esa eventualidad, pretenden generar un revulsivo público para activar a la izquierda social y las fuerzas progresistas. Las dos primeras iniciativas señalan su oferta unitaria, desde su respectiva primacía, con un perfil programático por desarrollar. Las dos segundas, destacan su prioridad por el autodesarrollo y avanzan su particular estrategia…
Se abre un debate interesante que trata de remover una dinámica descendente de la izquierda alternativa confederal, en su doble polo, la coalición Sumar y Podemos, no así de la izquierda nacionalista que está más consolidada. Su refuerzo y colaboración es imprescindible para, junto con la renovación socialista, mantener la expectativa de prolongar una gobernabilidad de progreso. Por ello, enseguida ha conectado con una sensibilidad social de izquierdas y una opinión pública progresista que aspira a consolidar derechos y mejorar sus condiciones vitales, a la reforma social y la democratización.
No obstante, las dificultades son muchas. Los tres grandes actores, las direcciones de la nueva coalición Sumar, en formación, Podemos y las izquierdas nacionalistas manifiestan posiciones distantes y específicas para el fortalecimiento prioritario de cada uno de los tres bloques, en parte en competencia con los otros dos. El riesgo es que se queden como dinámicas parciales y de parte, sin resolver la convergencia del conjunto, cuya traducción electoral en escaños es decisiva y, al mismo tiempo, problemática de articular equilibradamente.
La propuesta de Rufián, más ambigua, de construir puentes entre los tres aparece como bien intencionada pero sin estructura partidaria detrás y poca capacidad operativa. Habrá que seguir la experiencia, profundizar en el análisis de los obstáculos, allanar el camino de intereses corporativos y, sobre todo, practicar un talante democrático, de respeto al pluralismo e integrador, con un proyecto transformador sustantivo de progreso.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/254/de-otras-fuentes/el-refuerzo-de-la-izquierda-alternativa/
A vueltas con la violencia machista y el consentimiento. Antonio Antón, en Rebelión (28/02/2026)
Ante la persistencia de las violencias machistas, junto con la percepción social de su injusticia y la actualización de la temática sobre el consentimiento, se abordan, de forma sintética, en estas vísperas del 8M, algunas ideas clave para afrontarlas y clarificar algunos debates:
“El consentimiento es un asunto relacional entre dos personas que requiere acuerdo mutuo para no considerarse agresión prepotente y dominadora, sin caer en el formalismo de un contrato, y menos si es injusto. Supone expresión de voluntariedad, de acuerdo, es decir el sí a la relación, siempre reversible por el no. Es independiente del nivel del deseo o el placer, que están en otra esfera, y expresan una pulsión individual.
Por tanto, el consentimiento, su práctica social generalizada, es una defensa femenina ante el riesgo de agresión machista, con imposición de una práctica no consentida. Es fundamental para la prevención de la violencia machista y garantizar unas relaciones voluntarias y libres.
Otro plano son las incertidumbres personales durante el sexo consentido, para abordar libremente, así como los riesgos y experiencias que cada cual quiera -voluntariamente- asumir. Pero la línea de ser una actuación consentida o no debe estar clara, aunque puede variar en el tiempo, incluso con momentos de indecisión.
No tiene mucho recorrido la pretendida distinción entre consentimiento y permiso, cuando esta palabra también significa autorización, conformidad… y consentimiento. Cuando se habla de contractualismo se refiere a un enfoque relacional entre dos partes, superando el simple individualismo.
El sexo consentido forma parte de ese acuerdo que se puede revertir en cualquier momento por cada una de las partes. No estamos ante una interpretación jurídica o notarial de un compromiso vinculante para siempre y en cualquier condición que ata a la mujer al dominio masculino (como el matrimonio patriarcal), sino ante una expresión voluntaria de la aceptación de la relación sexual… que se puede cambiar por decisión propia.”
Referencia web original:
https://rebelion.org/a-vueltas-con-la-violencia-machista-y-el-consentimiento/
Los obstáculos que las izquierdas deben superar para alcanzar la unidad. Antonio Antón, en Público (25/02/2026)
Sobre el corporativismo y autonomización elitista de los núcleos dirigentes alternativos y la voluntad y las condiciones para su superación. Selecciono varios párrafos:
“Aquí abordo algunos de los factores más profundos que explican las dificultades para avanzar en la deseable cooperación y unidad de las izquierdas alternativas, más allá del interés unilateral y hegemonista de los grupos dirigentes de cada uno de los tres bloques existentes, tal como se han manifestado estos días: la refundación de Sumar, Podemos y las izquierdas nacionalistas o territoriales. Se trata de valorar de forma realista la voluntad de la superación de los obstáculos para la colaboración alternativa y contribuir a una mayoría parlamentaria de progreso, con capacidad transformadora real…
La mayor deficiencia, con larga tradición histórica de más de dos siglos en las izquierdas, con grandes diferencias con las derechas que están condicionadas más por sus grupos de poder, tiene que ver con el interés corporativo de las élites partidistas y su independización de su base social y sus intereses básicos, particularmente, las que adquieren cierto poder institucional o aspiracional. Se desarrolla con su correspondiente manipulación comunicativa, organizativa o sectaria, con el fanatismo discursivo justificativo, para defender sus privilegios específicos.
Se trata de la ley de la oligarquía de los partidos políticos, ya estudiada hace más de un siglo, que supone la autonomización de sus liderazgos y sus aparatos, por sus ventajas propias, respecto de sus electorados y sus bases partidarias, cuyas estructuras intermedias se difuminan y su papel se relega al seguidismo divulgativo y la legitimación dirigente. Queda lejos el modelo participativo de partido-movimiento y, a veces, se opta por una simple plataforma elitista de comunicación política o núcleo irradiador de discurso, sin arraigo social…
Para evitar una nueva frustración social, la tarea de la izquierda alternativa debería pasar por activar mucho más a la ciudadanía progresista y de izquierdas, reforzar el proyecto democratizador, feminista, ecopacifista y de reforma social y renovar las estructuras dirigentes partidarias con un talante unitario e integrador de la pluralidad, sin hegemonismos de parte. Se trata de avanzar en un objetivo común: generar mejores condiciones para la remontada socioelectoral alternativa y de las izquierdas; evitar la victoria de las derechas en las próximas elecciones generales; garantizar una gobernabilidad progresista, y abrir una etapa democratizadora con un nuevo impulso transformador efectivo.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/obstaculos-izquierdas-deben-superar-alcanzar-unidad.html
La pugna por la primacía estratégica y de poder. Antonio Antón, en Rebelión (24/02/2026)
Sobre la reconfiguración actual de la izquierda alternativa, con la competencia y las pugnas por la primacía en la orientación estratégica y de alianzas o por el liderazgo dentro (o fuera) de una convergencia político-electoral. Selecciono varios párrafos:
“La pugna era por la primacía dirigente y la dinámica estratégica, con ganadores y perdedores, sin posibilidad contractual de mediación y búsqueda de acuerdos, más o menos intermedios o mixtos, y con soporte democrático. Se trataba por la nueva mayoría dirigente de corregir el supuesto rumbo izquierdista de la dirección morada, que pretendía continuar como motor ideológico predominante.
Los déficits de procedimientos democráticos -primarias- y de negociación consensual de la estrategia política y la imposición por la nueva mayoría de la distribución del estatus de cada parte, no equilibrada según los morados, terminaron en su resentimiento y la división correspondiente. Con ese proceso asimétrico en sus responsabilidades, de recomposición de mayorías y minorías sin indicadores claros y consensuados de la representatividad de cada cual, con un fuerte poso de desconfianza mutua, se justifica, en ambas partes, la polarización discursiva y la competencia política, hoy difícil de revertir, sin una seria reconsideración realista, democrática y unitaria de sus direcciones…
Por tanto, sigue sin resolverse la convergencia del conjunto alternativo, con un proyecto reformador relevante, y seguirá la pugna interna, quizá más virulenta, por incrementar las ventajas comparativas para ejercer la primacía de uno u otro liderazgo, en un escenario posible de gobernabilidad derechista, involución social y democrática que puede afectar a las mayorías sociales y el debilitamiento de las fuerzas progresistas.
Estamos a tiempo de evitarlo. No será suficiente la pugna por el relato y la legitimidad parcial de cada cual, sino la efectividad operativa para ganar a las derechas, mejorar las condiciones de la gente y ampliar la credibilidad del conjunto de la izquierda alternativa. Los liderazgos que sean capaces de articular la reconstrucción unitaria ganarán legitimidad cívica y capacidad representativa.”
Referencia web original:
https://rebelion.org/la-pugna-por-la-primacia-estrategica-y-de-poder/
Tendencias de la izquierda transformadora. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (24/02/2026)
Análisis de las características ideológico-políticas de las distintas tendencias de la izquierda alternativa, así como sus dificultades para una articulación unitaria y pluralista. Selecciono varios párrafos:
“Atendiendo a la orientación estratégica de sus estructuras dirigentes, aparte de la socialdemocracia, existen dos tendencias sociopolíticas básicas alternativas o transformadoras. Una primera izquierda, moderada, posibilista o transversal: el errejonismo, con la dirección de Más Madrid, con influencia ideológica del populismo transversal, y el yolandismo, con la dirección de Movimiento Sumar (e Iniciativa catalana y valenciana), del neolaborismo moderado o eurocomunismo renovado. Otra segunda radical, contundente o confrontativa: el pablismo, con la dirección actual de Podemos, del populismo de izquierda o eurocomunismo radical.
Se pueden añadir, desde el punto de vista político-ideológico, otras dos corrientes de la izquierda alternativa: una intermedia y con elementos mixtos, en el caso de Izquierda Unida, del eurocomunismo renovado y radical, y otra, más extrema en el caso de Anticapitalistas, del comunismo radical. Además, según el componente nacional, con sus dinámicas propias, estarían otras fuerzas nacionalistas (Compromís, Chunta Aragonesista, Mes…), con puntos compartidos con la primera o, bien, con una posición intermedia en el caso de Catalunya en Comú, y a su vez, con elementos comunes con la típica izquierda nacionalista independentista o soberanista (ERC, EH-Bildu, BNG). Por último, desde el campo ecosocialista también se reproducen afinidades políticas y de pertenencia con la primera (Verde/Equo) o la segunda (Alianza Verde) …
En definitiva, uno de los aspectos decisivos para establecer bases de confianza, especialmente entre los grupos dirigentes, es contar con un diagnóstico común de la representatividad y capacidad política de cada organización y, específicamente, de cada liderazgo. La aproximación debe contar con datos objetivos y receptividad al otro, la única forma de establecer el diálogo sobre la realidad comparativa y los intereses compartidos y no de parte, a veces camuflados con diversos mecanismos discursivos de carácter genérico, pero para el beneficio particular. Es lo que he intentado explicar con la aproximación anterior, y es fundamental, junto con la negociación de la estrategia compartida, para cimentar la confianza y la colaboración de los grupos alternativos.”
Referencia web original:
Qué autonomía de la política. Antonio Antón, en Rebelión (19/02/2026)
Ensayo sobre el papel de la política, su autonomía de las relaciones económicas y su vinculación con la experiencia popular en el conflicto social y la formación del sujeto sociopolítico. Selecciono varios párrafos:
“En esta reflexión frente al mecanicismo determinista y el idealismo discursivo, voy a hacer referencia a las aportaciones de Mario Tronti, importante intelectual del ‘operaismo’ italiano de los años sesenta/setenta que, posteriormente, ha desarrollado, desde cierto eurocomunismo heterodoxo, el tema de la ‘autonomía de lo político’. Una derivación más radical de su pensamiento ha sido reelaborada, más tarde, por Toni Negri, con sus conceptos de obrero social y multitud. Y ahora, está cobrando nuevamente cierta actualidad…
La política expresa unas relaciones de poder, en las que se combina el conflicto, entre intereses socioeconómicos y de clase, nacionales o entre distintos grupos sociales, y la colaboración y el acuerdo, con la referencia a objetivos y trayectorias compartidas, transversales o universales del ser humano o el planeta. Refleja la pugna por la hegemonía política y cultural o, bien, respecto del estatus relativo en las jerarquías del orden social y las estructuras de dominación y/o subordinación y sus respectivos procesos de cambio.
La política tiene autonomía respecto de la economía o, si se quiere, en relación con los intereses materiales inmediatos de una clase social, grupo de poder o corporación institucional. De acuerdo con Tronti y la tradición realista, desde Maquiavelo y Weber, hay que valorar la función de mediación interpretativa, institucional y articuladora de la acción política de los agentes sociales, frente a las dos tendencias dominantes en las izquierdas. Por una parte, el mecanicismo de la dependencia y la correspondencia directa de una acción política respecto de esos intereses materiales de clase o estatus. Por otra parte, la contraria, el idealismo discursivo o voluntarismo propagandístico, de completa independencia de una élite corporativa respecto de la realidad sociopolítica, en la construcción de un sujeto y el cambio político.
Por tanto, la acción política está vinculada con una articulación política de la formación de un sujeto sociopolítico e institucional, en conexión con su realidad concreta, sus demandas y sus aspiraciones. La tarea central progresista, conformar fuerzas transformadoras que incidan en el cambio político y estructural de progreso o, si se quiere, de carácter igualitario y emancipador, está condicionada, sobre todo, por los niveles de experiencia popular en el conflicto social, con esa dinámica doble de conexión y arraigo social: en defensa de unos intereses (materiales, democráticos, de estatus, simbólicos…) y la interpretación y orientación práctica por unas ideas o teorías de cambio. Pero el núcleo que interactúa y acumula experiencia sociopolítica, subjetividad transformadora y poder relacional, es la propia gente y su activación cívica, con sus diferentes niveles participativos y orgánicos.”
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La formación del espacio socioelectoral alternativo. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (18/02/2026)
‘En pleno debate sobre la reconstrucción de la izquierda alternativa, tras la constatación de su declive representativo y el riesgo del avance de las derechas, con la consiguiente involución social y democrática, conviene valorar el proceso de cómo se ha conformado el espacio socioelectoral alternativo y cómo hemos llegado hasta aquí’. Selecciono varios párrafos:
“El declive electoral se manifiesta claramente en las dos elecciones generales de 2019, la primera, juntos y la segunda, divididos, con la reducción del 40% de sus electorados y de escaños en el Congreso por parte de la izquierda alternativa confederal: de 71 en 2015 y 2016 hasta 42 en abril de 2019 (3,7 millones, el 14,3%) y 38 en noviembre de 2019 -35 de Unidas Podemos con más de tres millones de votos (13%) + 3 de Más País, con más de medio millón (2,3%)-. Se produce una pérdida de más de dos millones de votantes que van a parar, una parte, hacia el Partido Socialista y, otra parte, hacia las izquierdas nacionalistas (ERC, EH-Bildu, BNG), que acentúan su perfil social…
Todo ese declive de la izquierda transformadora se relativiza oficialmente al estar compensado con la formación y la participación en el nuevo e inédito gobierno de coalición progresista, entre PSOE y, primero, Unidas Podemos (y sus aliados territoriales) y, luego, con la coalición Sumar, en la que se presenta también Podemos, de la que posteriormente se descuelga (y Compromís). Es más, esa gestión institucional, desde 2019, sobre todo de impulso de reformas sociales, constituye la principal línea de legitimación social y del intento de consolidación del espacio electoral y su representación política. Como vemos ha sido insuficiente por sus limitados logros y su dependencia de la primacía y los límites socialistas.
A cada paso cualitativo de descenso representativo y, por tanto, de disminución de la credibilidad de sus direcciones, se abren fuertes debates sobre sus causas y medidas correctoras, cuyas pautas renovadoras han sido fallidas, agudizándose la pugna por el relato, el prestigio de sus liderazgos y las nuevas orientaciones estratégicas o programáticas que definan mejor las tareas, el horizonte y la esperanza de sus bases sociales.”
Referencia web original:
El refuerzo de la izquierda alternativa. Antonio Antón, en Público (17/02/2026)
Una valoración sintética sobre las propuestas existentes: la de refundación de la plataforma actual de la coalición Sumar; la promovida por el diputado de ERC, Gabriel Rufián; la de las tres fuerzas nacionalistas de izquierdas (ERC, EH-Bildu y BNG), y la estrategia de la dirección de Podemos, de construir una izquierda valiente autónoma. Selecciono varios párrafos:
“Hoy día existen, al menos, cuatro propuestas para dar respuesta al imprescindible refuerzo y la deseada renovación de la izquierda transformadora situada a la izquierda de la socialdemocracia. Parten de la realidad de su declive representativo que, junto a la debilidad socialista, aventura la posibilidad de un cambio de ciclo político en las próximas elecciones generales, con la victoria parlamentaria y el acceso gubernamental las derechas, cada vez más extremas, que impongan una involución social y autoritaria. Ante esa eventualidad, pretenden generar un revulsivo público para activar a la izquierda social y las fuerzas progresistas. Las dos primeras iniciativas señalan su oferta unitaria, desde su respectiva primacía, con un perfil programático por desarrollar. Las dos segundas, destacan su prioridad por el autodesarrollo y avanzan su particular estrategia…
Se abre un debate interesante que trata de remover una dinámica descendente de la izquierda alternativa confederal, en su doble polo, la coalición Sumar y Podemos, no así de la izquierda nacionalista que está más consolidada. Su refuerzo y colaboración es imprescindible para, junto con la renovación socialista, mantener la expectativa de prolongar una gobernabilidad de progreso. Por ello, enseguida ha conectado con una sensibilidad social de izquierdas y una opinión pública progresista que aspira a consolidar derechos y mejorar sus condiciones vitales, a la reforma social y la democratización.
No obstante, las dificultades son muchas. Los tres grandes actores, las direcciones de la nueva coalición Sumar, en formación, Podemos y las izquierdas nacionalistas manifiestan posiciones distantes y específicas para el fortalecimiento prioritario de cada uno de los tres bloques, en parte en competencia con los otros dos. El riesgo es que se queden como dinámicas parciales y de parte, sin resolver la convergencia del conjunto, cuya traducción electoral en escaños es decisiva y, al mismo tiempo, problemática de articular equilibradamente.
La propuesta de Rufián, más ambigua, de construir puentes entre los tres aparece como bien intencionada pero sin estructura partidaria detrás y poca capacidad operativa. Habrá que seguir la experiencia, profundizar en el análisis de los obstáculos, allanar el camino de intereses corporativos y, sobre todo, practicar un talante democrático, de respeto al pluralismo e integrador, con un proyecto transformador sustantivo de progreso.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/refuerzo-izquierda-alternativa.html
Derrota de las izquierdas aragonesas. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (9/02/2026)
La experiencia de las recientes elecciones autonómicas y el inquietante panorama para las izquierdas. Selecciono varios párrafos:
“Existen dos particularidades más significativas. La primera es que Podemos pierde más del 95% de sus votantes, pasando desde el 20,51% y catorce escaños (2015), el 8,08% y cinco (2019) y el 4,01% y uno (2023) hasta menos del uno por ciento (0,94%) en 2026, con 0 escaños. Requiere una reflexión específica sobre sus causas externas, por el acoso padecido, e internas, sobre su orientación política y de alianzas y su vertebración organizativa y de liderazgo. La segunda es que Chunta Aragonesista, la izquierda territorial fundada por Labordeta, con un 9,73%, una parte proveniente del desplazamiento crítico del voto socialista, duplica sus escaños hasta los seis, y se consolida en el eje mayoritario de la izquierda alternativa aragonesa, reforzando la tendencia intermedia territorial que representa Compromís y Mes, algo autónoma de la coalición Sumar. Mientras tanto, la candidatura conjunta de IU-Movimiento Sumar, no le sirve a Izquierda Unida para una mejora electoral significativa y se queda con un ligero descenso (2,94%), aunque mantiene su escaño.
En su conjunto, la izquierda alternativa aun saca unos meritorios 13,71% y siete escaños, algo superiores a los conseguidos por ese espacio en la anterior legislatura, pero completamente insuficientes ante el fuerte descenso del PSOE, de más de seis puntos porcentuales y cinco escaños, con un descenso total para las izquierdas que bajan hasta del 37,90% y 25 escaños, de un total de 67.
Ese declive expresa una crisis profunda de la representación institucional de las izquierdas y un refuerzo de las derechas, particularmente de la extrema derecha de VOX, que va a condicionar todavía más la gobernabilidad. Y refleja, los efectos negativos, representativos y de influencia transformadora, derivados de la fragmentación de la izquierda alternativa y, especialmente para la dirección de Podemos, cuyo proyecto de construir una izquierda valiente, de forma diferenciada, encuentra escaso apoyo popular e influencia institucional...
El dilema es desde dónde, quién y cómo afrontar el agotamiento de los liderazgos partidarios de la izquierda alternativa y qué proceso de reorientación política y recomposición orgánica es preciso abordar. Se han empezado a ofrecer distintas iniciativas para abordar ese inquietante panorama. La realidad del proceso sociopolítico y de las dos siguientes elecciones autonómicas complementará el análisis de estas tendencias que se están prefigurando. La reflexión, en profundidad, habrá que retomarla en otro momento.”
Referencia web original:
El supremacismo neocolonial. Antonio Antón, en Mientras Tanto n.º 253 (1/02/2026)
Ensayo sobre el reagrupamiento del poder neocolonial, el autoritarismo imperialista, la adaptación de las élites europeas y los sujetos y proyectos de cambio democratizador y por la paz mundial. Selecciono varios párrafos:
"Pero el problema principal y su solución decisiva dependen del tipo de orientación estratégica del espacio común. Básicamente, se dibujan dos opciones contrapuestas, tras las que se prefiguran distintas fuerzas sociopolíticas.
Una, más autoritaria y regresiva, así como neocolonial y dependiente de la recolocación en la dominante jerarquía imperial de EEUU. Es la dinámica hacia la que tienden la mayoría de las élites europeas, en un proceso de adaptación seguidista a esa subordinación, temerosas de la democratización de sus pueblos y el empuje del Sur Global.
Supone la apuesta de los principales grupos de poder del Norte por la hegemonía global, hacia un sistema autoritario posdemocrático, con el incremento de la confrontación de bloques, mayor rearme y belicismo atlantista, con riesgo de guerra generalizada, ante las resistencias del Sur Global.
Otra opción es más social y democrática, con un diseño pacífico y multilateral, refundando la mejor tradición europea igualitaria y emancipadora. Este diferenciado proyecto geopolítico para Europa ya se vislumbra en los tres ejes que se vienen exponiendo: autonomía estratégica sin dependencia de la OTAN y EEUU, con desarrollo de la multipolaridad colaborativa; oposición a los hegemonismos imperiales autoritarios y refundación comunitaria; refuerzo de la igualdad social, incluido por sexo/género, con respeto a la diversidad étnico-cultural, la convivencia intercultural y la sostenibilidad medioambiental; profundización de la democracia, con la promoción de la cooperación, la participación deliberativa, así como el reconocimiento de la pluralidad política y las libertades individuales y colectivas.
En ese sentido hay indicios sociopolíticos y culturales de las dinámicas sociopolíticas que ya están insertas en el panorama internacional. Por un lado, veremos la firmeza y las capacidades del pulso de China ante el objetivo trumpista de doblegarle, combinada con su paciencia estratégica, así como las de sus aliados de los BRICS. Estos tienen gran heterogeneidad de sistemas políticos, niveles económicos y tradiciones culturales, pero comparten la indignación y el resentimiento derivados del extractivismo y la prepotencia colonial occidental, y se mueven en esa tensión entre la sumisión adaptativa y la firmeza por mejorar su posición.
Por otro lado, se encuentra la resistencia democrática de las ciudadanías estadounidense y europeas y su capacidad articuladora en el ámbito sociopolítico, cultural e institucional, que pueden resquebrajar la legitimidad cívica y la representatividad electoral e institucional del propio plan autoritario del trumpismo y la derecha ultra europea...
Por tanto, junto con las dinámicas autoritarias y regresivas de los grupos de poder y las trayectorias resistentes y adaptativas del Sur Global, en ambos ámbitos del Norte, EE. UU. y Europa, se pueden reforzar las tendencias democratizadoras, frenar este ciclo autoritario amenazante y abrir nuevas perspectivas para el avance social y democrático, así como para la paz mundial y los derechos humanos. El futuro está en manos de la gente.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/253/ensayo/el-supremacismo-neocolonial/
Una resistencia antitrumpista. Antonio Antón, en Público (28/01/2026)
Algunas élites europeas adoptan cierto distanciamiento crítico del trumpismo, para mantener su legitimidad social ante el clamor popular contra su prepotencia, pero con su inconsistencia y el acomodo de los grupos de poder en la nueva jerarquía del dominio imperial y neocolonial. Se necesita una resistencia cívica. Selecciono varios párrafos:
“La estrategia trumpista está definida: objetivos de máximos, con chantajes y amenazas y, según las capacidades y resistencias del contrario, negociación prepotente de lo sustancial con concesiones secundarias o reelaboraciones discursivas para su consumo interno, con refuerzo de su dominación global.
Las élites europeas son conscientes de que no cuentan con el apoyo ciudadano a su docilidad ante las imposiciones de la actual administración estadounidense, regidas por criterios neocoloniales y postdemocráticos. Para legitimarse ante su ciudadanía, deben distanciarse de una imagen de sumisión y articular algunos discursos críticos…
Sin embargo, el problema es que no hay una voluntad política en las instituciones europeas que apueste por su independencia, afrontando los riesgos de confrontación con EEUU por no doblegarse a su dominio. Las élites europeas todavía no han adoptado una acción contundente y de firmeza, ni han modificado su posición realmente subordinada, ni se atreven a definir una senda para ello.
La tendencia dominante de los grupos de poder europeos es caminar por un proceso adaptativo al nuevo orden mundial que va imponiendo el imperio estadounidense, con la consiguiente recolocación de las distintas élites nacionales en la nueva jerarquización neocolonial, a veces con distintos forcejeos en su coordinación y el liderazgo conjunto.
Su trayectoria dubitativa y temerosa deriva de su interés por mantener sus privilegios de poder o su posición político-económica relevante, de la mano de una alianza renovada con EEUU, no demasiado subordinada y, sobre todo, que no se note tanto…
En definitiva, existe una inconsistencia de la indignación de las élites europeas ante el trumpismo, que esconde su incapacidad para articular el modelo social y democrático europeo en beneficio de las mayorías sociales. Tienen el deseo de acomodo a la nueva jerarquía imperial occidental, temerosos del Sur Global y lejos de la multipolaridad cooperativa, democratizadora y pacífica. La alternativa de las fuerzas progresistas es la resistencia, no como pasividad sino como firmeza activa y afirmación autónoma, democrática y transformadora de progreso.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/resistencia-antitrumpista.html
Una versión con el título "Resistencia antitrumpista" se edita por Rebelión (29/01/2026):
Subordinación europea y respuesta al trumpismo. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (21/01/2026)
Ante esa subordinación adaptativa de las élites europeas se abre la necesidad de una respuesta social y democrática al trumpismo, con el refuerzo de su autonomía estratégica. Selecciono varios párrafos:
“EEUU, la autocracia trumpista, necesita a Europa, a la que no considera su enemigo, sino que le impone una posición de súbdito subordinado, situación ya acatada en la estructura de seguridad de la OTAN. Supone un proceso de recolocación jerárquica que se amplía al campo de las relaciones económicas, más dependientes, al sistema político, más autoritario, menos democrático y con mayor reequilibrio ultraderechista, y un universo social y cultural más ultraconservador y reaccionario…
El problema principal y su solución decisiva dependen del tipo de orientación estratégica del espacio común. Básicamente, se dibujan dos opciones contrapuestas, tras las que se prefiguran distintas fuerzas sociopolíticas.
Una, más autoritaria y regresiva, así como neocolonial y dependiente de la recolocación en la dominante jerarquía imperial de EEUU. Es la dinámica hacia la que tienden la mayoría de las élites europeas, en un proceso de adaptación seguidista a esa subordinación, temerosas de la democratización de sus pueblos y el empuje del Sur Global…
Otra opción es más social y democrática, con un diseño pacífico y multilateral, refundando la mejor tradición europea igualitaria y emancipadora. Este diferenciado proyecto geopolítico para Europa ya se vislumbra en los tres ejes que se vienen exponiendo: autonomía estratégica sin dependencia de la OTAN y EEUU, con desarrollo de la multipolaridad colaborativa; oposición a los hegemonismos imperiales autoritarios y refundación comunitaria; refuerzo de la igualdad social, incluido por sexo/género, con respeto a la diversidad étnico-cultural, la convivencia intercultural y la sostenibilidad medioambiental; profundización de la democracia, con la promoción de la cooperación, la participación deliberativa, así como el reconocimiento de la pluralidad política y las libertades individuales y colectivas…
Por otro lado, se encuentra la resistencia democrática de las ciudadanías estadounidense y europeas y su capacidad articuladora en el ámbito sociopolítico, cultural e institucional, que pueden resquebrajar la legitimidad cívica y la representatividad electoral e institucional del propio plan autoritario del trumpismo y la derecha ultra europea.”
Referencia web original:
Venezuela: el dominio imperial por la fuerza. Antonio Antón, en Público (16/01/2026)
‘Este hecho forma parte de la reordenación geoestratégica acelerada por la autocracia trumpista, basada en su prepotencia imperial. Veamos algunas de sus características, su impacto para Europa y las perspectivas de salida.’ Selecciono varios párrafos:
“El plan de la administración trumpista forma parte de un reagrupamiento de su poder imperial, haciendo valer su primacía político-militar, en ese ámbito occidental de América Latina y Europa, junto con sus aliados de Oriente Próximo (Israel, Arabia…) y Asia-Pacífico (Japón, Corea del Sur, Australia…).
Las élites de EEUU utilizan su poderío militar, cuyo gasto es superior al del resto del mundo, para recuperar su hegemonía económica, tecnológica, geoestratégica y política, cuestionada por el ascenso de la influencia comercial y económica de China y sus aliados de los BRICS -incluidos Rusia e Irán-, que constituyen su principal adversario estratégico. Su objetivo fundamental es contener ese polo autónomo, y excluirlo de esas zonas para ejercer su monopolio imperial, con amplios privilegios.
Su plan no se limita a establecer solo una zona de influencia neocolonial propia en esos ámbitos, sino que necesita ese refuerzo para consolidar una trayectoria de hegemonismo global en el planeta, frenar esa dinámica multipolar y mantener sus ventajas comparativas, ahora cuestionadas.
La revolución neoconservadora o la guerra cultural trumpista, con sus provocaciones, chantajes, mentiras y escenificaciones, expresa el cambio de los procesos discursivos y normativos, y modifica los mecanismos para la legitimación propia y la descalificación de sus oponentes. Esa manipulación comunicativa, apoyada en el control tecnológico y operativo de los grandes medios y redes sociales, complementa esa estrategia de dominio imperial que, dada su debilidad estructural económico-política y de legitimidad cívica, tiene que ser por la fuerza.
Es la era de la violencia política y la coerción unilateral del más fuerte, no de la cooperación, la negociación y el consenso multilateral. Es el momento del dominio del poder duro, del vencer con la fuerza y no del convencer o transaccionar…
Pero el problema principal y su solución decisiva dependen del tipo de orientación estratégica del espacio común. Básicamente, se dibujan dos opciones contrapuestas, tras las que se prefiguran distintas fuerzas sociopolíticas.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/venezuela-dominio-imperial-fuerza.html
El autoritarismo imperialista. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (15/01/2026)
Sobre el nuevo orden internacional trumpista y su sentido reaccionario y prepotente. Selecciono varios párrafos:
“Las élites de EEUU utilizan su poderío militar, cuyo gasto es superior al del resto del mundo, para recuperar su hegemonía económica, tecnológica, geoestratégica y política, cuestionada por el ascenso de la influencia comercial y económica de China y sus aliados de los BRICS -incluidos Rusia e Irán-, que constituyen su principal adversario estratégico…
Tiene un sentido reaccionario ante los avances sociales, democráticos y emancipadores. Se trata de la regresión autoritaria y su intento de justificación, ya conocida con el nazi-fascismo de entreguerras, que se enfrenta a la cultura democrática y los intereses de las mayorías sociales del Sur Global, pero también de las sociedades europeas y estadounidense.
Con su nacionalismo excluyente, supremacista y prepotente es particularmente racista, xenófobo, antinmigrante y contrario al respeto de la pluralidad étnico-nacional y la convivencia intercultural, al igual que es antifeminista o negacionista del cambio climático. Frente a la igualdad, real de condiciones y formal en derechos, y la cooperación humana promueve mayor segmentación jerárquica y un individualismo extremo. Significa un retroceso civilizatorio, basado en la desigualdad, la segregación y el darwinismo sociales, así como en el nihilismo moral.
Se persigue el acatamiento de la ciudadanía, basado en la pasividad y la resignación, con el instrumento de la amenaza y la fuerza, convertidos en disuasión impositiva. Se desprecia la razón, la conveniencia mutua y la legitimidad democrática. Se dice adiós al equilibrio liberal del dominio económico e institucional de las élites con ciertos consensos y cohesión social. Se vacía la propia democracia política, deliberativa y participativa, y entran en crisis las referencias éticas universalistas y de los derechos humanos.
Se pretende imponer la subordinación de los aliados, convertidos en vasallos y con la promesa de participar, de forma escalonada y según lealtades, en el reparto de los esperados beneficios neocoloniales, para conseguir el fin perseguido: la primacía de las minorías poderosas. Pero la ciudadanía europea, entre otras, tendrá algo que decir y hacer.”
Referencia web original:
La difícil perspectiva electoral para la izquierda alternativa. Antonio Antón, en Rebelión (14/01/2026)
Análisis demoscópico, con las conclusiones de su trayectoria que, con su división, apuntan al declive de su representación institucional y reabren los desafíos de su recomposición. Selecciono varios párrafos:
“De la valoración de la evolución de la estimación del voto desde el 23J y la siguiente división en ese espacio a la izquierda del PSOE, se deducen cuatro conclusiones.
Primera, persiste esa relación mayoritaria por parte del conglomerado de Sumar, que se aferra a su gestión gubernamental, y minoritaria de Podemos, que se concentra en su opción por una izquierda fuerte.
Segunda, la coalición Sumar no se consolida como monopolio representativo y ascendente, ni Podemos, aunque evita su peor presagio, consigue el suficiente apoyo electoral para aspirar a su deseado sorpasso y ser el motor ideológico y representativo del conjunto del espacio.
Tercera, ambas agrupaciones se alejan de sus mejores pronósticos y expectativas respectivas y salen debilitadas con esta trayectoria divisiva, confirmada para las próximas elecciones autonómicas -Aragón, Castilla León y Andalucía-, y probablemente para las generales -quizá adelantadas a este otoño- y el resto de autonómicas y municipales de 2027.
Cuarto, en particular, tiene un grave impacto de reducción de sus accesos a los escaños parlamentarios (10 + 4) y, por tanto, para tener una presencia institucional relevante y contribuir a la reedición de un gobierno de coalición progresista. El riesgo es la victoria de las derechas y las posibilidades de una involución derechista hacia un ciclo político reaccionario.
Queda toda esta prolongada campaña prelectoral, con el complejo panorama internacional, pero todo indica que se aventura una crisis, quizá asimétrica, de las élites alternativas, probablemente en el marco de un mayor desconcierto del conjunto de las izquierdas, sin poder gubernamental. Supone el desafío de abordar la recomposición del espacio sociopolítico y electoral transformador y la reconstrucción de sus estructuras partidarias y sus liderazgos. Pero ello requiere otra reflexión en profundidad.”
Referencia web original:
https://rebelion.org/la-dificil-perspectiva-electoral-para-la-izquierda-alternativa/
Incertidumbre sobre el cambio de ciclo. Antonio Antón, en Rebelión (2/01/2026)
Versión ampliada del análisis de dos problemas de las izquierdas, difíciles de solventar, pero necesarios de abordar para evitar el cambio de ciclo institucional derechista: un impulso reformador gubernamental y el refuerzo y la unidad de la izquierda transformadora. Selecciono varios párrafos:
“Lo que se ventila es el carácter del nuevo ciclo político, aunque se mantiene la incertidumbre sobre su sentido, regresivo o progresivo, con una dura pugna sociopolítica y cultural. Existe una actitud contradictoria en la gente progresista, entre la fatalidad y la esperanza, entre la decepción pasiva y la voluntad democratizadora. Digamos que hay incertidumbre sobre el cambio de ciclo institucional.
A pesar de toda la ofensiva política, judicial y mediática de las derechas contra el gobierno de Sánchez y el desgaste de credibilidad del Partido Socialista por la corrupción y el acoso machista en sus filas, añadida a la escasa gestión transformadora del Ejecutivo, se puede decir que todavía no es irreversible la victoria de las derechas. Hay partido, aunque cada vez más agónico.
El primer factor que puede posibilitar el freno a la ola reaccionaria, conectar con las perentorias demandas sociales y contrarrestar la tendencia de cierta desafección hacia el gobierno de coalición y sus socios, es un impulso reformador, socioeconómico y democrático, del Gobierno. No obstante, esa expectativa es poco consistente ya que mantiene un frágil apoyo parlamentario y está empeñado mayoritariamente en un simple continuismo gubernamental…
El segundo factor capaz de asegurar una nueva etapa de gobernabilidad progresista es el fortalecimiento y la unidad de la izquierda alternativa, en un marco de reactivación cívica de la gente de izquierdas y acompañado de la disponibilidad democratizadora de las izquierdas nacionalistas…
A mi modo de ver, el principal problema a solventar es el de la primacía, el carácter y la orientación estratégica del liderazgo del conjunto estatal, con la particularidad de que se asienta, principalmente, en la representación institucional en esas cuatro zonas, con sus preponderancias orgánicas respectivas…
En definitiva, ambos liderazgos se consideran incompatibles y aspiran a absorber a sus bases sociales. Prevalece la pugna competitiva por la primacía de la orientación política y la articulación orgánica de la izquierda transformadora, sin mucho margen para las mediaciones y los procedimientos compartidos necesarios para el acercamiento y la colaboración. En particular, parece imposible ejercer un liderazgo estatal unipersonal, que concentrase el valor simbólico y representativo del conjunto. Solo podría ser coral y reconstruido.
En este interregno cada parte va a priorizar su reforzamiento particular y la competencia con el adversario, aunque sea a costa de los perjuicios relativos que pueden sufrir sus grupos políticos y, sobre todo, infravalorando los efectos perniciosos para sus bases sociales. Si no hay una reconsideración unitaria de los equipos dirigentes y una complicidad externa -incluida la del Partido Socialista y otras organizaciones sociales-, la dinámica competitiva aboca a ese pronóstico sobre el descalabro representativo de la izquierda alternativa, agudizado por las críticas y responsabilidades cruzadas.
Será el comienzo de otra fase de aprendizaje imperioso de las deficiencias y errores y de recomposición de nuevos liderazgos y estructuras partidarias. Junto con el estancamiento socialista, daría lugar a un nuevo ciclo institucional dominado por las derechas extremas. Todavía hay tiempo para evitarlo.”
Referencia web original:
https://rebelion.org/incertidumbre-sobre-el-cambio-de-ciclo/
Europa ante el supremacismo trumpista. Antonio Antón, en Mientras Tanto n.º 252 (1/01/2026)
Ensayo que analiza, en primer lugar, la actitud de la ciudadanía europea ante los temores y los dilemas estratégicos y de seguridad, y en segundo lugar, el sometimiento europeo a la estrategia trumpista, con el fracaso de la autonomía estratégica de Europa, y las características del supremacismo trumpista. Selecciono la introducción:
“La Administración estadounidense de Trump ha formalizado su proyecto geopolítico en el documento de su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, donde define el nuevo orden internacional bajo los intereses y la supremacía de EEUU. En particular, pretende reforzar su hegemonía en el hemisferio occidental (Europa y Latinoamérica) y alinear y subordinar a sus élites dirigentes, completar su control sobre Oriente Medio, acumular fuerzas geoestratégicas para contener al adversario principal (China y sus aliados BRICS) y reajustar el sistema social, económico e institucional hacia un autoritarismo postdemocrático y regresivo.
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/252/ensayo/europa-ante-el-supremacismo-trumpista/