Antonio Antón Morón
Sociólogo, politólogo y escritor. Profesor de la Universidad Autónoma de Madrid (2003/2022)
Artículos ajenos - Año 2026 - 2º Semestre
Relación de artículos ajenos de interés sociopolítico, con un extracto y comentario, por orden cronológico.
El texto completo pinchando el título. Otros semestres, en la entrada correspondiente.
Cómo salir de Irán sin admitir que nunca debiste entrar. Vicenç Fisas (18/08/2026)
Los vericuetos discursivos y diplomáticos para salir airosos de los errores y fracasos estratégicos. Selecciono varios párrafos:
“En los conflictos armados, cada concesión que una de las partes hace suele percibirse no como un simple ajuste técnico, sino como una pérdida existencial. Esta dinámica psicológica explica buena parte del laberinto en el que Donald Trump parece haberse instalado con la guerra de Irán: un conflicto que escaló sin una hoja de ruta clara de salida, y en el que cada posible retirada, cese al fuego o negociación se percibe —tanto por él como por su base— no como un ajuste pragmático de política exterior, sino como una capitulación.
La estrategia de reencuadre de la pérdida, bien conocida en la literatura sobre negociación, busca precisamente neutralizar ese componente psicológico transformando la concesión en una ganancia relativa o funcional, de modo que la parte que cede pueda presentarla —ante sus bases, su opinión pública o incluso ante sí misma— como un acto de pragmatismo, visión de futuro o incluso fortaleza, en lugar de debilidad o traición.
Esto se logra mediante mecanismos bien identificados: enmarcar la concesión en términos de beneficios futuros tangibles en vez de pérdidas inmediatas, usar lenguaje ambiguo que permita a cada bando interpretar el acuerdo de manera favorable a su relato interno, secuenciar las concesiones para que ninguna parezca una capitulación aislada, introducir garantías simbólicas que compensen el costo identitario de la cesión, y externalizar la responsabilidad de la decisión hacia “la historia”. En esencia, se trata de gestionar la aversión a la pérdida, ese sesgo cognitivo tan humano, para que el costo político interno de aceptar un acuerdo sea menor que el beneficio percibido de alcanzarlo. Aplicado al caso que nos ocupa, la pregunta no es si Trump puede encontrar una salida razonable a la guerra de Irán —probablemente existan varias sobre la mesa—, sino si alguien logra ayudarle a reencuadrarla de manera que no la experimente como una derrota.
A esta primera herramienta se suma otra igualmente relevante en la caja de herramientas diplomática: la ambigüedad constructiva, técnica de redacción que consiste en formular deliberadamente los términos de un acuerdo de manera lo suficientemente flexible o imprecisa como para que cada una de las partes en conflicto pueda interpretarlos de acuerdo con sus propios intereses, narrativas políticas y necesidades de legitimación ante sus respectivas bases, sin que ninguna quede obligada a admitir explícitamente una concesión que resulte inaceptable o humillante para su electorado.
Su utilidad radica en que permite destrabar puntos de la negociación que serían irresolubles si se exigiera una definición unívoca y cerrada, postergando la clarificación final del significado hacia la fase de implementación —aunque conlleva el riesgo, nada menor, de generar interpretaciones divergentes que resurjan como fuentes de conflicto en etapas posteriores—.”
Referencia web original:
https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salir-iran-admitir-debiste-entrar_129_13452088.html
La instrumentalización política de la crisis de Ceuta. Ousama Chakkor (17/08/2026)
La prioridad de los derechos humanos y los principios democráticos. Selecciono varios párrafos:
“Desgraciadamente, que la situación de Ceuta pase de ser una crisis humanitaria a una confrontación política ayuda mucho al proceso de criminalización de las personas migrantes en los inconscientes colectivos de occidente. De facto la entrada masiva de personas en Ceuta generó una emergencia humanitaria sin precedentes recientes, está claro, y las organizaciones presentes sobre el terreno denunciaron la insuficiencia de recursos para atender adecuadamente a miles de personas, entre ellas menores de edad, mujeres y personas heridas o en situación de extrema vulnerabilidad. Sin embargo, gran parte del debate público se desplazó rápidamente hacia cuestiones relacionadas con la seguridad, el control de fronteras, criminalización de los y las migrantes mediante la normalización del discurso xenófobo y el uso habitual de terminología como "remigración", "deportaciones masivas", "fronteras impermeables" o "preferencia nacional" para etiquetar humillar y deshumanizar a la persona migrante.
El gran error histórico es que la criminalización de quienes migran no reduce las causas de la movilidad ni evita nuevas tragedias. Por el contrario, contribuye a justificar políticas de contención que desplazan las rutas hacia itinerarios más peligrosos, incrementan el número de muertes y desapariciones y alimentan un clima de polarización que dificulta la construcción de respuestas sostenibles.
Desde una perspectiva de derechos humanos, la obligación de los Estados es gestionar las fronteras respetando el derecho internacional, garantizando el acceso efectivo al asilo, evitando las devoluciones contrarias a las garantías legales y protegiendo la vida y la dignidad de todas las personas.
La defensa de unas fronteras compatibles con los derechos humanos exige sustituir la lógica de la amenaza y la criminalización de la persona del migrante por una política basada en la protección de las personas, la cooperación internacional, la creación de vías legales y seguras y el abordaje de las causas estructurales que impulsan la movilidad humana. Solo desde ese enfoque será posible responder a desafíos complejos sin erosionar los principios democráticos, desarraigar a personas y destruir vidas.”
Referencia web original:
“Si queremos resolver cualquier conflicto sin el juez, la policía y la prisión, tiene que haber sociedad”: Clara Serra (17/08/2026)
Entrevista con alguna novedad con los temas de cuidados, lo comunitario y de crítica a la dirección de Podemos y Sumar por su elitismo y su fracaso electoral y organizativo, con su apuesta por una reflexión crítica para una nueva alternativa con arraigo social. Selecciono varias respuestas:
“Diría, en primer lugar, que el hecho de que hoy hablemos de la centralidad de los cuidados es una victoria del feminismo y que, entre otras cosas, supone que gran parte de un trabajo cotidiano feminizado se vuelve un trabajo esencial para nuestra sociedad. La critica que ha hecho la economía feminista en este sentido supone una gran enmienda a la totalidad en la forma en la que pensábamos la economía y sus asuntos. Durante mucho tiempo la economía solo parecía interesarse por aquello que producía mercancías y beneficios, mientras que todo el enorme trabajo necesario para sostener la vida quedaba naturalizado y oculto. El feminismo ha conseguido que entendamos que, sin ese trabajo cotidiano, que sin duda llevan también a cabo muchas mujeres migrantes, no existiría ninguna economía.
Ahora bien, sobre el concepto de cuidados podemos hacernos también algunas preguntas. Hay feministas que, desde una perspectiva marxista, prefieren hablar de “reproducción social”, que sería un concepto más amplio y mejor definido. Un concepto que, al que dar definido por su relación inversa con lo productivo, delimitaría mejor el tipo de actividades que queremos englobar. Tengamos en cuenta que “cuidado” es una palabra semánticamente muy densa y que, bajo algunos de sus significados, remite a una relación afectiva y casi amorosa. Me parecen difícil despojar el concepto de cuidado de esas acepciones y, si es así, el término “cuidados” puede implicar una cierta ambigüedad que yo preferiría no reproducir. Una sociedad democrática debe garantizar que todas las personas puedan vivir con dignidad, independientemente de que tengan o no una familia que las quiera o una red afectiva que las sostenga. No tenemos un derecho a ser queridos; tenemos un derecho a que nuestra reproducción material esté asegurada…
Por eso hablo de errores compartidos y justamente en tanto que compartidos no solo son los más importantes de analizar sino que son los errores que a nadie le interesa analizar. Espero que un día podamos hacerlo porque aprender de la experiencia política de esta pasada década es necesario para abordar las siguientes. Sin menospreciar en nada las dificultades que plantea el status quo y los poderes realmente existentes poner en marcha un proyecto como el que significó Podemos—eso ya lo sabíamos—, también tenemos que pensar qué hemos hecho mal. Organizativamente hemos fracasado, y esto es también una pregunta feminista. Construimos un aparato volador sin anclaje real, y muy poco democrático en el fondo: se movía con la lógica del plebiscito y el líder que consulta, pero nunca se tomó en serio sus órganos internos ni el tiempo que implica la democracia en los distintos estratos de una organización. E, insisto, no solo estoy hablando del liderazgo de Pablo sino de un modelo compartido del que nadie ha querido salir. Sumar, en este sentido, es la evidencia de un fracaso estrepitoso de la dinámica del liderazgo mediático y la centralidad de lo electoral a toda costa. Por supuesto, ambas son lógicas heredadas de Podemos y, exacerbadas, de forma aún más descarnada o desnuda, han hecho de Sumar una carcasa vacía que aspira a sobrevivir nada más que a la próxima cita electoral y a tocar posiciones de gobierno en cualquier contexto posible y sin discusión ninguna. Es enormemente sintomático de la vacuidad de la actual izquierda parlamentaria y de su inevitable caducidad el hecho de que la discusión política sobre si entrar en el gobierno tiene o no tiene sentido ni siquiera exista. Ni está ni se la espera, ha dejado de percibirse incluso como algo que falta. Este vacío político, esta ausencia de estrategia, producirá (ya lo estamos viendo) la desaparición de estos proyectos políticos. Tendremos que levantar otros nuevos, pero para que resistan y estén en condiciones de durar, tendrán que ser no solo marcas electorales, tendrán que tener lógicas nuevas. Y para eso necesitamos una reflexión que sea honesta, y lo más colectiva posible, sobre lo que se hizo bien y lo que se hizo mal.”
Referencia web original:
La Unión Europea en guerra, Alemania al timón. Manolo Monereo (17/08/2026)
La estrategia de rearme europeo, la subordinación a los intereses estratégicos de EE.UU. y la confrontación con Rusia. Selecciono varios párrafos:
“La estrategia de los dirigentes europeos, y del secretario general Rutte, ha sido conceder al presidente norteamericano lo mucho que exigía, fortalecer económica y militarmente a Ucrania y neutralizar cualquier posibilidad de acuerdo con Rusia. El plan Colby (subsecretario de Guerra de Estados Unidos), la OTAN 3.0, se aprobó y se convierte en la política de la Alianza. La estrategia europea funcionó. Donald Trump llegó a Ankara muy debilitado por el fracaso militar con Irán y porque en el interior de su equipo ganaron, además, los sectores partidarios de someter a Rusia y fortalecer la alianza con la UE. Queda por saber si el presidente iba en serio en las negociaciones con Rusia o fue una trampa desde el principio. Esa duda, imagino, la tendrá Putin viendo cómo escala el conflicto y a un Trump aconsejando incrementar los ataques en profundidad contra Rusia para conseguir la paz.
La guerra y los conflictos aceleran los procesos históricos. La UE está redefiniendo su papel internacional y reorganizando sus poderes internos. Hasta ahora, el eje había sido la alianza franco-alemana. Esto empieza a ser el pasado. Alemania quiere ser también un poder militar decisivo. El tabú militarista ha sido superado. No hay que confundirse: el gran país teutón quiere seguir siendo aliado estratégico de Estados Unidos para, a la vez, seguir hegemonizando una nueva UE en construcción. La política del actual gobierno alemán busca convertir a sus fuerzas armadas en el ancla central de la defensa europea. No se trata de organizar un ejército europeo, tampoco unos Estados Unidos de Europa, que ni están ni se esperan; es otra cosa, aprovechar el rearme y militarización para definir y proyectar políticas de poder, voluntad y dominio.
Alemania ha puesto en marcha un mastodóntico plan concebido desde sus intereses económicos, tecnológicos y estratégicos y coordinado con la OTAN. Las cifras son enormes: 779.000 millones de euros entre 2026 y 2030 para gasto militar y de seguridad, cifra muy similar a la del Plan ReArmar Europa / Preparación 2030 del conjunto de la UE. Objetivo declarado: que las Fuerzas Armadas de Alemania sean las más fuertes de Europa, centro logístico y tecnológico-militar decisivo con grandes capacidades ofensivas y con un gasto militar superior al de Rusia.
Parafraseando la conocida frase de Lord Hastings, primer secretario general de la OTAN, la nueva Alianza se estructuraría con base en “mantener a los rusos como enemigos, a los americanos dirigiendo y a los alemanes arriba”. Al final, la historia siempre vuelve y en su centro siempre, siempre, Eurasia. Sí, la sombra de Mackinder retorna una y otra vez: Alemania de nuevo contra Rusia y trabajando para Estados Unidos. Esta vez actuando de gregario de lujo. Karl Haushofer estará rabiando en su tumba y repitiendo que los líderes alemanes no saben geopolítica.”
Referencia web original:
https://rebelion.org/la-union-europea-en-guerra-alemania-al-timon/
¿Por qué la guerra y no la revolución?. Mauricio Lazzarato (16/08/2026)
Introducción del nuevo libro del pensador italiano, sobre la vinculación entre el capitalismo, el imperialismo y la guerra, la necesaria oposición popular y la dificultad hoy de procesos revolucionarios. Selecciono varios párrafos:
"En la segunda parte del libro nos preguntamos precisamente por este problema estratégico: ¿por qué no se ve ninguna revolución en el horizonte a pesar de que existen condiciones objetivamente favorables? En el centro de la respuesta, difícil de formular, hay, tal vez, tres problemas principales: la cuestión del poder, la cuestión de la multiplicidad del proletariado y la cuestión del saber estratégico. Estos tres problemas convergen en el problema: la naturaleza del conflicto revolucionario y su organización…
En segundo lugar, estrategia significa también gestión de la relación entre acontecimiento y proceso, capacidad de concatenar la ruptura instantánea (revuelta, tumulto, insurrección) y el tiempo más largo de la acumulación de la fuerza y de la desestabilización y desestructuración del poder. Desde hace cincuenta años, hemos vuelto a caer en la época de las meras revueltas, en el tiempo de las derrotas sin futuro, de los proletarios sin revolución. Los únicos que han conservado y transmitido con celo su pensamiento estratégico y su odio de clase han sido nuestros enemigos y por ello vencen y seguirán venciendo (o autodestruyéndose). Sin la invención de un nuevo ciclo estratégico de la revolución, nuestro destino es la servidumbre.
El pensamiento crítico, pero también los movimientos feministas, decoloniales, ecológicos y lo que queda del movimiento obrero, actúan como si el nuevo orden deseado no tuviera como premisa el tomar y el dividir y, por lo tanto, la organización para imponerlos. El poder sexual, racial y económico del hombre blanco es inseparable del ciclo estratégico del capital y de su uso de la fuerza. Es más, la continuidad de estas formas de poder sobre los cuerpos encuentra su pleno ejercicio en las clases que gestionan el poder global.
La subjetivación no puede limitarse a ser ética (cuidado de sí, diferenciación de las subjetividades, prácticas de libertad, relación consigo mismo, etc.), porque debe moverse entre el ciclo de la acumulación y el ciclo estratégico, entre la continuidad y la discontinuidad de las dos modalidades de subjetivación: subjetivación contra el poder económico, sexual y racial, y subjetivación estratégica contra los poderes globales.
La realidad del enfrentamiento de clases imperialista nos impone esta verdad: el capitalismo no es aprehensible ni a través del «uno» de la trascendencia hobbesiana, ni a través de la «multiplicidad» spinozista de la inmanencia. Su primera realidad es el dos: la división, la polaridad, la oposición, la hostilidad. La condición para retomar un discurso y una práctica de ruptura es pensar y organizar las relaciones entre el dos y la multiplicidad en lugar de oponerlos, con el propósito, objetivamente «irrealista», por el momento, de construir una estrategia política que tenga en cuenta los tres verbos con los que hemos comenzado, tomar, dividir, producir, y el hecho de que estos constituyen la política del capitalismo financiero.”
Referencia web original:
https://jacobinlat.com/2026/08/por-que-la-guerra-y-no-la-revolucion/
Cooperar con Marruecos infringiendo la ley. Violeta Assiego (15/08/2026)
Un alegato en defensa de los derechos humanos y la protección necesaria a la población migrante. Selecciono varios párrafos:
“Sr. Albares; no se puede devolver a “hasta la última persona”. No porque España no pueda devolver a quienes hayan entrado irregularmente, sino porque antes tiene la obligación de saber quién es cada una de esas personas y si concurre alguna circunstancia que impida jurídicamente su devolución. Nadie puede garantizar de antemano un resultado universal y, a la vez, respetar un procedimiento cuyo sentido es precisamente que el resultado no está decidido de antemano. Es imposible que el ministro sepa, ni a fecha de sus declaraciones ni a día de hoy, que absolutamente todas las personas que permanecen en Ceuta pueden ser devueltas; a no ser, claro, que esté dispuesto a vulnerar las leyes. Porque es materialmente imposible que entre las decenas de miles de personas que entraron no haya quienes necesiten protección internacional…
Cualquier eventual repatriación de personas menores de edad a Marruecos no puede decidirse colectivamente, ni porque Marruecos esté dispuesto a recibirlos –por más que Albares se haya apresurado a destacarlo–, ni porque Ceuta esté desbordada, ni porque políticamente interese anunciar que «todos volverán». Cada decisión exige valorar individualmente si el retorno responde al interés superior de ese niño o niña. Quienes vivimos en primera línea la crisis de Ceuta de 2021 ya advertimos entonces de que devolver menores sin respetar esas garantías vulneraría sus derechos. No era una advertencia teórica; en enero de 2024, el Tribunal Supremo confirmó la ilegalidad de aquellas devoluciones por la «absoluta inobservancia» del procedimiento previsto en la Ley de Extranjería y por vulnerar los derechos a la integridad física y moral de los menores; y en septiembre de 2025 la Audiencia Provincial de Cádiz condenó por prevaricación administrativa a la entonces delegada del Gobierno en Ceuta y a la vicepresidenta primera de la Ciudad por la devolución exprés de 55 menores a Marruecos, imponiéndoles nueve años de inhabilitación por actuar conscientemente al margen del procedimiento legal…
Y ahí aparece Marruecos, el vecino al que España procura no incomodar pese a que instrumentaliza a su propia población y utiliza la frontera como herramienta de presión. Cooperar entre Estados es necesario, pero convertir esa cooperación en una coartada para incumplir la legalidad vigente, no. Cooperar con Marruecos es legítimo, hacerlo infringiendo la ley, no.”
Referencia web original:
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cooperar-marruecos-infringiendo-ley_129_13448375.html
Almaraz: el Gobierno blinda el negocio nuclear del oligopolio eléctrico. Juanxto López Uralde (15/08/2026)
La crítica a esta actuación del Gobierno, que rompe sus compromisos. Selecciono varios párrafos:
“Esta es una decisión que solo beneficia al oligopolio energético, y vuela por los aires el desarrollo renovable. Las centrales nucleares españolas son de capital privado, propiedad en su mayor parte de las empresas Endesa e Iberdrola. Estas empresas firmaron en el año 2018 un acuerdo con el Gobierno en el que se pactaba el calendario para el cierre progresivo de las nucleares. Este acuerdo fue uno de los elementos clave para la elaboración posterior del PNIEC. Ahora, esas mismas empresas que querían deshacerse de las nucleares vuelven a ver negocio en ellas si se cumplen unas condiciones económicas, que pronto van a poder forzar…
La suerte está echada. Con agosticidad y alevosía el Gobierno ha decidido seguir otro rumbo energético. La impunidad con la que se ha roto el compromiso de cierre nuclear nos hace dudar de las nuevas propuestas de pacto que se proponen desde el Gobierno.
Poco oportuno parece, en medio del repetido llamamiento a un Pacto de Estado contra el cambio climático, hacer saltar por los aires un acuerdo político que estaba escrito y firmado, como el calendario de cierre de las centrales nucleares. Sánchez es muy hábil levantando banderas, pero muy poco coherente cuando le toca defenderlas frente a intereses poderosos.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/almaraz-gobierno-blinda-negocio-nuclear-oligopolio-electrico.html
¿Integración o domesticación del inmigrante?. Cándido Marquesán (15/08/2026)
Una amplia e interesante reflexión Selecciono varios párrafos:
“En algunas ocasiones he comentado que lamentablemente a la sociedad europea los inmigrantes solo interesan desde un punto de vista económico. Los inmigrantes no cuentan, se cuentan. Se cuentan en los institutos, en los ambulatorios, los servicios sociales, se hacen estadísticas de su actividad legal o ilegal, se discute sobre el número de irregulares o de la cuota de refugiados. Muchos, demasiados, excesivos: es el único lenguaje usado cuando hablamos de inmigración. Y esta visión economicista la corrobora Sayad: "La lucha por la representación de la inmigración y de los inmigrados en términos económicos de "costes" y "beneficios" es, en realidad, el ejemplo mismo del trabajo político que se disimula bajo las apariencias de una simple operación de orden económico. Racionalizar en el lenguaje de la economía un problema que no es (o no es solamente) económico sino político, lleva a convertir en argumentos puramente técnicos los argumentos éticos y políticos".
En el estudio de la integración realizada por Sayad, se hace una crítica demostrando que las políticas migratorias y la visión de Estado no persiguen la construcción de sociedades integradas, sino que exigen al migrante su incorporación (asimilación) a un conjunto de prácticas, ritos y haceres que aparecen como universales y propios de la nación. La diversidad es socialmente juzgada y castigada. Además, esta construcción de la integración desde la identidad y la cultura expulsa e impide a los hijos e hijas de la migración llegar a ser considerados, pese a nunca haber migrado, ya han nacido, en Francia o España, miembros plenos de la sociedad de acogida. Examina algunas de las políticas de integración de inmigrantes (contratos, exámenes, certificados…) desarrolladas en los países europeos. Su trabajo permite observar que estas políticas funcionan como una herramienta más del Estado para determinar quién es auténtico y quién un impostor, y, con ello, reproducen las desigualdades e introducen nuevas dificultades y espacios de expulsión".”
Referencia web original:
Estatismo, productivismo y liderazgo fuerte. Claves para la transición global. Álvaro García Linera (14/08/2026)
Las tendencias del capitalismo, y las alternativas del estatismo protector, qué tipo de políticas industriales y comerciales, en particular para América Latina, y la hipótesis de un Estado postcapitalista con acción colectiva popular. Selecciono varios párrafos:
“Las derechas autoritarias del continente que hoy gobiernan y aplican “ajustes estructurales de mercado”, no han creado un nuevo modelo económico expansivo y sostenible en el tiempo, solo han reciclado, de manera envilecida y marginal, el de hace cuatro décadas. Es hora de que el progresismo y las izquierdas muestren con ímpetu que son capaz de construir un nuevo orden socioeconómico adecuado al nuevo mundo y que garantice soberanía y bienestar a toda la sociedad.
¿Y qué pasa con las medidas postcapitalistas por las que apuesta la izquierda revolucionaria? Estas no dependen de decretos gubernamentales ni de la pedagogía de tesis radicales. Ningún Estado puede generar por decisión administrativa, algún tipo de socialismo. Aun sumando todas las nacionalizaciones posibles esto es, en cualquier lugar del mundo, capitalismo de Estado. En casos, más igualitario, menos mercantilizado, con más derechos y más bienes comunes, lo que ya es muy importante para la vida de la gente, pero variantes de capitalismo, al fin y al cabo. Ir más allá del capitalismo es un proceso de emancipación colectiva de las clases menesterosas que crean, en los hechos, modos de democratización radical de la propiedad y de la gestión de las decisiones sociales; es decir, la antípoda de cualquier Estado cuya función, es por cualidad histórica, centralizar y monopolizar la riqueza en común que posee la sociedad.
Esas acciones autodeterminativas de la sociedad no se planifican. Emergen en los tiempos de crisis como estallidos excepcionales y, cuando se dan, las izquierdas, desde el Estado y, principalmente, fuera de él, lo que pueden hacer es ayudar a que se expandan a otros territorios y a otras actividades de la vida cotidiana de las personas. Y aun en caso de darse este acontecimiento extraordinario, la economía de transición que pueda emerger combinará, de manera inédita, la acción colectiva con el intervencionismo estatal, las cadenas de valor regionales y los liderazgos políticos fuertes.”
Referencia web original:
La brecha orgásmica y la transformación económica del amor. Aitzone Araneta (14/08/2026)
Sobre las capacidades relacionales para construir vínculos profundos y satisfactorios. Selecciono varios párrafos:
“La brecha orgásmica se ha convertido en uno de los conceptos que más intríngulis trae a la hora de analizar la sexualidad contemporánea. A primera vista parece un asunto estrictamente relacionado con la erótica: la diferencia en la frecuencia con la que hombres y mujeres alcanzan el orgasmo durante los encuentros. Sin embargo, una observación más detenida revela que estamos ante un fenómeno mucho más complejo, capaz de conectar cuestiones de identidad y expectativas, educación sexual, cultura, economía y transformación de las interrelaciones emocionales entre los sexos…
Durante siglos, la cultura occidental construyó un modelo sexual centrado fundamentalmente en la experiencia masculina. La penetración fue considerada el acto por excelencia y, en muchos casos, el orgasmo masculino actuó como marcador implícito del final del encuentro. Mientras tanto, las formas de placer femenino quedaron relegadas a un segundo plano o directamente invisibilizadas. Como decíamos, el deseo y la excitación en femenino pueden ser más voluptuosas, escurridizas y también más sostenidas en el tiempo, con más ciclos…y esto es fundamental que lo entendamos para comprender al otro y a la otra -y para reducir desencuentros y sensaciones frustrantes, etc.-.
En todo caso, esta visión tuvo consecuencias importantes. La sexualidad en femenino fue menos estudiada, menos divulgada y peor comprendida y, por ejemplo, el conocimiento sobre el papel del clítorisen el placer en femenino permaneció durante mucho tiempo fuera de los relatos dominantes. Desde esta perspectiva, la brecha orgásmica no sería una consecuencia inevitable de la naturaleza humana, sino el resultado de prácticas, hábitos y expectativas sociales aprendidas durante generaciones…
Las sociedades contemporáneas han incrementado enormemente el acceso al conocimiento, pero no necesariamente han fortalecido las capacidades relacionales necesarias para construir vínculos profundos y satisfactorios. Por eso, esto que se ha venido denominando como brecha orgásmica conecta con otros fenómenos contemporáneos como el aumento de la soledad, las dificultades para establecer relaciones estables, la polarización de los discursos sobre género o el sentimiento de desconexión emocional que describen numerosos estudios sociales. La brecha orgásmica nos recuerda que las relaciones humanas siguen dependiendo de elementos que ninguna tecnología ni ninguna métrica pueden sustituir: la escucha, la empatía, el cuidado mutuo.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/mujer/brecha-orgasmica-transformacion-economica-amor-1.html
Ceuta y "las invasiones bárbaras". Miguel Urbán (14/08/2026)
La retórica belicista, con medidas de militarización de las fronteras. Selecciono varios párrafos:
“La retórica belicista de "las invasiones bárbaras" que han hecho suya desde la derecha hasta ciertos sectores del progresismo, presentando la llegada de miles de personas como un "ataque a la integridad territorial" o incluso como una invasión. Denota una forma de abordar los movimientos migratorios desde una perspectiva securitaria que evita enunciar la crisis social que refleja la situación, apelando a una respuesta militar y no humanitaria. Cambiaba el enemigo —para unos eran los propios migrantes; para otros, Mohamed VI—, pero se mantiene una misma gramática: España era atacada, la frontera se convertía en frente y decenas de miles de personas quedaban transformadas en un arma.
La retórica militarista ante los fenómenos migratorios no es nueva en la Europa Fortaleza. De hecho, ante la falta de amenazas militares tradicionales que justificasen mayores gastos en defensa, la securitización de las fronteras exteriores de la UE se había convertido durante todos estos años en una mina de oro para la industria de defensa europea…
Quizá por eso convenga volver sobre la vieja imagen de las "invasiones bárbaras". No tanto para describir a quienes llegan, sino para señalar el modo en que Europa vuelve a imaginarse a sí misma: una civilización sitiada, una fortaleza amenazada por "los barbaros" que supuestamente vienen a conquistarla. La metáfora no es inocente, conecta la retórica complotista de la extrema derecha del gran remplazo con la creciente securitizacion de las fronteras por parte de la Unión Europea y sus estados miembros. Convirtiendo a quienes migran en una amenaza colectiva, borra sus historias, sus causas y sus derechos, y permite presentar como defensa lo que en realidad son políticas de exclusión, violencia y muerte. Porque quizá el problema no esté en quienes llegan a nuestras puertas, sino en la fortaleza que hemos construido para mantenerlos fuera.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/ceuta-invasiones-barbaras.html
La frontera del espectáculo. Alejandro Segura (13/08/2026)
A raíz de la crisis en Ceuta, análisis de la batalla cultural y los intereses ultras y planes restrictivos de los oligarcas tecnológicos. Selecciono varios párrafos:
“La ola reaccionaria no oculta su voluntad de forzar un giro. España ocupa en estos momentos un lugar específico en ese tablero. Ceuta se sitúa en una escena en la que la nueva derecha internacional se afana en construir un símbolo. Trump y sus aliados de la oposición española obtienen un ejemplo perfecto para su discurso antinmigración, los influencers consiguen millones de visualizaciones, las plataformas digitales multiplican la interacción, los medios aumentan su audiencia, la industria tecnológica encuentra nuevos mercados y Marruecos incrementa su capacidad de presión diplomática. Todos parecen sacar algo de Ceuta, todos salvo Ceuta, que queda relegada a telón de fondo para una miríada de actores que operan a miles de kilómetros…
Europa ha externalizado buena parte del control migratorio hacia Marruecos, convirtiendo a Ceuta en el último dique de la política de Bruselas. Cuando ese sistema ha fallado, el Gobierno pretende explicar la crisis mediante las mafias que organizan las entradas; la oposición, criminalizando a las personas que entran. Entre ambos relatos queda desdibujada una población que soporta sus consecuencias: servicios desbordados y una convivencia sometida a prueba.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/frontera-espectaculo.html
Ceuta y la trampa de la firmeza. Ruth Ferrero (13/08/2026)
El componente geopolítico y la crisis humanitaria, con la prioridad del derecho y la protección de las personas. Selecciono varios párrafos:
“El terreno estaba preparado. El Pacto Europeo de Migración y Asilo consolida una tendencia que lleva años avanzando en Europa y que contempla la movilidad humana cada vez más desde el paradigma de la seguridad. Control fronterizo, procedimientos acelerados, retornos y acuerdos con terceros países ocupan progresivamente el centro de la política migratoria europea.
Y es importante ser consciente de que la externalización genera dependencia. Cuando se entrega a terceros Estados una parte sustancial del control de las fronteras europeas, esos Estados adquieren capacidad de presión. Marruecos lo sabe. Turquía lo sabe. Libia lo sabe. Túnez lo sabe. Europa compra capacidad de contención y, al hacerlo, vende parte de su autonomía política.
Por eso resulta tan desconcertante que el Gobierno español no esté construyendo un relato político más claro. La respuesta no puede consistir en competir con Meloni, Frederiksen o Kristersson en contundencia retórica mientras se evita elevar el tono frente a Rabat. Tampoco en presentar el cumplimiento de las garantías jurídicas como un obstáculo administrativo que ralentiza las devoluciones.
España debería defender exactamente lo contrario. Debe afirmar que controlará sus fronteras, perseguirá a las redes que instrumentalizan la migración y exigirá a Marruecos que cumpla sus obligaciones. Pero también que aplicará la ley. Que cada solicitud de asilo será examinada. Que ningún menor será devuelto sin un procedimiento individualizado. Que la presión de Rabat ni la de otros gobiernos europeos modificarán las garantías que definen a un Estado democrático.
Porque esta crisis es geopolítica, pero también es humanitaria. Y ambas dimensiones no pueden ordenarse jerárquicamente colocando siempre la seguridad nacional por encima de los derechos. Ese ha sido precisamente uno de los grandes errores de la política migratoria europea de las últimas décadas.
La fortaleza de un Estado no se demuestra prometiendo que devolverá a todo el mundo. Se demuestra siendo capaz de controlar una frontera sin renunciar al derecho cuando hacerlo resulta políticamente incómodo. España debería haber aprendido esa lección en Ceuta en 2021. Sería especialmente grave que, cinco años después, volviera a olvidarla.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/ceuta-trampa-firmeza.html
El problema de Ceuta es que han llegado vivos. Miquel Ramos (11/08/2026)
La crítica a las posiciones reaccionarias y supremacistas. Selecciono varios párrafos:
“El caso de Ceuta tiene múltiples lecturas que no podemos obviar, y que se deben tratar para entender el acontecimiento en sí y el contexto en el que ha tenido lugar. La lectura en clave de política nacional, la geopolítica, la burocrática, la legal, la securitaria y la humanitaria en menor medida, están siendo las que imperan en los debates y los múltiples reportajes que surgen estos días en medios de todo el mundo. España está en el centro, y la extrema derecha está aprovechando el foco para inundar las redes de discursos de odio y desinformación, con la complicidad de las plataformas digitales que lo permiten y a las que ningún gobierno parece tener intención de sancionar por ello.
Hay excepciones, como siempre, de compañeras y compañeros periodistas aportando otros puntos de vista que sí incluyen el factor humano, que ponen nombre y rostro a las cifras, que nos invitan a reflexionar sobre sus motivos y a preguntarnos por lo que les empuja a esto. Hay análisis que nos ponen frente al espejo y señalan nuestra responsabilidad, la de nuestros gobiernos, con el estado del mundo actual, que destapan los intereses que promueven alianzas con dictadores, vulneraciones constantes de derechos y relaciones perversas de interés que hacen que nuestro bienestar sea a costa de la miseria de otros. Pero estos discursos no suelen estar en los grandes medios, ni por supuesto, en los debates políticos entre Gobierno, socios y oposición. Nadie quiere abrir ese melón. Acusan a la izquierda de no querer hablar de inmigración por no comprar sus marcos que evitan este debate, que es el que realmente importa, más allá del que nos imponen sobre cuantos metros más deben medir las vallas.
Los marcos que elegimos para hablar de este asunto, más allá de buscar soluciones a corto plazo, van arrastrando el sentido común hacia determinadas posiciones. Lo explicaba Toni Mejías la semana pasada en Público, como pasamos de la empatía tras la muerte del niño kurdo ahogado en las costas turcas hace diez años, a que los racistas que celebran su muerte estén ganando elecciones. Si nos quedamos con la lectura securitaria y de políticas fronterizas no hacemos más que reforzar las ideas más reaccionarias. Esto es, que debemos protegernos de los pobres, que sigamos como hasta ahora, legitimando y financiando regímenes que condenan a la miseria y al exilio a sus ciudadanos mientras ponemos todos los medios para que, si llegan a nuestras costas, lo hagan muertos. Y así poder seguir disfrutando de nuestras playas y nuestros veranos sin ningún sobresalto.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/problema-ceuta-han-llegado-vivos.html
Cuando el trabajo deja de enriquecer. Alberto Garzón (11/08/2026)
El mayor peso del rentismo y la trasmisión de la vivienda en perjuicio de los salarios, su marco explicativo y sus consecuencias sociopolíticas. Selecciono varios párrafos:
“Existe, desde luego, una élite cuyo enriquecimiento casi exponencial depende de que las transmisiones no se toquen. Es el tipo de comportamiento que criticaba un liberal como John Stuart Mill, quien estaba en contra de las “familias perpetuas” tanto por razones morales como de eficiencia —consideraba que los herederos eran más ociosos y menos dispuestos a trabajar duro—. Pero esa élite cuenta con aliados en una coalición de propietarios modestos cuyo único patrimonio es una o dos viviendas, y que perciben cualquier gravamen sobre el patrimonio como una amenaza a la poca seguridad que les queda fuera de un Estado social (sanidad, educación, pensiones…) amenazado por los recortes y la pérdida de calidad. Como ya dije en el análisis de la vivienda, esta oposición responde a incentivos materiales muy concretos, porque cuando el salario ya no es estable ni permite acumular riqueza, la vivienda familiar es literalmente la última frontera frente a la intemperie. Lo curioso es que la misma dinámica que concentra la riqueza arriba convierte a los de abajo en guardianes de la concentración. Los estudios al respecto han repetido una y otra vez que la propiedad de vivienda reduce el apoyo a la redistribución, y la revalorización lo reduce todavía más.
Es importante subrayar que esto no es una cuestión únicamente, ni principalmente, generacional. Los boomers no son culpables de la situación de las generaciones posteriores: ellos también fueron producto de unas condiciones económicas que les permitieron acumular patrimonio trabajando y comprando activos cuando eran relativamente baratos. Esas condiciones fueron el resultado no sólo de un capitalismo occidental más sólido y mejor posicionado, sino también de las luchas obreras que empujaron hacia una redistribución más justa del excedente. El asunto central es que esas condiciones ya no existen. Y no lo hacen porque el capitalismo occidental está perdiendo su lugar de honor en la economía-mundo, porque las luchas obreras han perdido capacidad de influencia y porque otras regiones del mundo se están desenvolviendo mejor en la lucha competitiva que impone el sistema. Como consecuencia, el capitalismo occidental está en una deriva decadente tal que el trabajo (y el salario) es cada vez menos importante y, sin embargo, lo es mucho más el aguijón especulativo que, paradójicamente, hace más pobre y débil a la economía.”
Referencia web original:
https://www.eldiario.es/economia/trabajo-deja-enriquecer_129_13437879.html
El abismo de las ilusiones especulares de la guerra de Ucrania. Anatol Lieven (10/08/2026)
Una visión realista y crítica de un investigador directo. Selecciono los últimos párrafos:
“Todo ello deja abiertas dos posibilidades alternativas. La primera es si, en el próximo año o en los próximos años, una combinación de crisis económicas y agitaciones políticas abrumará tanto a Europa que resulte imposible mantener unos niveles adecuados de apoyo a Ucrania. Un momento clave será si Rassemblement National gana las elecciones presidenciales francesas la próxima primavera. Aunque Jordan Bardella ha tratado de ajustarse a las posiciones de la OTAN y de la UE sobre Ucrania, es bien sabido que Marine Le Pen se considera en realidad la heredera de la postura de De Gaulle sobre la seguridad común europea, incluida Rusia. También es cierto que, aunque no sienten ninguna simpatía por Rusia, los seguidores de Bardella consideran que la migración, la delincuencia y la desintegración social son, con diferencia, las amenazas más importantes para Francia.
La segunda posibilidad es que la guerra se prolongue sin victorias importantes para ninguna de las partes, hasta que, finalmente, tras más años y más muertes, Rusia se haga con la última porción del Donbas, circunstancia que permitiría a Putin declarar victoria. Sin embargo, no sería prudente dar por hecho que la guerra continúe por estos derroteros sin una escalada radical. Hasta ahora, la relativa moderación tanto de Rusia como de la OTAN ha evitado un enfrentamiento directo, a pesar de los deseos de algunos partidarios de la línea dura activos en ambos bandos. Pero siempre existe la posibilidad de un accidente desastroso, como el ataque con misiles estadounidenses mal dirigido que destruyó una escuela primaria en Irán.
Los analistas rusos me han expresado su convicción de que, si un misil o un dron ucraniano, aunque fuera de forma accidental, impactara en una escuela de Moscú o San Petersburgo, Putin no tendría más remedio que intensificar la escalada contra los miembros europeos de la OTAN, quienes, según creen los rusos y con razón, han estado ayudando a Ucrania a seleccionar sus objetivos. Esta sería precisamente la oportunidad que esperan los partidarios de la línea dura rusa, ya que creen que solo aterrorizando a los europeos para que retiren su apoyo a Ucrania podrán aspirar a la victoria total con la que todavía sueñan. El gobierno ucraniano también ha estado trabajando con ahínco para provocar un enfrentamiento directo entre Rusia y la OTAN, alimentando a los medios de comunicación occidentales con «información» sobre las ambiciones agresivas y universales de Rusia.
Durante las últimas décadas de la Guerra Fría, a pesar de los temores occidentales ante la agresión soviética, el riesgo de una escalada que condujera a una catástrofe nuclear generó una firme voluntad de distensión entre las clases dirigentes occidentales. Tras el colapso de la Unión Soviética, quedó claro que la agresividad soviética se había exagerado enormemente en Occidente. Hoy en día, el riesgo de escalada es mucho mayor, pero esa lección no se ha aprendido y la voluntad de distensión parece haber desaparecido. Es necesario recuperarla, antes de que sea demasiado tarde.”
Referencia web original:
'La Odisea' en tiempos ultras. Gerardo Pisarello (9/08/2026)
La tradición homérica y la necesidad actual de la acción colectiva con una perspectiva transformadora. Selecciono varios párrafos:
"Algunos dilemas son claros: ¿basta con tener razón para vencer o también hay que saber actuar con la astucia y la audacia de Ulises cuando las circunstancias lo requieren? ¿Tiene sentido fiarlo todo a la asimétrica competición electoral o hace falta construir con paciencia prácticas comunitarias, cotidianas, como las que permitieron a Penélope resistir el embate de los pretendientes al trono de Ítaca?...
Esta persistencia en el impulso de organizaciones culturales, vecinales, sindicales, de base, es tan necesaria como la astucia, la capacidad de seducción y la propia exhibición de fuerza cuando una huelga o un acto de resistencia civil pueden más que mil palabras.
Gracias a la sugerente película de Nolan, hemos recordado que a Ítaca no se regresa por derecho ni por nostalgia. Que hace falta inteligencia, persistencia y el coraje de seguir remando incluso cuando el mar entero parece estar en contra nuestro.
Con qué objetivo, podemos preguntarnos. Nolan también nos ofrece una respuesta: para que cuando llegue el momento, todavía quede un hogar que defender. O como prefería Dante en la Divina Comedia, para perseguir un horizonte nuevo, una nueva Ítaca que, con ese u otro nombre, nos siga encendiendo el corazón.”
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Totalitarismo democrático. El testamento político de Mario Tronti. Ida Dominijanni (8/08/2026)
Una evaluación de pensamiento del intelectual italiano, fundador del operaísmo y eurocomunista radical y heterodoxo, en particular, sobre el carácter de la democracia real. Selecciono varios párrafos:
“En el fondo, lo que mueve la crítica trontiana a la democracia no es únicamente la constatación de que las democracias contemporáneas muestran una creciente incapacidad para gobernar las crisis sistémicas recurrentes (económicas, ecológicas, pandémicas, bélicas), sino sobre todo la doble convicción de que la base cuantitativa y contable del paradigma democrático es estructuralmente convergente con la lógica capitalista de la mercancía y de que la democracia real ha demostrado ser «la forma política de neutralización y despolitización del conflicto social más exitosa hasta el momento». Esta última tesis está relacionada con el punto quizá más discutido, también por mí, del último Tronti, es decir, su devaluación de 1968 como una época tan solo ilusoriamente revolucionaria, pero en realidad reabsorbida por los procesos de modernización capitalista y de inclusión democrática. Es cierto que, en el razonamiento trontiano, la denuncia de la deriva despolitizadora de la democracia vela la comprensión de los procesos de politización no solo de la esfera productiva, sino también de la reproductiva y de la vida en su conjunto, que, desde la revolución de 1968 y del feminismo, los movimientos sociales no han dejado de desencadenar, sacudiendo el teatro democrático e invadiéndolo con formas de subjetivación irreductibles a su contabilidad individualista, a su gramática de derechos y a su sintaxis representativa. Pero también es cierto que el problema de la capacidad efectiva de ruptura antisistémica de estas insurgencias es un punto no resuelto en toda la teoría política crítica contemporánea, de la teoría marxista y multitudinaria de Toni Negri y Michael Hardt a la teoría posmarxista y populista de Ernesto Laclau.
Dejo este punto abierto, en mi opinión indecidible únicamente en el ámbito de la teoría, para hacer una observación final. Tronti siempre ha presentado su crítica de la democracia como una postura teórica carente de implicaciones prácticas contra la democracia. «Se puede hacer hoy una crítica de la democracia política aceptando, defendiendo, desarrollando y reformando los sistemas políticos democráticos», escribía hace unos años en Dello spirito libero (p. 183), reivindicando, como en otras ocasiones, la distancia entre teoría y práctica, que a menudo le ha sido imputada. El desafío trontiano es, pues, ante todo un desafío para la capacidad de pensar y la imaginación de otra forma de vida y de otro régimen político, contra las pretensiones universales y totalizadoras de la religión democrática. Este desafío debe partir de la constatación de que el paradigma democrático está ya realizado y consumado, que su crisis no depende de sus promesas fallidas, como sostenía Norberto Bobbio hace medio siglo, sino de sus premisas realizadas y que, por lo tanto, «el plazo para un uso diferente del concepto ha expirado» (ibid.) y los márgenes para reformar sus resultados históricos se han estrechado.
La historia se ha acelerado desde que Mario Tronti escribió Il proprio tempo appreso col pensierohace año y medio, lo cual hace aún más difícil «aferrar el tiempo con el pensamiento». Y ello ha imprimido una aceleración vertiginosa a la crisis de la democracia, que hoy aparece no tanto, o no solo, asediada por regímenes autocráticos hostiles, como recita la vulgata dominante, como devorada por sus contradicciones internas, como demuestran la parábola de Estados Unidos bajo la presidencia de Trump, así como el movimiento retrógrado de las democracias europeas hacia horizontes neofascistas y posfascistas, que parecían relegados a los archivos de la historia. Entretanto, la alianza entre democracia y liberalismo parece encaminada a un divorcio en absoluto consensuado; el autoritarismo avanza impetuoso bien anclado en el consenso popular; el optimismo progresista de la izquierda posterior a 1989 salta en mil pedazos ante el futurismo tradicionalista de la pareja Trump-Musk; el capitalismo tecnocrático y oligárquico tiene la clara intención de emanciparse definitivamente de las correcciones redistributivas del siglo XX mientras ordena a la política seguir la senda del rearme; y la libertad individualista, basada en el rendimiento y competitividad de la era neoliberal, evoluciona hacia el libertarianismo soberanista de los que pueden basado en la esclavitud y la deportación de los que no pueden.”
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Ceuta, Marruecos y Europa: las consecuencias de un régimen migratorio colonial y racista. Augusto Delkáder-Palacios (6/08/2026)
Buen diagnóstico global. Selecciono varios párrafos:
“La instrumentalización de la migración por parte de Marruecos puede entenderse como una forma de desestabilizar las jerarquías históricas que han estructurado el régimen migratorio entre Europa y Marruecos. Pero evidentemente también es una forma de presión política. Cuando Marruecos percibe que sus intereses estratégicos se ven amenazados (como podría haber ocurrido por la futura aprobación de la ley que otorgará la nacionalidad española a los saharauis nacidos en tiempos de la colonia española) dispone de capacidad para instrumentalizar los flujos migratorios, en la lógica que Kelly Greenhill define como ingeniería estratégica de las migraciones. En la visión marroquí, una buena forma de defender sus intereses es activar una de sus palancas más valiosas (o su renta política, como algunos la llaman), instrumentalizando esos flujos migratorios…
Por su parte, la derecha radical global aprovecha cada crisis migratoria para reforzar una cada vez más extendida visión hobbesiana de la sociedad, presentada como una permanente lucha por recursos limitados entre grupos culturalmente incompatibles. Desde esta perspectiva, la inmigración se construye como una amenaza para la seguridad, el bienestar y la identidad, legitimando políticas cada vez más restrictivas, excluyentes y securitarias. Resulta alarmante la fragmentación europea en esta crisis. Como señaló Josep Borrell, “la solidaridad europea ha muerto en Ceuta”. Quizá nunca estuvo viva.
Necesitamos descolonizar el régimen migratorio europeo, superando las lógicas de securitización, externalización y jerarquización racial de la movilidad que reproducen la matriz colonial del poder. También una política migratoria común europea basada en la solidaridad entre los países. Esto permitiría reducir la dependencia estratégica de terceros Estados para la gestión migratoria y avanzar hacia una movilidad global más justa y segura.”
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Terremoto monetario en Japón con riesgo de tsunami global. Juan Torres (5/08/2026)
Los grandes riesgos financieros mundiales. Transcribo varios párrafos y la conclusión:
“Sin embargo, Estados Unidos ha hecho en las últimas semanas lo que no suele hacer: intervenir para defender la moneda de otro país y, menos aún, cuando se trata de una economía avanzada, como la japonesa, de la que se supone que tiene un banco central con suficientes instrumentos para resolver sus problemas monetarios.
Lo que oculta, por tanto, la intervención de Estados Unidos es una falla estructural del sistema financiero internacional, un peligro real de la que apenas se habla: la peligrosa interrelación entre las finanzas de las grandes potencias y el riesgo al que está sometida la deuda estadounidense…
Es pronto para saber si nos encontramos ante una simple turbulencia o ante el comienzo de una transformación mucho más profunda. Durante años se repitió que Japón demostraba que las montañas de deuda podían sostenerse indefinidamente. Tal vez lo que estamos viendo ahora sea exactamente lo contrario: el primer aviso serio de que incluso las excepciones históricas tienen un límite. Y, sobre todo, algo mucho más importante. Durante años se ha dicho que los mercados financieros distribuían bien el riesgo y lo que ahora estamos comprobando una vez más es justamente lo contrario. La globalización financiera no ha eliminado los riesgos, los ha conectado, y una tensión monetaria localizada puede recorrer el planeta en cuestión de horas.”
Referencia web original:
https://ctxt.es/es/20260801/Firmas/54769/Juan-Torres-Lopez-japon-deuda-eeuu-trump-globalizacion.htm
La IA, o cuando el capitalismo aprendió a “producir sentido”. Una conversación con Giorgio Griziotti. Aniello Lampo (4/08/2026)
Entrevista sugerente con este experto informático. Selecciono varias respuestas:
“Cuando la máquina pasa del decir al hacer ocurre algo especialmente grave: el acto se separa de la responsabilidad. Quien actúa -la máquina- no responde; quien debería responder sostiene que ya no es quien actúa. Se produce así una delegación potencialmente letal. Y conviene subrayarlo: no delegamos en la inteligencia artificial, como si esta decidiera por sí sola. Delegamos en el capitalismo de la inteligencia artificial. La responsabilidad no solo se desplaza: desaparece. Los efectos permanecen, pero cuando son devastadores resulta cada vez más difícil atribuirlos a alguien.
La segunda gran novedad tiene que ver con la dimensión material de estas tecnologías. No es que hace diez años ignorara esta cuestión: en Neurocapitalismo ya hablaba de las granjas de datos, del cuerpo físico de la infraestructura digital. Pero entonces el fenómeno seguía presentándose, sobre todo, como un universo de flujos, datos y atención. Hoy la inteligencia artificial hace imposible mantener esa ilusión de inmaterialidad. Su cuerpo se ha vuelto gigantesco: centros de datos cada vez más grandes, enormes consumos de energía y agua, extracción masiva de minerales y una infraestructura planetaria cuya escala resulta imposible ignorar.
Esto no ocurre únicamente con la inteligencia artificial. Las redes sociales ya operaban de forma extractiva precisamente porque actuaban dentro de la relación. La IA representa un paso más allá: extrae valor de capacidades profundamente humanas y sociales -el lenguaje, la atención, los afectos o la cooperación- hasta llegar a intervenir en la propia producción de sentido y de pensamiento. Precisamente porque no existe una frontera nítida entre nosotros y la máquina, el capital puede operar desde el interior de esa relación y apropiarse de aquello que producimos simplemente viviendo. Si esa separación existiera realmente, la extracción sería mucho más visible y también mucho más fácil de rechazar…
Y aquí me parece fundamental introducir una distinción. Podemos reapropiarnos del uso de una tecnología; de hecho, al capital no le incomoda demasiado que lo hagamos. Lo que permanece concentrado es la producción: los grandes modelos, los chips, la energía, los datos y las infraestructuras necesarias para sostenerlos. Mientras ese núcleo permanezca intacto, el equilibrio de poder apenas cambia.
Por eso creo que el verdadero horizonte político no consiste únicamente en descentralizar el uso, ni siquiera en dispersar parcialmente la producción, sino en convertirla en un bien común. Se trata de arrancar la infraestructura del monopolio de ese monstruo bicéfalo formado por el Estado y el tecnocapital -cada vez más autoritario- y construir lo que denomino un común infraestructural. No solo un común del conocimiento, basado en el software libre o los datos abiertos, sino también un común que alcance la producción material, energética y tecnológica…
La cuestión decisiva deja entonces de ser si necesitamos más o menos tecnología. La verdadera pregunta es otra: qué tecnología queremos, quién la produce y dentro de qué límites ecológicos y políticos. Es ahí donde, a mi juicio, ecología y política dejan de ser dos cuestiones distintas para convertirse en una sola.”
Referencia web original:
Lo que dejamos de cuestionar cuando hablamos de Ceuta. Itxaso Domínguez (3/08/2026)
Una reflexión pertinente para reajustar el marco interpretativo y las estrategias públicas. Selecciono varios párrafos:
“Quizá por eso me llama la atención que incluso muchos discursos que pretenden ser profundamente críticos rara vez lleguen hasta ahí. Denuncian, con razón, el autoritarismo del régimen marroquí o la instrumentalización de seres humanos. Pero pocas veces se preguntan por qué esa instrumentalización resulta posible. O por qué aceptamos con tanta facilidad un sistema en el que el simple hecho de haber nacido a un lado u otro de una frontera determina hasta dónde llegan tus oportunidades, tus derechos o incluso tu libertad para moverte.
Porque las fronteras no solo separan territorios. También producen categorías con consecuencias materiales y discursivas: deciden quién será turista, quién expatriado, quién trabajador internacional, quién refugiado y quién inmigrante irregular (al menos hemos dejado atrás, al menos algunos, esa idea de que hay seres humanos 'ilegales'). Y esas categorías no son neutrales. Ninguna lo es. Acaban determinando los derechos que creemos que corresponden a unas personas y no a otras, que nuestras leyes refuerzan y perpetúan. También determinan, de forma obvia, quién nos parece que pertenece y quién nos parece que está fuera de lugar. Además de quién ha caído en el olvido (estas dos últimas opciones a veces van de la mano, pero no siempre). Claro que las personas migrantes merecen más derechos, igualdad, dignidad, justicia… en el Estado español. Pero… ¿acaso no existe una conversación que estamos decidiendo no tener más allá de ésta?
Quizá esa sea la mayor fortaleza de las fronteras. No que dividan el mundo, sino que consiguen que dejemos de imaginar que podría dividirse de otra manera, y es así como la geopolítica despolitiza. Porque lo sorprendente es que apenas hablamos de esas categorías como si fueran una institución política. Las tratamos como si fueran una montaña, un río o el clima. Como si el actual régimen global de movilidad fuera una consecuencia inevitable de cómo funciona el mundo y no el resultado de decisiones políticas muy concretas, tomadas en momentos concretos y por actores muy concretos.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/dejamos-cuestionar-hablamos-ceuta.html
"No se ha entendido en más de cien años lo que quería decir Marx cuando hablaba del Estado": Álvaro García Linera (2/08/2026)
Interesante entrevista sobre la teoría del Estado y su papel económico, y sobre las tareas de las izquierdas en la articulación y unificación de las clases subalternas. Selecciono varias respuestas:
“El Estado es, fundamentalmente, un ente económico. Luego también es un ente coercitivo, ideológico y organizativo, pero ante todo es económico. Y eso es básicamente lo que decía Marx. Dice que es una máquina de opresión, sí, pero también todo lo anterior, porque era muy lúcido. De hecho, eso se ve cuando uno lee el capítulo de El capital dedicado a la acumulación originaria o el capítulo de los Grundrisse posterior al de las formaciones económicas precapitalistas, cuando estudia los sistemas de transporte y de carreteras y explica cómo las condiciones generales de la vida asociada están en manos del Estado. Es fascinante cuando muestra cómo las sociedades, en el momento de unificarse, requieren un conjunto de infraestructuras monopolizadas por el Estado que, al mismo tiempo, lo trasciendan. En torno a ellas, el Estado se define como ente económico y como ente unificador.
En definitiva, la conclusión que tuvimos que constatar mediante una pandemia es que no hay, hoy por hoy, ningún sustituto a la unificación de la sociedad que no opere bajo la forma estatal. Los marxistas nos planteamos la superación del Estado como una posibilidad real, pero, para hacerlo, es imprescindible que entendamos el Estado como el gran unificador, como el gran monopolizador de lo común que tiene una sociedad, y así busquemos la influencia en el Estado de una manera distinta a cómo lo hemos venido haciendo en las últimas décadas…
Uno puede decir, visto con distancia, que tuvimos la capacidad para crear mecanismos de unificación y de articulación de la sociedad por un momento, pero que estas se agotaron, como siempre. Y hoy no estamos teniendo la suficiente capacidad para volver a crear nuevas narrativas y propuestas cercanas a la gente que permitan volver a articular o a integrar. La política es eso justamente. Es la capacidad de plantear un conjunto de propuestas prácticas viables para la gente que permitan volver a encontrarse y a unificarse. Pero, vuelvo a decir, en mi lectura no existe ninguna vacuna. De hecho, la izquierda, está para eso: ¿cómo replantear continua e ininterrumpidamente, hasta el infinito, procesos de unificación contra procesos de desunificación que te están asediando, que te van a seguir asediando y que nunca van a acabar de asediarte, hasta que se extinga la humanidad? Siempre va a haber esta tendencia a la desunificación. Y, frente a ella, una tendencia a la unificación…
Por la experiencia histórica, por lo avanzado hasta aquí y por las propias fuerzas motoras con las que se construyen los proyectos de izquierdas y progresistas, está claro que el tema antiextractivista forma parte de la agenda de un proyecto de izquierda. Sin embargo, creo que este está y debe estar articulado y subordinado a temas de bienestar social y soberanía, porque vas a tener que convivir durante un tiempo con procesos extractivistas y con procesos no extractivistas.”
Referencia web original:
Los expertos lo tienen claro: el cambio climático agrava y multiplica los grandes incendios. Angela Torres (2/08/2026)
El cambio climático y la gestión forestal como causas de incendios. Selecciono varios párrafos:
“La crisis climática de origen humano ha incrementado desde los años ochenta las condiciones meteorológicas que favorecen los incendios en el suroeste de Europa. Las olas de calor son ahora más “frecuentes, intensas, duraderas y extensas”, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), y España figura entre los países más afectados. Francia atraviesa también una situación crítica tras el megaincendio del suroeste del país, que ya ha arrasado más de 42.000 hectáreas.
La combinación de calor extremo, ausencia de precipitaciones y baja humedad acelera el secado de la vegetación. Esta actúa como un auténtico “combustible vegetal”, facilitando la ignición y favoreciendo incendios más rápidos y difíciles de controlar.
El cambio climático y la gestión forestal —o el abandono del monte, uno de los argumentos más repetidos por quienes minimizan el papel del calentamiento global— no son, por tanto, factores excluyentes, sino que se potencian mutuamente.
El calor extremo es, de hecho, un elemento “determinante”, subrayan desde la Aemet, porque reseca la vegetación y dificulta las labores de extinción al favorecer una propagación mucho más rápida de las llamas. A ello se suman las tormentas secas, asociadas con frecuencia a las olas de calor, que combinan escasas precipitaciones, rayos y fuertes rachas de viento.”
Referencia web original:
El antirracismo es una cuestión de clase. Danièle Obono (1/08/2026)
Interesante entrevista a una diputada de la izquierda francesa. Selecciono un par de respuestas:
“Nuestro análisis sostiene que la política francesa se organiza alrededor de tres grandes bloques: uno de extrema derecha, otro liberal-autoritario articulado por el macronismo y nuestro propio bloque popular. Pero existe también un cuarto grupo: los millones de personas que no votan. Creemos que allí se encuentra el camino de la izquierda hacia la victoria. Por eso nuestra estrategia se concentra en atraer a quienes se abstienen mediante un programa que responda directamente a la crisis del costo de vida, con medidas como el control de precios y el aumento de los salarios. Queremos establecer un contraste claro con la extrema derecha, que se presenta como antisistema pese a mantener estrechos vínculos con los intereses de las grandes empresas.
Al mismo tiempo, rechazamos que las cuestiones sociales puedan separarse de las raciales. La extrema derecha intenta racializar los problemas sociales y convertir el malestar económico en hostilidad contra los migrantes y las minorías. Nuestra respuesta combina una política de clase con el antirracismo, partiendo de que la raza y la clase suelen estar profundamente entrelazadas. Queremos movilizar a los trabajadores, los jóvenes y las comunidades racializadas detrás de un programa común de transformación social, manteniendo una oposición intransigente al racismo.
Sabemos que no convenceremos a todo el mundo. Pero, si conseguimos incorporar a la participación política a una proporción importante de quienes hoy se abstienen, particularmente entre los sectores más pobres y racializados de la sociedad, creemos que la izquierda puede llegar a la segunda vuelta y finalmente conquistar el poder…
Nuestra propia comprensión de la raza ha tenido que evolucionar como respuesta. En la actualidad, las cuestiones raciales e identitarias se emplean para dividir a la sociedad y construir alianzas que se extienden desde el centroderecha hasta la extrema derecha, particularmente alrededor de la islamofobia y la equiparación del islam con el islamismo. Esto permite reunir a diferentes grupos sociales detrás de una misma lógica de exclusión. Por esa razón desarrollamos una estrategia que articula el antirracismo con las demandas sociales y económicas, en vez de tratarlos como asuntos separados.”
Referencia web original:
https://jacobinlat.com/2026/08/el-antirracismo-es-una-cuestion-de-clase/
Lo que dejamos de ver cuando hablamos de Ceuta. Itxaso Domínguez (1/08/2026)
La prioridad de las personas y sus derechos. Selecciono varios párrafos:
“Quizás el problema no sea que hablemos de geopolítica. Sería absurdo o completamente inútil dejar de hacerlo. El problema aparece cuando la geopolítica acaba sustituyendo a las personas. Cuando el mapa se vuelve más importante que quienes lo atraviesan, o que quienes ni siquiera tienen acceso a él.
Y esto no siempre suele ocurrir por crueldad. O al menos no una demasiado aparente y fácil de diagnosticar. Muchas veces ocurre porque el lenguaje de la seguridad, de la estrategia o incluso de la academia acaba imponiendo sus propias categorías. Y casi sin darnos cuenta, dejamos de hablar de personas para hablar de fenómenos.
Es entonces cuando dejan de tener nombre. Dejan de tener historia. Dejan de tener miedo. Dejan, simplemente, de ser personas. Se convierten en "arma híbrida", en "presión migratoria", en "efecto llamada", en "oleadas", en cifras… Incluso las muertes acaban funcionando como un dato más que confirma una tesis o refuerza una posición política.
Llevo toda la noche dándole vueltas a esto. No porque tenga una respuesta clara, sino porque me inquieta la facilidad con la que aceptamos esa desaparición. Una y otra vez, he de decir. Incluso quienes creemos estar hablando desde la empatía o desde el rigor acabamos cayendo en ella. Una y otra vez.
Porque las narrativas nunca son neutrales. No solo describen la realidad. También delimitan qué vidas vemos y cuáles dejamos fuera del plano. Si casi todas empiezan por borrar la humanidad de quienes llegan, quizá la pregunta no sea qué está pasando en Ceuta. Quizá la pregunta sea mucho más incómoda, pero también necesaria. ¿A quién beneficia que hayamos dejado de ver personas?”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/dejamos-ver-hablamos-ceuta.html
La geopolítica que pasa por Ceuta. Javier de Lucas (1/08/2026)
Buen análisis geopolítico y sobre la actitud de defensa de los derechos humanos ante la inmigración. Selecciono varios párrafos:
“Dicho esto, el problema, a mi juicio, es que en el marco discursivo que domina la política europea es imposible desligar este episodio del debate sobre la política migratoria. Y ahí es donde encuentro los problemas de la posición de nuestro gobierno, frente a la propaganda interesada de la derecha y extrema derecha europea (con Italia, Finlandia, la inevitable Dinamarca y Suecia, que llegan a pedir el disparate de que España sea expulsada del Acuerdo Schengen), que han visto el filón para continuar con sus críticas, asentadas en bulos y disparates, sobre el proceso de regularización, y plantear de nuevo la emergencia securitaria como clave de la política migratoria (con el apoyo de políticos connotados de extrema derecha, en Polonia, Alemania y Francia) y por eso, en lo que sigue, quiero insistir en que en términos de política migratoria, una vez más, tanto la izquierda como la derecha liberal y conservadora cometen el error de hacer suyo el marco discursivo sobre el debate que difunden la derecha ultramontana y la extrema derecha…
Pues bien, considero un primer error que, en esa declaración institucional, el presidente del Gobierno haya concretado sus propuestas sólo en el marco de comprensión de la seguridad como clave de la política migratoria. Así, al subrayar que esta irrupción masiva en Ceuta ha sido un hecho excepcional, frente a lo que ha calificado como gran éxito de la política del gobierno en colaboración con países de origen y tránsito, que ha conseguido una importante disminución de entradas de inmigrantes irregulares en las costas españolas (obviando que el mayor porcentaje de inmigración irregular llega por la vía legal -tramposa- del visado turista). Y, desde luego, yerra a mi juicio al concretar las iniciativas sólo en el ámbito de seguridad: el aumento de dotación de policía y guardia civil, y la presencia de fuerzas armadas. También por eso, considero un error el hecho de que -y permítanme la cita-, como yo mismo apunté frente al optimismo de otros colegas, se perdiera de vista que la sentencia del Tribunal Supremo, en realidad, ofrecía una pista para seguir con las devoluciones en caliente. Y es lo que ha escogido el presidente al anunciar que se colocarán elementos de contención en el mar, como un sistema de boyas, de forma que quien los traspase pueda ser objeto del procedimiento de devolución en frontera, al igual que en la frontera terrestre. O sea, dejemos a un lado los derechos y sigamos con las devoluciones en caliente, sin asistencia de letrado y sin tutela judicial efectiva.”
Referencia web original:
Todo lo que nos enseña la crisis de Ceuta sobre la relación de España con Marruecos. Jesús A. Núñez (1/08/2026)
Los intereses geoestratégicos contrapuestos. Selecciono varios párrafos:
“Todo eso muestra, asimismo, el fracaso del esquema ideado por los sucesivos Gobiernos españoles para evitar los sustos que Marruecos nos proporciona regularmente. Ni el pleno alineamiento con la tesis soberanista marroquírespecto al Sahara Occidental, ni las condecoraciones a altos responsables de la seguridad del reino (los mismos que algo tendrán que ver con el espionaje telefónico al que ha sido sometido el propio presidente del Gobierno español), ni el extremo cuidado en no alimentar sus suspicacias (renunciando incluso a que el personal de refuerzo de Frontex esté presente en la zona fronteriza) han servido para evitar la repetición a mayor escala de lo sufrido hace cinco años.
Tampoco parecen haber sido muy útiles los servicios de Inteligencia españoles: a pesar de que en la primera mitad del año la entrada de irregulares había aumentado un 150% respecto al mismo periodo del año anterior, no han sido capaces de detectar lo que se venía preparando.
En definitiva, da igual si esta nueva crisis es la respuesta marroquí a la reciente visita del jefe de gobierno español a Argel o si busca forzar la aceptación española de que la final del Mundial de fútbol se celebre dentro de cuatro años en Casablanca. Lo que deja en claro es tanto la voluntad de Rabat de mantener el rumbo soberanista (más aún al saberse respaldado por Washington y Tel Aviv), como la incapacidad española para neutralizar esa estrategia en la zona gris.
Seguimos atrapados en un esquema que no ha servido para garantizar una relación bilateral mutuamente fructífera y que –como demuestra la reacción inicial de nuestros socios, con Italia y Finlandia en primera línea– tampoco consigue alinear a los Veintisiete –con toda la potencialidad presupuestaria, comercial y diplomática que atesoran– para dejar suficientemente claro quién tiene realmente la sartén en su poder.”
Referencia web original:
Ceuta: lo que no es y lo que sí es. Violeta Assiego (1/08/2026)
Una clarificación de la crisis humanitaria y política. Selecciono varios párrafos:
“Lo que ocurre en Ceuta no es una crisis migratoria. Es, ante todo, una crisis humanitaria, pero también una crisis política. Cuando personas en situación de extrema vulnerabilidad son utilizadas para presionar a otro Estado, el problema no es ellas, sino los gobiernos que las convierten en instrumentos de presión aprovechándose de su pobreza…
No es una crisis migratoria. Es, ante todo, una crisis humanitaria, pero también una crisis política. Cuando personas en situación de extrema vulnerabilidad son utilizadas para presionar a otro Estado, el problema no es ellas, sino los gobiernos que las convierten en instrumentos de presión aprovechándose de su pobreza, de la falta de oportunidades y de la vulneración de sus derechos. Como señala la APDHE, esta situación hunde sus raíces en la externalización de las fronteras y en años de prácticas ilegales en su gestión. A ello se suma la deshumanización con la que se las trata para dejar de ser personas y convertirse en cifras, amenazas o problemas de seguridad. Las personas que han llegado a Ceuta no constituyen un peligro por sí mismas; están siendo utilizadas para generar una situación de tensión e inestabilidad política.
No es una cuestión de seguridad frente a derechos. Un Estado tiene derecho y obligación de controlar sus fronteras, pero también la obligación de respetar la normativa nacional e internacional en materia de derechos humanos, incluidos los instrumentos de protección de las personas menores de edad y las garantías de quienes solicitan protección internacional. La gestión de las fronteras y la protección de los derechos humanos no son incompatibles; ambas forman parte del Estado de Derecho. La integridad territorial de los Estados no es incompatible con la protección de los derechos humanos.
En todo caso, en ese relato no olvidemos que han fallecido al menos cuarenta personas y que sus vidas tienen exactamente el mismo valor y la misma dignidad que las nuestras. Tampoco ignoremos el impacto que esta situación tiene sobre quienes viven en Ceuta. Es el momento de exigir a quienes nos gobiernan serenidad, responsabilidad institucional y la aplicación de respuestas que ya están previstas y que respetan los derechos de todas las personas. La excepcionalidad de la situación no justifica deshumanizar a las personas migrantes, al contrario, hacerlo solo dificulta comprender las causas de lo que está sucediendo, deteriora la convivencia y alimenta un discurso del odio que únicamente beneficia a quienes sustituyen el diálogo y el Derecho por la violencia contra las personas, ahora migrantes y mañana cualquiera.”
Referencia web original:
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ceuta-no-si_129_13421004.html
Artículos ajenos - julio de 2026
El sorprendente regreso de los valores sexuales tradicionales entre las generaciones más jóvenes. Aitzone Araneta (31/07/2026)
Sugerentes apreciaciones sobre las paradojas de las actitudes sexuales y sociales juveniles. Selecciono varios párrafos:
“Resulta especialmente interesante que algunas de estas ideas asociadas a lo tradicional hayan encontrado eco en sectores que históricamente se identificaban con posiciones progresistas. La crítica a determinadas dinámicas relacionales, la preocupación por los desequilibrios de poder o la atención a las consecuencias emocionales de ciertas conductas han contribuido a una revisión crítica de creencias que durante décadas fueron consideradas símbolos de liberación, pero tienen el doble reverso de venir con concepciones morales conservadoras.
Esta evolución refleja una tensión interna entre dos impulsos distintos: la defensa de la libertad individual y la preocupación por los posibles riesgos asociados a determinadas dinámicas sexuales. Un ejemplo: en no pocos casos se está pidiendo a los hombres que sean cariñosos, cuidadosos, blanditos que sostengan emocionalmente y domésticamente a las mujeres y a los hijos…pero que a la vez sean empotradores en la cama. Quizá son cosas que pueden convivir, pero hay que enseñar cómo…
La prevención de riesgos es importante, proteger la salud también, pero una educación basada exclusivamente en el peligro corre el riesgo de generar miedo y desconfianza. Las relaciones humanas implican incertidumbre, y las sexuales, por supuesto también. No existe una forma de vincularse sin exponerse emocionalmente al rechazo, la decepción o el conflicto. Educar únicamente desde la lógica del riesgo o de la seguridad puede dificultar el aprendizaje de la confianza, la negociación y la reciprocidad. La cuestión no es elegir entre seguridad o libertad, sino enseñar a gestionar ambas simultáneamente.
Por último, y no menos importante: al igual que en terapia es conveniente no hacer transferencias sobre las creencias o ideologías personales de la profesional a los consultantes, en educación de los sexos hay una tarea pendiente.
No solo con la enseñanza de la vulnerabilidad, la fragilidad y la incertidumbre, sino con la tarea de mostrar qué referentes sexuales -y, especialmente, en qué coordenadas han de manejarse los hombres- nos gustaría encontrar en esa convivencia de los sexos.”
Referencia web original:
Montes, incendios y desinformación. Ferrán Dalmau (31/07/2026)
Combatir la desinformación y rechazar el uso oportunista del miedo. Selecciono varios párrafos:
“No son los únicos bulos. También se repite que los montes arden porque “no se limpian” (como si un ecosistema forestal fuera un solar y toda la vegetación fuese suciedad), que bastaría con llenar el país de cortafuegos o productos milagrosos, que más aviones apagarían cualquier incendio, o que el pastoreo, las quemas prescritas, la tala o la prohibición absoluta de intervenir son, cada una por separado, la solución definitiva. Todas esas herramientas pueden resultar útiles en determinados lugares y bajo determinadas condiciones. Ninguna sirve para todo el territorio, frente a cualquier comportamiento del fuego y en cualquier escenario meteorológico.
El incendio 3x1 (Burgohondo en Ávila, San Martín de Valdeiglesias en Madrid y Almorox en Toledo) se originó, respectivamente, por una imprudencia grave con maquinaria pesada, un vehículo que comenzó a arder en la carretera M-501 y la presunta negligencia junto a una urbanización y acabaron juntándose en el incendio más grande de nuestra historia. Entre 70 y 80.000 hectáreas. Y es que la causa de la ignición, siendo importante, lo es menos que la causa de la propagación. Y los fuegos se propagan más y con mayor intensidad porque hay más energía disponible arriba (atmósfera) y abajo (vegetación seca y disponible para arder).
Por cierto, el potencial del incendio 3x1 era de más de 100.000 hectáreas quemadas de no ser por el eje de contención entre Cebreros y Robledo de Chavela apoyado en la AV562, M539 y M512 a ambos lados del río Cofio de no ser por dos razones clave: la primera, las fincas El Queixigal (Ávila) y El Endrinal (Madrid), gestionadas por sus propietarios -¡gracias!- con trabajos forestales, ganadería extensiva y una red fantástica de caminos, han sido fundamentales para sostener la cabeza del incendio más grave de nuestro país hasta la fecha. La segunda, un gran despliegue de servicios públicos de emergencia, el esfuerzo denodado de profesionales y personas voluntarias para contener el paveseo (chispas incandescentes que saltaban a la carretera) con la utilización de maquinaria pesada, tendidos de manguera, descargas de medios aéreos, uso de fuego técnico… y trabajo en equipo.
Seguro que se puede hacer mejor. Tiempo habrá. Pero este episodio inédito, complejo y muy intenso muestra un paradigma claro: sólo conseguiremos afrontar el reto de los incendios forestales que vamos a sufrir a partir de ahora trabajando en equipo. Con todas las capacidades del país.
Las mentiras tienen una ventaja política: caben en un eslogan. La gestión forestal real, en cambio, exige diagnóstico, planificación, inversión continuada, personal cualificado, mantenimiento, evaluación de resultados y adaptación a cada paisaje. Exige decidir dónde actuar, con qué intensidad, para proteger qué valores y asumiendo qué efectos. Exige integrar selvicultura, ganadería extensiva, agricultura, aprovechamientos forestales, fuego técnico, restauración, conservación de la biodiversidad, infraestructuras defensivas y autoprotección. De ahí la importancia de la ciencia y el conocimiento. Y exige admitir una realidad incómoda: habrá incendios que, durante determinadas fases, superarán la capacidad de extinción. Prometer que todos pueden evitarse o apagarse es tan irresponsable como resignarse a no gestionar el territorio.”
Referencia web original:
https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/montes-incendios-desinformacion_129_13417172.html
Feminismo, crisis de la reproducción social y capitalismo neoliberal en las sociedades semiperiféricas. Majik Maleki (30/07/2026)
Muy buenos diagnósticos y, sobre todo, el enfoque general, de la relación entre liberación femenina, igualdad social y transformación socioeconómica, familiar y de cuidados justa e igualitaria. Selecciono la conclusión:
“La crisis de la familia en las sociedades semiperiféricas no puede reducirse a una simple consecuencia de la libertad de las mujeres o del cambio cultural; un análisis así simplifica en exceso la historia y oculta la responsabilidad de las estructuras económicas. Al mismo tiempo, no puede suponerse que la sola entrada de las mujeres al mercado laboral, sin una transformación correspondiente en la organización económica y social de la sociedad, conduzca a una liberación real.
La tarea esencial es construir un orden en el que la libertad de las mujeres venga acompañada de seguridad económica; en el que el trabajo de cuidado sea valorado como trabajo social; en el que la familia no quede sola para cargar con todo el peso de la reproducción social; en el que los hombres también se liberen de la presión de los roles económicos tradicionales; y en el que la economía sirva a la vida humana, en lugar de que la vida humana sirva a la economía.
La liberación de las mujeres, la justicia social y la reconstrucción de las relaciones humanas no son tres cuestiones separadas —son tres caras de una misma pregunta fundamental: ¿cómo podemos construir una sociedad en la que la vida humana prevalezca sobre la lógica de la ganancia y de la acumulación de capital?.”
Referencia web original:
La espada y la pared: movimientos sociales y polarización política. Massimo Mondonesi (30/07/2026)
Interesante este ensayo. Selecciono varios párrafos:
"En suma, no hay un escenario ideal para la conflictualidad ordinaria que, de todas formas, fluye casi naturalmente, con relativa independencia del tipo de gobiernos y de coyunturas más o menos favorables. Aunque, en el terreno estructural, en términos de derechos sociales y civiles, de privatizaciones, precarización, hostigamiento, represión, etc. no pesa lo mismo una «pasivización» progresista que una ofensiva conservadora, que erosiona más profundamente la capacidad de organización y de resistencia de las clases subalternas. Otra vez, mejor la pared que la espada.
Ahora bien, más allá del terreno cotidiano de la acumulación o desacumulación de fuerzas, es crucial e inclusive diría decisivo el plano de lo extraordinario, de los ciclos de movilización —como se conocen en la sociología de la acción colectiva— que implican cierto desborde de masas, para usar una expresión más nuestra, es decir extensión e intensificación de la protesta, extensos porque por su amplitud social y temporal e intensos por la radicalidad de demandas, impactos y repertorio de acción. Es ahí que pueden darse los saltos cualitativos que permiten salir de momentos difíciles como los que estamos viviendo. Porque en la dimensión fisiológica del conflicto el progreso que se puede obtener es relevante pero tiene una incidencia marginal y, además, su acumulación es demasiado lenta para la urgencia que tenemos de revertir la crisis: tanto la ofensiva de la derecha y la policrisis global, como la crisis política de la izquierda, para sostener y refundar culturas y prácticas antisistémicas y anticapitalistas…
Las movilizaciones que implican desborde de masas y formas disruptivas de protesta, que tengan o no una componente de revuelta, que rompen, como decía Melucci, «la compatibilidad del sistema», son oportunidades no solo para colocar demandas y obtener resultados, sino, sobre todo, de subjetivación política, de reconstitución de un tejido amplio, de articulación de un Movimiento Social que tenga trascendencia histórica. Experiencias de «catarsis antagonista» que pueden generar saltos en términos de conciencia y politización y favorecer interconexiones horizontales que se diluyen en los conflictos ordinarios que tienden a ensimismarse corporativamente. Las movilizaciones masivas, y aún más las rebeliones, agudizan lo que Gramsci llamaba el «espíritu de escisión» y abren espacios de autonomía.
Sin duda, comportan elementos problemáticos en distintos niveles: no garantizan alcance instituyente ni legado organizacional, pueden ser contraproducentes en caso de derrota o represión (el llamado backlash) e inclusive generar polémicas ligadas al empleo de la violencia desde abajo. Aunque es necesario analizar y enfrentar estos límites, quiero enfatizar sus potencialidades para terminar con un tono más optimista. Porque, aún con todos sus reparos, solo estos sobresaltos extraordinarios de lucha social ofrecen posibilidades de interrupción, aunque sea momentánea, de la polaridad regresiva entre progresismos siempre más conservadores y derechas siempre más reaccionarias.”
Referencia web original:
https://jacobinlat.com/2026/07/la-espada-y-la-pared-movimientos-sociales-y-polarizacion-politica/
La batalla por explicar los incendios. Alberto Garzón (30/07/2026)
Un diagnóstico bien argumentado y matizado. Selecciono varios párrafos:
“La izquierda no puede limitarse a denunciar el negacionismo, como si bastara con señalar la supuesta ignorancia de sus adversarios. De manera más ambiciosa, necesita construir un proyecto para el mundo rural capaz de integrar la gestión del territorio, la revitalización económica y la lucha contra el cambio climático…
Se trata de una batalla política no contra el negacionismo climático per se sino contra una cosmovisión que es falsa. La transformación del mundo rural no ha sido producto de las mentes de los ecologistas, sino de un sistema económico impulsado por la lógica de la rentabilidad. Allí donde había ganadería extensiva dirigida por familias, ahora hay macrogranjas propiedad de fondos de inversión y que contaminan los suelos, el agua, la atmósfera y además no prestan los servicios ecosistémicos que antes realizaba el ganado libre. Allí donde existía un modelo en el que la producción y el consumo eran de cercanía, ahora la globalización y los tratados de libre comercio impulsados por los combustibles fósiles han conducido a la multiplicación del consumo de productos procedentes de sitios a miles de kilómetros de distancia y que distorsionan radicalmente el mundo rural y sus lazos comunitarios. Y es, paradójicamente, una de las expresiones biofísicas de ese sistema, la emisión de gases de efecto invernadero, la que crea las condiciones para los megaincendios que ahora arrasan nuestros bosques.
En mi opinión, esta disputa es central y requiere que la izquierda se tome mucho más en serio su presencia en el mundo rural. Eso exige no caricaturizar todos los discursos de la derecha como “anticientíficos”, sino comprender por qué esos resultan persuasivos para una parte del mundo rural, identificar qué problemas reales consiguen canalizar y ofrecer respuestas más convincentes que las de la derecha. Debemos articular una propuesta que, a nivel de discurso, haga imposible que la derecha pueda esquivar la responsabilidad del cambio climático en todo lo que está sucediendo. Por supuesto, este es un asunto que va mucho más allá del fenómeno de los incendios, y que atraviesa todas las dimensiones sociales y económicas: despoblación, turistificación, modelos de desarrollo, desigualdad económica, concentración empresarial, desempleo, etc.
Sabemos que los incendios del futuro dependerán cada vez más de la física del clima, pero, también, que la respuesta colectiva seguirá dependiendo de la política. La batalla decisiva consistirá en decidir por qué arde el territorio, y quien consiga imponer esa explicación también condicionará las soluciones que la sociedad considere legítimas en el presente y en el futuro. Por eso la izquierda no puede limitarse a denunciar el negacionismo, como si bastara con señalar la supuesta ignorancia de sus adversarios. De manera más ambiciosa, necesita construir un proyecto para el mundo rural capaz de integrar la gestión del territorio, la revitalización económica y la lucha contra el cambio climático. Si no consigue disputar ese marco interpretativo, también dejará en manos de la derecha la definición de las soluciones que la sociedad considere posibles frente a los incendios del siglo XXI.”
Referencia web original:
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/batalla-explicar-incendios_129_13415735.html
¿Dónde están todos?. Liberar a la naturaleza y a los subhumanos. Boaventura de Sousa Santos (29/07/2026)
Amplio ensayo sobre la necesaria relación entre una acción anticolonialista y anticapitalista, así como la vinculación de la existencia de la humanidad y la sostenibilidad de la naturaleza. Selecciono su conclusión:
“Cuando se considera la defensa de la vida en su totalidad como la esencia de la liberación de la humanidad, la lucha de liberación configurada como anticolonialista es hoy tan importante y quizá más urgente que la lucha configurada como anticapitalista. La lucha anticapitalista está condenada a un callejón sin salida si sigue separada de la lucha anticolonialista. El colonialismo siempre ha sido la faceta más violenta y problemática, ya que viola explícitamente los principios universales que la burguesía liberal comenzó a adoptar a partir del siglo XVIII. La Revolución de Haití de 1804 fue el primer grito contra esta incongruencia. A partir de entonces, quedó claro que el colonialismo, para seguir siendo parte constitutiva del capitalismo, tendría que cambiar de forma sin modificar significativamente su contenido. Siguió un siglo y medio de independencias políticas, pero, a pesar de ellas, la apropiación y la violencia coloniales continuaron bajo otras formas: el colonialismo interno, el neocolonialismo y el imperialismo.
La crisis actual de la acumulación capitalista tiene diversas manifestaciones y todas ellas convergen en una mayor visibilidad del colonialismo. Por diferentes vías, se está produciendo un desplazamiento de la línea abisal en el sentido de ampliar la sociabilidad colonial y reducir la sociabilidad metropolitana. En este contexto, es importante recurrir nuevamente a Espinosa y a su concepto de servidumbre. Espinosa considera la servidumbre como la contradicción entre el aumento de la voluntad y la capacidad imaginaria de existir y actuar, y la disminución real de dicha capacidad.
En ello reside la alienación que, según Espinosa, consiste no solo en no reconocer el poder externo que nos domina, sino también en desearlo e identificarnos con él. La autoesclavitud disfrazada de autonomía de los llamados trabajadores autónomos (precarios) es un caso de servidumbre espinosista. La concesión de autonomía va de la mano del robo de las condiciones que la harían realmente posible. Dichas condiciones son las que la ONU ha sintetizado en el concepto contemporáneo de seguridad humana: una vida libre frente al miedo y frente a las necesidades básicas, de seguridad económica y de desarrollo humano.
La forma en que hoy en día la industria del entretenimiento e incluso cierta cultura erudita abordan el tema de la esclavitud pretende crear un contraste total entre cómo vivimos hoy y cómo vivían los esclavos. No niego que haya habido avances, pero ¿no será ese contraste, en gran medida, una ilusión óptica? El contraste entre la servidumbre de entonces y la libertad de hoy puede estar siendo exagerado para promover una visión reconfortante de nuestra época.”
Referencia web original:
La Operación. Oriol Bartomeus (29/07/2026)
Una interpretación creíble sobre la estrategia de las derechas. Selecciono varios párrafos:
‘Si el objetivo final de la operación es la caída del Gobierno y todo lo que ha pasado no lo ha conseguido, lo único que les queda a los que pueden hacer y hacen es apuntar al corazón del Ejecutivo. El fiscal general era una pieza importante, pero no letal, como se comprobó. Ábalos ya estaba de salida, así que no funcionó. Zapatero hace más daño, pero tampoco ha sido el tiro de gracia’…
En España, las derechas hace tiempo que acusan a Pedro Sánchez de querer implantar un régimen autoritario. Se le ha acusado de torpedear la división de poderes cada vez que critica una actuación judicial o de querer silenciar al Parlamento para imponer un sistema a la turca (o a la venezolana). La apelación a que el “sanchismo” representa un peligro para la democracia española se ha convertido en un mantra de la derecha, junto con la defensa de la Transición que Sánchez (y antes Zapatero) se habría cargado con su ley de memoria democrática.
Ante esto, como en tantas otras ocasiones, es interesante recorrer a las declaraciones del expresidente Aznar, que acostumbra a actuar como vocero de las intenciones de la derecha (“el que pueda hacer…”). En una entrevista en ABC (2 de noviembre 2025) definió las próximas elecciones como “cuasi constituyentes” y en un almuerzo informativo (1 julio) remachó que “no nos jugamos un cambio de Gobierno, sino un cambio de sistema”. Para evitarlo, según Aznar, hace falta una “mayoría nacional” que vaya de izquierda a derecha. Una llamada a salvar a España de la anti-España. Con 210 diputados es posible emprender reformas de la constitución (artículo 167). Tal vez tenga razón Aznar, tal vez sí estemos ante unas elecciones constituyentes y un intento de cambio de régimen, pero por parte de la derecha. Una derecha que siempre ha considerado que el poder en este país le pertenece por derecho y los otros no son más que usurpadores.”
Referencia web original:
https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/operacion_129_13412071.html
Los dos incendios. Santiago Alba (29/07/2027)
Un relato sentido y reflexivo del impacto de los incendios. Selecciono un largo párrafo:
Ojalá este soplido letal sirviera al menos para hacernos mejores. No estoy seguro. En España ha habido dos incendios. Uno estructural de estallido aleatorio, fruto del estrés climático, la mala gestión y la composición misma de los bosques. Y otro provocado de orden político. En estos días de dolorosa itinerancia no he dejado de escuchar en las farmacias, en los bares, en los comercios, a gente honrada y, al mismo tiempo, bocazas; gente solidaria y, al mismo tiempo, fanática; gente generosa y, al mismo tiempo, envenenada por el odio: "Sánchez está quemando España para instalar placas solares", "el gobierno nos ha abandonado", "los ecologistas impiden desbrozar los campos y recoger piñotes”, "la UME no hace nada", y todo ello con el aplomo gritón del que identifica su relato con la verdad verdadera, sin esperar jamás de su interlocutor un contraste o un desmentido. No pienso perder un minuto en desmontar estos bulos en un diario que no leerán los que los difunden. Estos honrados bocazas -que no me van a leer- tienen miedo, como todos. Frente al horror necesitamos siempre una explicación sencilla, es decir, un culpable en el que descargar la angustia de la incertidumbre. La política de la derecha consiste en proporcionarles uno. Es el victorioso populismo expiatorio que, en un mundo de complejidad abstracta y pasiones negativas, proporciona a los perdedores el goce de un odio visceral. La gente verdaderamente honrada de estas tierras de Castilla combina de un modo muy destructivo la fragilidad neoliberal y el casticismo ancestral. Fruto del individualismo consumista y del abandono secular, esta combinación fatal se manifiesta en la desconfianza más feroz hacia el Estado: en la España de hoy, en efecto, la izquierda urbana y periférica es institucionalista mientras que la derecha reaccionaria y rural es "libertaria". No se puede dejar de admirar un poco la cabezonería irracional del castellano que sólo confía en sí mismo para salvar sus cabras, apagar los incendios y vengar sus agravios. No se puede tampoco dejar de temerla, como tememos los tsunamis de fuego.”
Refererencia web original:
Incendios, abandonos y responsabilidades. José Antonio Sacaluga (29/07/2026)
Un diagnóstico global. Selecciono varios párrafos:
“En Occidente, la psicosis de una nueva guerra fría privilegia un esfuerzo militar que tendrá -lo está teniendo ya- un efecto pernicioso sobre los planes de transición hacia una economía sostenible y el freno al deterioro ambiental. Se culpa a la actual administración norteamericana de haber provocado este giro o este frenazo (según el grado de pesimismo de la evaluación). Pero la indudable actitud reaccionaria de Trump en esta materia no explica por si sola el abandono creciente de otros máximos responsables políticos…
En efecto, incluso Europa, que había asumido un liderazgo en la lucha contra la degradación medio ambiental, ha dado marcha atrás en el impulso de una nueva economía ecológica. Se ha flexibilizado el plan de prohibición de fabricación de vehículos de combustión previsto para 2035 y se han rebajado los objetivos de reducción de emisiones (un 40% con respecto a las existentes en 1990, en 2040), justificándose en exigencias de competitividad económica. El llamado “pacto europeo está políticamente muerto”, por miedo a que sea utilizado por la extrema derecha en ascenso. El Consejo Científico Europeo sobre el clima profundiza en estos reproches a los órganos decisorios de la Unión.
Paradójicamente, mientras se evidencia este paso atrás de Europa, China, la gran señalada como responsable principal de la degradación climática en los tiempos presentes, se pone a la cabeza de la economía verde. Hace apenas tres años, los chinos producían casi nueve de cada diez paneles solares y tres cada cuatro baterías de lito, iconos de la nueva energía sostenible. Hoy ya se encuentran por delante de cualquiera en la fabricación y exportación de coches eléctricos. Como dice Leah Aranowsky, una de las principales académicas en el pensamiento ecológico actual, si Occidente fue pionero “en el proyecto de reconstrucción medioambiental y en asignación de recursos financieros para mitigar el cambio climático, China está cosechando ahora los beneficios materiales”.”
Referencia web original:
Una oleada de incendios amenaza nuestra felicidad estival. Emmanuel Rodríguez (28/07/2026)
La política, impotente ante los incendios y las catástrofes. Selecciono varios párrafos:
“Estos incendios de sexta generación (fuegos incontrolables y que afectan a áreas periurbanas) son evidentemente el resultado del cambio climático. Pero mucho más importante es reconocer que tienen que ver con formas de vida y ocupación del territorio, completamente desconectadas del mismo.
Otra cuestión central para el análisis nos lleva inevitablemente a la gestión estatal de esta situación excepcional, en la que la confianza en las instituciones se juega con toda su bochornosa solemnidad. Una vez más, las declaraciones y el paseo de los políticos contrastan con la pasividad general de la población. El espectáculo de la catástrofe corresponde con el espectáculo de la política. Y este se concentra en proporcionarnos una sensación de seguridad y unidad, especialmente en los momentos más duros de la emergencia. (Al fin y al cabo, todo político es un siervo del poder del Estado como solucionador de última instancia).
No obstante, no falta tiempo para que la catástrofe se convierta en otra guerra cultural dirigida a ocultar la impotencia general y asignar ideológicamente las culpas. Los bandos previsibles dividirán a supuestos “tradicionalistas” y negacionistas (la forma de cretinismo en este siglo), que a buen seguro apuntarán a la “dictadura ecológica” como causa de los fuegos, y los “progres”, hoy en el Gobierno, que harán de la gestión racional de estos eventos (incluido un previsible pacto de Estado por la “resiliencia” y la adaptación al cambio climático) la forma ideológica del conformismo. Los primeros culparán a los ecologistas de que no les dejan limpiar los montes (que, por otra parte, les importan poco), y tratarán de acusar de ladrones –ya lo hacen– a la numerosa población migrante que habita estos pueblos como trabajadores infrapagados de los pequeños negocios y obras de la zona: la propensión a repetir el pogromo de Torre Pacheco está ya circulando en redes. Los progres atribuirán las culpas a la ignorancia y brutalidad de los primeros, y nos propondrán nuevas soluciones técnicas y expertas que tampoco lograrán gran cosa. Como decíamos, la política impotente sigue a la impotencia ante la catástrofe.”
Referencia web original:
Incendios, capitalismo y desinformación. Miquel Ramos (28/07/2026)
El sentido de la guerra cultural de las derechas para consolidar su poder. Selecciono varios párrafos:
“La explotación sin límites del planeta y el desmantelamiento de los servicios públicos son parte del capitalismo sin frenos que sufrimos, pero necesita justificarse y explicarse de manera que no se toque nada, que todo siga igual. Todo sistema requiere construir una serie de consensos que le permitan no solo sobrevivir, sino ser aceptado como el único o el mejor posible. Lo que llaman batalla cultural, en este caso, no es tanto un combate de ideas diferentes para mejorar nuestras vidas sino un envenenamiento progresivo del sentido común para abrazar los dogmas del neoliberalismo. Y esto pasa también hoy por difundir todo tipo de conspiranoias, y no por ignorancia, sino por pura ideología, por pura maldad. Hoy, los incendios son culpa del ‘fanatismo climático’, del ecologismo, del wokismo o de la todopoderosa e inquietante Agenda 2030, estos últimos, contenedores habituales donde depositar la culpa de cualquier mal. Ya tienen su marco y lo van a repetir hasta la saciedad.
El capitalismo que rige nuestras vidas y que crea estas ciénagas de la posverdad no está dispuesto a dar ni un paso atrás. No tiene moral, no entiende de responsabilidad ni de empatía, de solidaridad ni de justicia social, entiende el planeta y la humanidad como recursos sin límites y a su servicio, dure lo que dure. Es un depredador cortoplacista capaz de exprimir hasta la última gota de sangre del planeta y de sus habitantes haciendo a unos pocos cada vez más ricos y poderosos a costa de la mayoría y de la habitabilidad de este mundo. Esa es su batalla cultural, no lo olvidemos, por mucho que jueguen constantemente a sus particulares políticas de identidad trufadas de miedos, odios y de su patético patrioterismo barato.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/incendios-capitalismo-desinformacion.html
Fuego en el alma. Juantxo López Uralde (28/07/2026)
Una explicación del cambio climático y el negacionismo. Selecciono varios párrafos:
“Sánchez sabe que un Pacto de Estado contra el cambio climático es imposible, simplemente porque la derecha española es negacionista. Agita esa bandera porque sabe que no va a ir a ningún lado. Le va bien hacerlo en este momento, como le fue bien agitar el No a la guerra en un momento en que la corriente antibélica se fortalecía por su izquierda. Pero él sabe muy bien que los negacionistas de la derecha nunca aceptarán un verdadero Pacto contra el cambio climático.
En todo caso es importante decir que, más allá de la retórica, la lucha contra el cambio climático pasa por eliminar los subsidios a los combustibles fósiles, y reordenar el sistema eléctrico con una empresa pública de energía. Algo que ya Teresa Ribera dejó claro en su día que no piensa aceptar. Hasta ahí llega su compromiso climático.
En fin, que España arde, y mucha gente está sufriendo, pero las lágrimas de Ayuso son tan falsas como aquella declaración suya en sede parlamentaria de que el cambio climático es cosa de comunistas. No basta llorar, hay que seguir en pie para hacer frente a la cascada de bulos y conseguir acabar con el trumpismo y sus derivados antes de que sea demasiado tarde.”
Referencia web original:
La normalización del discurso excluyente: el marco de la escasez y la "prioridad nacional". María Márquez (27/07/2026)
Los marcos interpretativos e ideológicos que utilizan las derechas para justificar la regresión social, la segregación y el racismo, y la privatización de beneficios de los poderosos. Selecciono varios párrafos:
“Si decimos que el concepto de "prioridad nacional" es un artefacto retórico que supone una amenaza para el Estado de Derecho es porque, sobre esa base lógica del orden natural y la escasez, saca los derechos del ámbito de los principios inalienables del ser humano, y los sitúa en la hoja de cálculo de la contabilidad del mercado. Al asociarlos a rasgos externos -raza, nacionalidad, sexo, religión- niega su carácter universal y a priori, el vínculo esencial que los asocia con la dignidad humana y la igualdad, las cuales se sustraen a la lógica del coste-beneficio y operan -al menos así debería ser en un entorno democrático- como principios innegociables, base de la sociedad contemporánea.
Y es que los marcos actúan como una lupa, su área de acción abarca no solo la zona que iluminan con su foco, sino también el amplio margen de sombra que proyectan y logra ocultar otros elementos. El esquema de la escasez difumina ese vínculo esencial y convierte a los derechos en privilegios, pues en un contexto de supervivencia lo material se impone con una urgencia ineludible. Y una vez sobre la mesa el trágico dilema del "o nosotros o ellos", automáticamente dejan de plantearse el problema ético y legal relativo a los derechos sociales, así como la cuestión política de la gestión y redistribución de los recursos.
Aparte de cuestionar consensos democráticos conquistados, la "prioridad nacional" desplaza el eje del debate desde las razones estructurales que generan la desigualdad hacia una cuestión identitaria. Así planteada, la dualidad nacional / extranjero sirve de coartada para encubrir cómo las élites han acaparado todos los recursos y cómo estas evaden reiteradamente su responsabilidad en la justa y necesaria aportación al bienestar común. Todo se ve reducido a una lucha a muerte por la supervivencia en un contexto de incertidumbre y desamparo. Ocurre que el marco de la escasez, aunque desmentido profusamente con los datos de científicos y expertos, funciona muy bien a nivel electoral, porque activa una pulsión muy primitiva del ser humano: el miedo a verse abandonado, sin comida o sin refugio. Sin embargo, es incapaz de explicar la prosperidad moderna, la cual nace precisamente de la capacidad humana para cooperar, producir y multiplicar los recursos disponibles.”
Referencia web original:
La tormenta que viene. Ángel Ferrero (25/07/2026)
La situación previa a la primera guerra mundial, con similitudes con la actual, para prever los conflictos globales de grandes potencias... que ahora serían mucho más graves. Selecciono varios párrafos:
“La lección principal de la etapa anterior a la Primera Guerra Mundial, según el autor, “es que un cambio repentino y dramático en las constelaciones de grandes potencias puede conducir a la guerra, pero no tiene por qué hacerlo”, sobre todo si se tienen en cuenta las estimaciones de poder relativo, las actitudes y creencias y las causas inmediatas. “Pero con todo”, subraya, “se trata de decisiones hechas por humanos que intentan hacer lo que, bajo su punto de vista, es lo mejor para su país y para ellos mismos.” La diferencia clave, continúa, “entre la guerra y la paz en la mayoría de casos consiste en encontrar las maneras de reconciliar estos intereses percibidos con las oportunidades de alcanzar un compromiso cuando surgen.” Muy pocos líderes políticos “creen que una gran guerra sea la mejor opción para su país”, señala Westad al afirmar que lo que los empuja a tomar esta decisión es “normalmente el miedo, y con frecuencia el medio a algo debilitador, previniéndolos de tomar una acción que pudiese alejarlos del conflicto militar o, al menos, ganar tiempo para negociar una paz.” Un miedo que puede ser a la humillación, a la pérdida, al engaño o al arriba mencionado “llegar tarde”.
Otra de las lecciones es que “la guerra puede surgir de percepciones y cálculos equivocados”: “En contra de lo que se cree a menudo, estos errores rara vez son un resultado directo, como pueda ser un dirigente que no entiende los objetivos de sus adversarios o la ausencia de suficiente información de los servicios de inteligencia que pueda prevenir la guerra; en su lugar, las percepciones equivocadas se centran con frecuencia en creer que no hay absolutamente ninguna posibilidad de alcanzar un acuerdo con el adversario, un punto de vista que en la mayoría de casos es erróneo” y que “repetidamente procede de pensar, de un modo desesperado, que la guerra es mejor que la paz, lo que rara vez es el caso.”…
“El mundo en el que estamos entrando será un lugar difícil, con estrechos márgenes para maniobrar para las grandes potencias y por los países que intenten encontrar su espacio entre ellas”, escribe Westad, “lo único cierto es que las constelaciones de poder no seguirán siendo como eran y que habrá que encontrar nuevas soluciones para mantener a los países seguros y prevenir otra guerra mundial.”
Referencia web original:
https://www.diario-red.com/articulo/armas-para-pensar/tormenta-que-viene/20260723094004073359.html
La extrema derecha a la conquista de Europa. Eric Toussaint (24/07/2026)
La expansión de las ultraderechas, vinculadas al trumpismo. y sus alianzas con las derechas tradicionales. Selecciono varios párrafos:
“La extrema derecha ya no es una fuerza política marginal en Europa. Ya gobierna en varios países, domina la vida política en otros e influye ahora en las principales decisiones de la Unión Europea. Y lo que es aún más preocupante, los partidos conservadores tradicionales están abandonando progresivamente el "cordón sanitario" que los separaba de la extrema derecha y están formando con ella mayorías parlamentarias cada vez más frecuentes.
La extrema derecha ha experimentado un fuerte avance electoral en Europa durante los últimos 15 años. Salvo contadas excepciones, todos los partidos de extrema derecha o neofascistas de Europa expresan su simpatía por las posturas de Trump…
El avance de la extrema derecha en Europa no constituye ni un accidente electoral ni un paréntesis político. Se ha convertido en una de las principales manifestaciones de la profunda crisis que atraviesan las sociedades europeas. Ante las crisis económica, social, ecológica, geopolítica y democrática, una parte cada vez mayor de las clases dirigentes y de las fuerzas conservadoras ya no considera a la extrema derecha como un peligro que hay que contener, sino como un socio político legítimo.
Sin embargo, sería un error creer que esta evolución es inevitable. La historia demuestra que las ofensivas autoritarias pueden ser frustradas cuando los movimientos sociales, las organizaciones sindicales, las fuerzas feministas, ecologistas, antirracistas y antifascistas, así como las fuerzas políticas de izquierda, logran construir movilizaciones convergentes y alternativas creíbles. Ante una extrema derecha que ahora está organizada a escala internacional, las fuerzas de resistencia también deberán reforzar su capacidad de acción, solidaridad y coordinación más allá de las fronteras. El verdadero reto es ahora saber si las fuerzas comprometidas con la democracia, los derechos sociales, la igualdad, la paz y la justicia climática sabrán construir, a su vez, un proyecto lo suficientemente ambicioso como para invertir esta dinámica.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/extrema-derecha-conquista-europa.html
Los camisas pardas de ayer llevan togas negras hoy. Alfredo González (23/07/2026)
El tipo de fascismo que viene. Selecciono varios párrafos:
“Con la violencia legal de los togas negras sucede lo contrario. Esa sí que tiene el poder de paralizar. Uno se lo piensa dos veces antes de expresar su opinión, hacer un chiste, dibujar una viñeta satírica. interpretar una obra de teatro o promover una ley progresista si sabe que puede acabar ante el juez o en el calabozo.
Mientras unos togas negras luchan por acabar con la libertad de expresión de raperos o humoristas, otros persiguen a historiadores. O impiden a familiares de víctimas del franquismo recuperar los restos de sus seres queridos. O frustran la resignificación del Valle de los Caídos. O revientan las políticas sociales de un ayuntamiento. O desgastan un gobierno que no les gusta para conseguir que lleguen los suyos al poder.
Y cuando los suyos llegan, los togas negras emprenden una campaña para acabar con el aborto, limitar el votode la gente que no vota bien o privar a los inmigrantes de derechos básicos.Es mucho más difícil luchar contra los togas negras que contra los camisas pardas. Y es que los togas negras no llevan porras ni botas militares. Pero dan mucho más miedo.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/camisas-pardas-ayer-llevan-togas-negras-hoy.html
El mundo que ya no reconoce límites. Ruth Ferrero (23/07/2026)
La primacía de la fuerza de los poderosos en declive -el trumpismo de EEUU- o aspiracionales -Alemania- para articular un nuevo orden internacional a su medida hegemonista. Selecciono varios párrafos:
“Durante décadas, incluso las grandes potencias necesitaron presentar sus actuaciones como compatibles con un determinado orden internacional. Existía una tensión permanente entre intereses y principios, pero los principios seguían siendo un referente indispensable. Hoy esa necesidad parece debilitarse aceleradamente. El lenguaje de la fuerza desplaza al lenguaje de las normas. La competición sustituye a la cooperación como lógica dominante. La excepcionalidad se convierte en rutina.
Resulta significativo que este proceso coincida con una creciente fragmentación del sistema internacional. La rivalidad entre grandes potencias, el debilitamiento de las instituciones multilaterales, la revolución tecnológica, la crisis climática y la proliferación de conflictos regionales no constituyen fenómenos independientes. Se alimentan mutuamente y configuran un escenario donde cada vez existen menos incentivos para construir bienes públicos globales y muchos más para reforzar posiciones de poder…
Los cambios de época no se producen solamente cuando caen gobiernos o estallan guerras. También ocurren cuando cambian nuestros marcos mentales, cuando se desplazan los límites de lo aceptable y cuando la fuerza deja de buscar justificación. Quizá ese sea el verdadero cambio civilizatorio que estamos viviendo. No el fin de un orden internacional concreto, sino el nacimiento de un mundo que ya no siente la necesidad de reconocer límites.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/mundo-reconoce-limites.html
¿Dónde estamos cuando nos situamos «a la sombra de Marx»?. Alfredo Iglesias (23/07/2026)
Una recensión del libro de Rendueles, con la tensión entre el conflicto ecológico, que afecta toda la humanidad, y el tradicional de la lucha de clases entre capital y trabajo. Selecciono varios párrafos:
“Rendueles somete a crítica el legado político e intelectual de más de una centuria del pensamiento de Marx y de sus herederos con el fin de discriminar los ingredientes válidos para las luchas emancipadoras de este siglo…
Es bajo esta perspectiva emancipatoria que Rendueles nos invita a liquidar (extinguir) el marxismo y construir un “frente climático”, pero… ¿Es posible un “frente climático”. Esa es la apuesta de Rendueles al afirmar que “un electrocapitalismo descarbonizado daría aire a las élites capitalistas, sin duda, pero aún habría gente viva para combatirlo”. No obstante, es ahí dónde reside la principal dificultad: no solo se trata de descarbonizar el mundo, hay que situarlo dentro de sus límites ecológicos; de hecho, desde hace más de 200 años nuestro modelo de desarrollo se ha basado en el uso de fuentes energéticas (carbón, hidrocarburos y uranio) y recursos minerales (hierro, aluminio, litio, cobre…) que son finitos y su horizonte de agotamiento está próximo, lo que va a dificultar incluso la transición descarbonizada y electrificada hacia un mundo más autosostenido ecológicamente.
Ahora bien, al margen de que se pueda considerar —como hace Rendueles— que la crisis ecológica ha hecho desaparecer el nicho ecológico en el que ha intervenido el marxismo en los últimos 175 años y que el movimiento ecologista ha desplazado la capacidad interpretativa y movilizadora del marxismo, lo cierto es que, como en más de ocasión recordaba Manuel Sacristán, el primer filósofo ecologista procedente del marxismo, la lucha ecologista no nos debe hacer olvidar la contradicción principal: la que existe entre el capital y el trabajo.
En este sentido, lo que urge es construir un horizonte utópico en el que el crecimiento ilimitado ya no se encuentre al final del camino, sino que sea devolver a la humanidad a lo que es: una especie biológica que tiene que vivir en armonía con la naturaleza; no obstante, en tanto que somos seres sociales y nos encontramos en un momento en el que las clases más desfavorecidas están en continuo retroceso frente a las fuerzas del capital, urge recuperar el pulso utópico que llevó al marxismo a luchar por el fin de la opresión. ¡El fin de la explotación social, también es el fin de la explotación de la naturaleza!”
Referencia web original:
https://rebelion.org/donde-estamos-cuando-nos-situamos-a-la-sombra-de-marx/
Decálogo para un decreto de emergencia por la vivienda. Alejandra Jacinto (22/07/2026)
Por una política eficaz sobre la vivienda. Selecciono varios párrafos de la introducción:
“Sin embargo, "la vivienda" no se ha convertido en el principal factor de desigualdad por casualidad. Se ha convertido porque durante décadas se ha protegido y fomentado más el derecho a especular que el derecho a habitar. El mercado inmobiliario ha sido capaz de neutralizar los esfuerzos redistributivos del propio Estado.
Cada vez que la legislación ha intentado cerrar una vía de negocio, el mercado ha encontrado otra o lo que es peor, desde los poderes públicos se les ha concedido una salida. Primero fueron las ventas masivas de viviendas públicas a fondos de inversión, después llegaron los pisos turísticos. Más tarde aparecieron los falsos alquileres de temporada. Y cuando éstos empezaron a cuestionarse, proliferó el alquiler por habitaciones convertido en un mecanismo para multiplicar la rentabilidad. La especulación se ha sofisticado y el rentismo -tanto el profesional como el aspiracional- está absolutamente desatado, fomentado y promovido por algunos poderes públicos. A nivel autonómico, la dejación de funciones es tan obscena que comienza a tener visos delictivos.
La política de vivienda no puede seguir llegando siempre tarde y tímidamente. Hablamos de una infraestructura de seguridad democrática y en ese sentido bienvenidas sean todas las iniciativas tendentes y robustas para apuntalarla. Necesitamos vigas de hierro, que no se las lleve el viento cuando el lobo sople.
En las últimas semanas se ha anunciado por parte del Gobierno de coalición, la intención de aprobar un nuevo Real Decreto de medidas urgentes para sofocar la situación. Son ya demasiados los anuncios cuya música suena bien pero que a la hora de la hora o no se implementan, se hacen tarde y mal o tratan de soplar y sorber a la vez "you have been PSOEd again", pero como nunca es tarde si la dicha es buena, y la cuestión requiere altura de miras, sobre todo porque nos va la vida en ello, vamos a ver si está vez se avanza en la dirección ya no digo correcta- sino eficaz- para atajar el problema, como sucedió con el tan necesario como efímero Real Decreto de la prórroga de alquileres aprobado el pasado mes de marzo.
Como punto de partida conviene recordar que, si estamos realmente ante una emergencia habitacional, un decreto de urgencia no debería medirse por el número de páginas, ni de incentivos fiscales que contiene, sino por el número de puertas que es capaz de cerrar a la especulación. En ese sentido aquí unas pinceladas de qué debería contener una norma de estas características.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/decalogo-decreto-emergencia-vivienda.html
La izquierda después del progresismo. Fabricio Muñoz (22/07/2026)
Una reflexión en profundidad y controvertida, a raíz del fracaso de la izquierda en Colombia, cuestionando los ejes convencionales de una política transformadora socialista. Selecciono los últimos párrafos:
“Es allí donde aparece el límite histórico del progresismo. Resulta insuficiente afirmar que la derecha moviliza emociones mientras la izquierda ofrece argumentos, porque esa oposición supone que la producción de sentido pertenece al terreno de la cultura y que la política reaparece apenas en la administración del Estado. La experiencia reciente muestra lo contrario. Gobernar siempre implica producir una determinada imagen del mundo y toda hegemonía depende, antes que de la conducción de las instituciones, de la capacidad para hacer que una configuración histórica aparezca como natural, legítimo y deseable. La derrota del progresismo expresa, en ese sentido, mucho más que un revés electoral. Señala el agotamiento de una forma de hacer política que amplió derechos y fortaleció la democracia, pero fue cediendo el conflicto por la imaginación histórica desde la cual esas conquistas encontraban su dirección de continuidad.
Por esa razón, la discusión que se abre no consiste en restaurar el progresismo ni en administrar con mayor eficacia el mismo orden. Tampoco puede agotarse en la construcción de un nuevo lenguaje político. Lo que reaparece es una pregunta más antigua y más exigente, la pregunta por la forma en que una sociedad organiza la producción de su vida material y por las relaciones de poder que esa organización reproduce. Volver a hacer política emancipatoria significa, en ese sentido, disputar la forma histórica del Estado, no sólo como aparato administrativo sino como condensación de una correlación de fuerzas entre clases sociales, reorganizar la producción y el trabajo frente a la expansión permanente de la mercantilización y volver a situar la lucha de clases como el conflicto que atraviesa y articula las demás contradicciones de la época.
Así entonces, el socialismo deja de ser el nombre de una promesa distante o de una identidad ideológica heredada para recuperar su sentido original como crítica práctica de las relaciones sociales que sostienen la dominación capitalista. Su actualidad no depende de la fidelidad a un vocabulario ni de la repetición de las experiencias del siglo pasado, sino de la persistencia de los problemas que le dieron origen. Mientras la producción continúe subordinada a la acumulación privada, mientras el Estado siga reproduciendo las condiciones generales de esa acumulación y mientras la riqueza social permanezca separada de quienes la producen, la perspectiva socialista seguirá reapareciendo bajo formas nuevas, porque ningún pueblo puede renunciar indefinidamente a disputar las condiciones materiales sobre las cuales decide su propio destino.
Ese es el verdadero desplazamiento que anuncia nuestro tiempo. Las nuevas derechas comprendieron que una época de incertidumbre abre la posibilidad de reconstruir la hegemonía del capital mediante lenguajes capaces de presentar como naturales la autoridad, la competencia, la exclusión y el mercado. La izquierda sólo recuperará iniciativa histórica cuando vuelva a comprender que ninguna transformación emerge de la administración del Estado, aunque tampoco pueda prescindir de ella, porque toda estrategia de emancipación exige modificar las relaciones sociales desde las cuales el Estado, el mercado y la propia vida cotidiana adquieren su forma. La política emancipatoria comienza allí donde el acceso al gobierno deja de confundirse con la conquista del poder y vuelve a reconocerse como una práctica capaz de transformar las condiciones materiales de la existencia, de disputar el sentido común de una época y de abrir, en medio de un presente que pretende clausurar toda alternativa, la posibilidad siempre inacabada de que los pueblos vuelvan a imaginar, organizar y conquistar otro orden histórico.”
Referencia web original:
“Gaza ha deteriorado la credibilidad moral de Occidente, especialmente en el Sur Global”: Kepa Bilbao (20/07/2026)
Interesante entrevista sobre la guerra y la paz y la importancia del derecho internacional, con la crisis de la relación entre derecho y poder. Selecciono un par de respuestas:
¿La guerra aparece cuando la política fracasa o es la propia política la que a veces recurre a la guerra?
La respuesta depende del marco teórico que adoptemos. Desde la tradición liberal suele entenderse la guerra como un fracaso de la política, de la diplomacia y de las instituciones encargadas de gestionar los conflictos. Sin embargo, desde una perspectiva clausewitziana, la guerra no sería la negación de la política, sino una de sus expresiones extremas. La guerra es un instrumento de la política, no la sustituye ni supone su interrupción, la política continúa operando durante la guerra, aunque bajo formas violentas. Sin compartir todos los presupuestos de Clausewitz, creo que esa intuición sigue siendo útil. Las guerras no surgen de la nada. Surgen de conflictos de intereses y de poder previamente definidos en el ámbito político, y es la propia política la que determina sus objetivos, orienta su desarrollo y establece los fines que la acción militar debe perseguir. Comprender esto no significa legitimar la guerra, sino reconocer que ninguna paz será sólida si ignora las causas políticas que la han provocado.
Las instituciones internacionales parecen cada vez más impotentes. ¿Es una crisis del derecho internacional?
Es, sobre todo, una crisis de la relación entre derecho y poder. El problema fundamental del derecho internacional es que carece de una autoridad soberana capaz de imponer de forma efectiva sus decisiones a las grandes potencias. Por eso su eficacia depende en gran medida de las correlaciones de fuerza y de la voluntad política de los Estados. Aun así, sería un error concluir que el derecho internacional carece de valor. Sus límites son evidentes, pero la alternativa no es un orden mejor, sino un mundo todavía más dominado por la fuerza.”
Referencia web original:
El racismo institucional se dispara en España, según el último informe anual de SOS Racismo. Alberto Mesas (19/07/2026)
Un informe detallado que explica que el origen étnico-racial sigue siendo un factor de exclusión para acceder a prestaciones y servicios públicos como la vivienda, además de estar detrás de agresiones, abuso policial y discriminación laboral. Selecciono varios párrafos:
“El perfil de quienes acudieron a las oficinas de denuncia de SOS Racismo refleja que la discriminación afecta principalmente a personas en edad de trabajar. El 72% de los expedientes corresponde a personas de entre 26 y 45 años. Los hombres representan el 57% de las personas atendidas y las mujeres el 41%, una diferencia que el informe interpreta también desde una perspectiva de género, señalando que muchas mujeres afrontan barreras específicas que dificultan incluso el acceso a los mecanismos de denuncia.
En cuanto al origen de las personas denunciantes, la población procedente del Magreb ocupa el primer lugar con 219 casos, el 41% del total, por delante de las personas originarias de América del Sur, que representan el 33%. Desde la consideran especialmente preocupante este incremento al entender que confirma una tendencia detectada por otros estudios sobre discriminación que sitúan a la población magrebí como el colectivo más expuesto a la hostilidad tanto en espacios públicos como privados. Según el informe, este cambio en el perfil de las personas denunciantes evidencia que el origen sigue siendo un factor determinante en la exposición a prácticas discriminatorias.”
Referencia web original:
La cuarta ola feminista. Carmen Heredero (18/07/2026)
Excelente aportación al análisis, la estrategia y la teoría feministas, basada en tres ejes: frente a la violencia machista; más igualdad y más libertad, y un sujeto feminista inclusivo. Selecciono varios párrafos:
“La violencia machista es uno de los grandes problemas que sufren muchas mujeres. Y para combatirla son necesarias múltiples medidas sociales de carácter integral, de prevención de las violencias -educación, sanidad, medios de comunicación…-, eficientemente aplicadas, eso sí, además de la construcción de una sociedad que aprenda a resolver sus conflictos de forma pacífica y de la búsqueda de otras posibles estrategias como la justicia restaurativa.
Es muy importante, por otra parte, que el feminismo no presente a las mujeres como víctimas pasivas, permanentemente susceptibles de ser atacadas, sino que busque reforzar su disposición para decidir sobre su vida y para perseguir sus deseos en todos los ámbitos. Este es un elemento fundamental, hay que fortalecer el feminismo. Las mujeres no hemos ido “demasiado lejos”, que opinan algunos, al contrario, aún siguen dándose relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, aún ellos mantienen ventajas gracias a la subordinación de las mujeres y aún se repiten las reacciones violentas de muchos hombres sobre demasiadas mujeres…
El feminismo tiene como reto, desde mi punto de vista, seguir pretendiendo la igualdad y la libertad, los dos polos de la justicia social [3] que debe conllevar la liberación femenina: igualdad de derechos, de responsabilidades, de trabajo, de salario, de consideración social, de participación ciudadana…, y libertad, es decir, reconocimiento de la diversidad individual y refuerzo de la autonomía de las mujeres para definir sus opciones y preferencias vitales en todos los aspectos y, muy especialmente, en el ámbito de la sexualidad, tan negada históricamente a las mujeres.
Estos conceptos no pueden sino ir unidos en la lucha a favor de las mujeres, pues de nada nos sirve tener derechos en igualdad con los hombres si no tenemos la autonomía y la libertad para decidir sobre cualquier aspecto de nuestra vida, si no se nos considera “mayores de edad”. Son objetivos complementarios y no se pueden priorizar o jerarquizar el uno sobre el otro. Ahora bien, en el contexto del feminismo han cogido auge ciertas posiciones que rompen esa necesaria dualidad igualdad-libertad, por el lado de la libertad, desconsiderando la importancia de esta…
La defensa de la igualdad entre los sexos sigue siendo una prioridad, dado que la realidad discriminatoria de las mujeres, tanto en el mercado laboral, como en el ámbito social sigue siendo un hecho. Una igualdad que tenga en cuenta la diversidad de mujeres y de situaciones por las que atraviesan, dada la existencia de otras opresiones sociales como la etnia o la opción sexual o de género, que pretenda el acceso de las mujeres a todos los ámbitos sociales, así como la participación de los varones en las tareas domésticas y de cuidados.
La defensa de la libertad nos lleva a rechazar la pretensión de quienes defienden un “modelo feminista de ser mujer o de pensar como mujer”, al igual que rechazamos los estereotipos de género impuestos por una sociedad sexista. Establecer un único modelo rígido, excluyente, esencialista…, al margen de la situación e intereses de las personas, enlaza con esa nefasta visión tradicional, que hemos combatido, de las buenas y las malas mujeres e induce al rechazo y al odio hacia quienes son situadas en el lado de las “malas”, de las que no siguen el patrón marcado. Una cosa son los valores sociales positivos de igualdad, solidaridad, justicia social…, a fomentar en todas las personas, y otra normativizar señas de identidad y comportamientos que pueden generar malestar individual, marginación y exclusión social hacia quienes no siguen la norma.”
Referencia web original:
Noventa años después del 18 de julio. Mireia Capdevila (17/07/2026)
Sobre la necesidad de la memoria democrática. Selecciono varios párrafos:
“Noventa años después, recordar esta fecha no responde a un ejercicio de nostalgia, ni al deseo o voluntad de mantener la sociedad española atrapada en divisiones pasadas. Recordar el 18 de julio implica explicar bien cómo se abrieron aquellas heridas, quiénes las causaron, cuáles fueron sus consecuencias y por qué muchas de ellas tardaron tanto en empezar a cicatrizar. Hay quien piensa que algunas de ellas siguen abiertas e intactas.
La guerra civil no fue una catástrofe natural, fue consecuencia de una decisión política y militar concreta: derribar por la fuerza un régimen democrático. El fracaso inicial del golpe de Estado no minimiza su responsabilidad histórica. Al contrario, convirtió la sublevación en una guerra devastadora y abrió el camino al franquismo…
El 18 de julio no debe recordarse porque toca. El 18 de julio debe recordarse para no seguir atrapados en el año 1936. Para impedir que la ignorancia, la manipulación o la indiferencia vuelvan a convertir el autoritarismo y la dictadura en una alternativa imaginable. La democracia se defiende explicando, alto y claro, cómo fue destruida, quiénes la destruyeron y cuáles fueron las consecuencias.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/noventa-anos-despues-18-julio.html
¿Es China un capitalismo de Estado?. Xulio Ríos (17/07/2026)
El debate sobre la naturaleza económica y política de China, con las interpretaciones liberales, marxistas e intermedias, contrastadas con las oficialistas del PCCh y la singularidad de su experiencia histórica. Selecciono varios párrafos:
“La definición del sistema económico chino constituye probablemente uno de los mayores debates intelectuales de las últimas décadas. Lo menos que puede decirse es que no existe un consenso académico. Al contrario, economistas, politólogos e historiadores utilizan categorías diferentes para explicar una realidad que combina planificación estatal, mercados, empresas privadas, empresas públicas y un partido único que mantiene el monopolio del poder político.
La dificultad deriva de que China reúne características propias de sistemas aparentemente incompatibles. Quienes privilegian el peso del mercado concluyen que el país ya es esencialmente capitalista. Quienes ponen el acento en la estructura del poder sostienen que el socialismo sigue siendo el principio ordenador del sistema. Entre ambos extremos abundan las posiciones intermedias…
Quizá la cuestión más interesante consista en comparar el capitalismo de Estado clásico con el modelo chino. En las experiencias habitualmente definidas como capitalismo de Estado -Japón de la posguerra, Corea del Sur, Singapur o el citado Taiwán gobernado por el Kuomintang- el Estado intervino intensamente para acelerar la industrialización. Pero esa intervención perseguía consolidar economías plenamente capitalistas. El éxito empresarial acababa traduciéndose, tarde o temprano, en influencia política de las élites económicas.
China presenta, hasta ahora, una lógica diferente. Los grandes empresarios pueden acumular riqueza pero no pueden constituirse como un poder autónomo frente al Partido. No controlan el sistema financiero. No controlan los grandes medios de comunicación. No determinan la orientación de la planificación. No financian partidos políticos alternativos.
Y cuando el liderazgo considera que determinados sectores concentran un poder excesivo -como ocurrió recientemente con las plataformas digitales o el sector inmobiliario- interviene directamente para reequilibrar el sistema. Esta subordinación permanente del capital al poder político constituye probablemente la principal diferencia respecto del capitalismo de Estado convencional. Es más, el Partido conserva intacta toda la capacidad para condicionar e incluso revertir la política del país.
Por ello, quizá la pregunta adecuada no sea si China tiene mercado. La inmensa mayoría de las economías contemporáneas utilizan mercados. La cuestión verdaderamente relevante consiste en averiguar quién gobierna a quién. ¿Gobierna el mercado al Estado? ¿O gobierna el Estado al mercado?
En las economías liberales, el poder económico tiende progresivamente a condicionar el poder político. En China, al menos hasta el presente, sucede justamente lo contrario. Ello no demuestra automáticamente que el modelo sea socialista. Pero sí obliga a reconocer que las categorías tradicionales resultan insuficientes para describirlo.
En realidad, la discusión probablemente no pueda resolverse hoy. Será la evolución del propio sistema la que determine cuál de las interpretaciones resulta finalmente correcta. Por eso adquiere tanta importancia el experimento iniciado en Zhejiang. Si durante la próxima década China consigue reducir las desigualdades, reforzar la prosperidad común, mantener subordinado al capital privado, profundizar la transición ecológica y preservar el liderazgo público sobre los sectores estratégicos, aumentarán los argumentos de quienes consideran que está desarrollando una modalidad inédita de socialismo. Si, por el contrario, la lógica de la acumulación privada termina imponiéndose sobre los objetivos sociales, el concepto de capitalismo de Estado adquirirá una fuerza explicativa mucho mayor. En consecuencia, el debate permanece abierto. No tanto porque falten datos, sino porque el objeto de estudio continúa transformándose.”
Referencia web original:
La enorme crisis del Estado de bienestar y su impacto en la pérdida de legitimidad de las instituciones democráticas: el caso de la sanidad en Estados Unidos y Europa. Vicenç Navarro (12/07/2026)
Un lúcido análisis. Selecciono las conclusiones:
“Por todo lo dicho hay que concluir, que como bien dice el congreso internacional citado anteriormente y del cual se derivan gran parte de los datos aquí expuestos, que: La crisis de asequibilidad de los servicios sanitarios en Estados Unidos es estructural: este país gasta más en atención médica, incluso más en fondos públicos per cápita que cualquier país comparable, y, sin embargo, tiene la mayor proporción de población incapaz de acceder a o pagar la atención. Esto no es una paradoja; es el resultado previsible de un sistema sanitario organizado en torno a la extracción de beneficios económicos particulares en lugar de la atención al paciente.
La comercialización es el principal motor de este problema: la creciente comercialización del sistema de salud estadounidense desde la década de 1980 —desde aseguradoras hasta hospitales y consultas médicas— ha desviado sistemáticamente los recursos de la prestación de servicios hacia los rendimientos para inversionistas, los costos administrativos y la consolidación del mercado. Esta realidad, claramente existente en EE.UU., se está expandiendo ahora en la Unión Europea.
Los modelos internacionales ofrecen evidencia clara: Canadá, los Países Bajos y el Reino Unido y muchos otros países logran una cobertura universal o casi universal, con una mayor satisfacción pública y un mejor control de costos que los Estados Unidos, a través de distintos modelos de financiación y prestación. Lo que comparten es un compromiso político con la atención sanitaria como un derecho, no como una mercancía. Esta situación, sin embargo, se encuentra amenazada por una creciente comercialización de los servicios sanitarios del país, como consecuencia de la creciente influencia de las grandes corporaciones sanitarias o corporaciones financieras sobre las instituciones políticas, lo cual está creando una crisis de legitimidad de tales instituciones.
La reforma sanitaria a favor de los pacientes y la población, en lugar de la priorización del beneficio empresarial, requiere voluntad política: los mecanismos legales, regulatorios y de política pública para realizar las reformas para garantizar la universalización de tales derechos existen. La limitación principal no es técnica, sino política: la concentración de la influencia de tales corporaciones sobre los procesos electorales y legislativos bloquea reformas que cuentan con el apoyo mayoritario de la población. La respuesta debe ser una movilización de tales mayorías, recuperando la vocación democrática que tales instituciones deberían promover.
La experiencia aportada por los gobiernos de ultraderecha para solucionar el creciente problema de asequibilidad de los servicios sanitarios tiene claramente enormes insuficiencias, que carecen también de un análisis correcto de las causas del problema. De ahí la necesidad de que las nuevas fuerzas progresistas reviertan las políticas neoliberales mediante medidas mucho más radicales y de signo opuesto, en muchas ocasiones, a las que han ido aplicando en estos años de neoliberalismo.”
Referencia web original:
La catástrofe moral de los tecnomagnates totalitarios: nos roban los datos, nos roban la democracia. Shoshana Zuboff (12/07/2026)
Interesante ensayo. Selecciono varios párrafos:
“Para que la democracia sobreviva una generación más, hay que desmantelar la violencia de los poderes totalitarios del mercado que no tienen precedentes y que ahora se concentran en las principales empresas tecnológicas, al tiempo que reestructuramos nuestras sociedades para que triunfe la democracia. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha comprendido esta emergencia democrática tal vez mejor que ningún otro líder político actual. En el elocuente discurso pronunciado en 2026 ante la Cumbre Mundial de Gobiernos en Dubái, llamó a crear un nuevo movimiento encabezado por una “Coalición de los Dispuestos Digitales” para “recuperar el control” del “Estado fallido” en el que se han convertido las plataformas de redes sociales que ignoran la ley. Sánchez anunció una serie de medidas con las que España pretende sentar ejemplo. Entre ellas se incluyen: 1) Exigir responsabilidades penales a los directivos de las empresas tecnológicas por los contenidos ilegales y nocivos que aparezcan en sus plataformas; 2) Calificar como delito la manipulación del algoritmo y la amplificación de contenidos ilegales; 3) Identificar una “huella” de odio y polarización que ponga al descubierto las actividades perjudiciales de las plataformas e imponer “costes legales, morales y económicos” a su despliegue; 4) Investigar y perseguir a Grok, Instagram, TikTok y otras plataformas cuya “injerencia” manipuladora, por ejemplo, en contenidos electorales, constituya una forma de “coacción extranjera”.
Es importante destacar que, en encuesta tras encuesta y sondeo tras sondeo, los ciudadanos de la UE, igual que los de otros países y continentes, en especial nuestros jóvenes de la generación Z, obligados a alcanzar la mayoría de edad en el intenso escaparate del internet salvaje que prometía Clinton, sueñan con el tipo de futuro que prometió la presidenta Von der Leyen en 2019. Están deseosos de acabar con la impotencia de los ciudadanos, la complicidad de los legisladores y el mito de la inevitabilidad que nos paraliza a tantos invadidos de una resignación casi sin remedio. Y seamos claros. La crisis actual no se resolverá cambiando el poder privado de los gigantes tecnológicos por el poder público del Estado. Volvamos al principio y llenemos el vacío con instituciones mediadoras concebidas para proteger a las personas y a la democracia de la ambición de poder total que es igualmente peligrosa si procede del mercado como del Estado
.
Esto es lo que el futuro necesita de nosotros ahora mismo si queremos que la democracia sobreviva otra generación. La conciencia de la situación, la comprensión del momento histórico y el sentimiento de que se nos presenta una oportunidad inmensa para rescatar y ampliar nuestro legado democrático pueden contribuir a suscitar un nuevo debate y un nuevo movimiento que llegue a todas las sociedades y todos los continentes.
La adhesión a la democracia tiene su origen necesariamente en la adhesión al bienestar y las posibilidades de las personas. El concepto de “democracia” es la idea más revolucionaria de la larga historiade la humanidad que insiste en la dignidad de los seres humanos, nuestro derecho inalienable a gobernarnos nosotros mismos. Es, en esencia, una expresión de respeto y fe en nosotros mismos y en los demás.
Por consiguiente, en el fondo, la defensa de la democracia es un acto de amor que ofrecemos por adelantado a un futuro aún indeterminado. Para ello debemos armarnos de nuestra fe en la comunidad, el país y la sociedad global en cuyas manos ponemos a nuestros hijos y a las generaciones venideras. Pero no basta con eso. Si queremos que la democracia sobreviva en las próximas décadas, tiene que haber suficientes personas en suficientes sociedades que decidan amar lo humano y el tipo de futuro que solo nosotros podemos construir. Ya sabemos que el amor es siempre una apuesta, pero ¿alguien la ha rechazado alguna vez?
Von der Leyen lo dijo aquella noche en Berlín: Europa pone los valores, los derechos, la confianza y el Estado de derecho por delante de todo lo demás. Esa es la gran ventaja de Europa a la hora de dar forma a la era digital. Y todavía no es demasiado tarde… El progreso no está garantizado. Tenemos que seguir trabajando. ¡Vamos a ello!”
Referencia web original:
Una alianza ficticia y sin rumbo. José Enrique de Ayala (12/07/2026)
El sinsentido de la OTAN y la necesaria desconexión de EEUU. Selecciono varios párrafos:
“El mayor activo de una alianza es su cohesión, la firme y explícita voluntad de todos sus miembros en cumplir sus compromisos de defensa mutua y acudir en socorro de cualquiera de ellos que sea agredido. Si la OTAN muestra esa determinación, sin margen de duda, ninguna nación en el planeta se atreverá a atacar a ningún aliado porque no hay ninguna que pueda enfrentarse a ella con posibilidades de éxito. Lo que necesitamos es más cohesión, más compromiso, no más dinero. Gastar más dinero sin saber para qué, con qué finalidad, sin un rumbo claro, es dilapidarlo en perjuicio de otras necesidades sociales más perentorias, y por tanto un ejercicio de irresponsabilidad.
Pero, sobre todo, una alianza se fundamenta en la lealtad, la confianza mutua y las relaciones amistosas. Si esos principios no existen, la alianza no tiene sentido. Cuando uno de los aliados, el más poderoso, insulta a otros, los amenaza con sanciones y represalias, incluso exige parte del territorio bajo su soberanía, la alianza está muerta en la práctica, aunque intenten embalsamarla. Y no nos engañemos, Trump es más grosero y arrogante que otros presidentes estadounidenses, pero en el fondo no es muy diferente. Él representa el epítome de una potencia hegemónica que ejerce de cabeza del imperio de occidente al menos desde la Segunda Guerra Mundial, y actúa siempre según su conveniencia, también en Europa. Aunque los europeos asuman más responsabilidades, sobre todo económicas, mientras exista la OTAN en su forma actual –que es la misma que en 1949— las decisiones no se van a tomar nunca en Berlín, París o Bruselas, sino en Washington, y por tanto en favor de sus intereses, que —como estamos viendo ahora en Ucrania o en Oriente Medio— no coinciden necesariamente con los europeos.
La UE no tiene ya alternativa a emprender la desconexión de EEUU y asumir su autonomía estratégica. No es ningún drama, al contrario, podría dar lugar en el futuro a retomar una nueva relación trasatlántica de defensa mutua más equilibrada, libre y sólida. No será más caro, ni nos debilitará. Y no es una utopía, es perfectamente posible hacerlo con la capacidad política, económica, industrial y tecnológica europea. Solo hay que querer hacerlo, y poner esa voluntad por delante de los intereses espurios que están llevando a Europa –y al mundo– a un sistema violento, antisocial y suicida.”
Referencia web original:
https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alianza-ficticia-rumbo_129_13373784.html
Lo que estamos olvidando de 'La Manada' diez años después. Marisa Kohan (10/07/2026)
Refrescando los hechos. Selecciono varios párrafos:
“En estos días, un artículo de la magistrada y anterior Delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Victoria Rosell, llamó la atención sobre un hecho que, aparentemente, pocas personas saben o recuerdan. Que la sentencia del Tribunal Supremo dejó patente lo mal que las instancias inferiores (tanto la Audiencia, como el Tribunal Supremo de Navarra) habían juzgado los hechos. No sólo por empeñarse en dos ocasiones en ver mayoritariamente un abuso, cuando se trataba de una agresión, sino por errores en la propia calificación del delito que imputaron a los cinco acusados.
La sentencia del Tribunal Supremo no solo incrementó las penas de 9 a 15 (casi el mínimo por delitos de violación, otra vez), sino que reprendió a las instancias inferiores por considerar erróneamente que lo que hicieron los cinco violadores fue un único delito continuado y no una pluralidad de delitos de los que cada uno de ellos era cooperador necesario. El Supremo no pudo cambiar esa calificación de los hechos en apelación, pero sí resalta que de haber tratado la agresión de forma individual y no colectiva (al menos 10 penetraciones bucales, anales y vaginales), las condenas de cada uno de ellos habrían sido mucho más elevadas, llegando a los 45 años de prisión, no los 15 que finalmente impuso el alto tribunal.
Las condenas por la parte superior de la tabla penal habrían dificultado las rebajas de penas por la aplicación de la ley más favorable al reo al entrar en vigor la Ley del sólo sí es sí. El cambio legal impuesto por la parte del Gobierno del PSOE, que volvió a introducir en la norma el concepto de violencia e intimidación, no sirvió para atenuar las rebajas de condena, pero sí para desvirtuar una norma que había sido concebida para poner el consentimiento de una vez por todas en el centro de la escena a la hora de juzgar los delitos sexuales.
No nos sirve mirar el trazo grueso para marcar un aniversario. Porque la brocha gorda oculta tanta información clave que aún es preciso desgranar, que si diez años después de la violación se queda en el olvido, no me puedo imaginar que quedará 15 años después o un par de décadas más tarde. Un relato que no pone el acento en los detalles, oculta a los actores principales y justifica actuaciones judiciales, no sirve más que para implantar realidades alternativas, que decía un presidente de cuyo nombre no quiero acordarme.”
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https://www.publico.es/opinion/columnas/olvidando-manada-diez-anos-despues.html
La OTAN 3.0: adiós a la autonomía estratégica de la UE. Manolo Monereo (10/07/2026)
El diagnóstico crítico sobre la estrategia de las élites europeas, subordinada a EEUU, de priorizar el rearme, la militarización y la confrontación prolongada con Rusia, a pesar de los riesgos geopolíticos y de cohesión interna. Selecciono varios párrafos:
“Al final, la guerra entre la OTAN y Rusia por intermedio de Ucrania, lo determina todo y más. A estas alturas no sabemos si Trump estaba dispuesto realmente a llegar a un acuerdo con Putin o se trató, desde el principio o de forma sobrevenida, de una finta para ganar tiempo y mejorar la posición negociadora de Zelenski. Se sabrá pronto, creo. Desde siempre ha habido una durísima oposición de los gobiernos europeos a cualquier tipo de pacto con Rusia que pudiera significar un cambio en la relación de fuerzas y, sobre todo, una nueva arquitectura de seguridad en el conjunto de Europa. La contradicción era especialmente aguda: la Unión Europea solo puede derrotar a Rusia con el apoyo de los EE. UU, pero estos han cambiado de política, el frente europeo ya no es una prioridad. Además, Trump siempre ha afirmado que el conflicto ucraniano fue un error y que tendría que haberse evitado.
La estrategia europea ha sido muy precisa: ganar tiempo, neutralizar los acuerdos Trump/Putin, armar metódicamente a Ucrania y escalar contra una Rusia entretenida con unos pactos de muy difícil cumplimiento. Eso sí, partiendo siempre del supuesto de que Putin no se atreverá a ir más allá del armamento convencional. La clave ha estado desde el principio en las divisiones del equipo del presidente Trump y en el consenso bipartidista norteamericano (el Estado profundo) firmemente opuesto a una Rusia fuerte y determinante en las relaciones internacionales. Esto terminó definitivamente en Ankara. ¿Qué viene ahora? El paso de una “guerra limitada” a una “guerra generalizada”. En el gran país euroasiático ya no se habla de operación especial; ahora se habla de la guerra de la OTAN contra Rusia.”
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https://www.nortes.me/2026/07/10/la-otan-3-0-adios-a-la-autonomia-estrategica-de-la-ue/
Cinco años llamando dictador a Sánchez tienen consecuencias. Alberto Garzón (9/07/2026)
La erosión de la democracia, con la disponibilidad a transgredirla, por parte de unas derechas con poca raíz democrática, empeñada en deslegitimar los gobiernos de izquierdas, y 'hacer lo que haga falta'. Selecciono varios párrafos:
“Cuando sumamos ambas cosas, esto es, un vínculo más débil con las instituciones democráticas y una disposición mayor a subvertirlas a fin de lograr una causa mayor, entendemos mejor los resultados de la última encuesta sobre calidad democrática (del CIS). Publicada esta misma semana, recoge que el porcentaje de ciudadanos que considera “en algunas circunstancias” preferible un gobierno autoritario a un sistema democrático se dispara entre los votantes de derechas.
Aunque entre el conjunto de la población española este porcentaje es de un 8,8%, entre los votantes de VOX asciende al 29,4%; entre los votantes del PP al 10,8%; y entre los votantes de otros partidos de derechas —Junts, UPN, PNV— al 10%. Por el contrario, entre los votantes de izquierdas esa opción de preferir un gobierno autoritario es marginal: 2,5% en PSOE y 1,3% entre otros partidos de izquierdas.
Una precisión importante: no estoy diciendo que podamos inferir que estos datos sean el resultado de la estrategia discursiva de la extrema derecha y de Ayuso. Pero sí podemos afirmar que todo el proceso de deslegitimación del gobierno llevado a cabo por ellos conduce al mismo punto: al descrédito de la propia idea de la democracia. Desde el punto de vista de una mente conservadora, si la democracia supone “algo” tan peligroso —para su noción de España— como Pedro Sánchez, el gobierno de coalición y sus políticas sociales, es fácil desmerecer a la propia democracia. Cuanto más peligroso parece Sánchez a las derechas, menos valor tiene para ellos la democracia que le permitió ser presidente. Por eso es coherente que hasta el 90% de los votantes de VOX y el 67% de los del PP se declaren poco o nada satisfechos con la democracia. Se dirá, con razón, que parte de esa insatisfacción es la que produce estar en la oposición, y que las cifras de la izquierda tampoco son bajas (50% en SUMAR, 38% en PSOE). Pero la insatisfacción con el funcionamiento de la democracia no equivale a la disposición a prescindir de ella. Ese contraste es el que deja de admitir explicaciones benignas: repito, un 29,4% de los votantes de VOX prefiere, en algunas circunstancias, un gobierno autoritario, frente al 2,5% de los votantes del PSOE y 1,3% de otras izquierdas.
Cabe insistir en que la mayor amenaza para una democracia no siempre consiste en que alguien la derogue de un día para otro. El proceso de deterioro es más sutil, y a menudo comienza cuando una parte creciente de la sociedad deja de considerarla digna de ser defendida. Si durante años se convence a millones de ciudadanos de que el Gobierno surgido de las urnas es en realidad un régimen ilegítimo, autoritario o incluso dictatorial, el problema ya no es solo la falsedad de esa acusación. El problema es que, llegado el momento, cualquier respuesta contra ese supuesto enemigo parecerá justificada. La deslegitimación sistemática de la democracia acaba erosionando la propia cultura democrática, y reconstruir esa confianza resulta mucho más difícil que destruirla.”
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Más allá del racismo y la enemistad: hacia un eros social y anticolonial. Mario Espinoza (7/07/2026)
La innovación moderna del racismo y la cultura colonial. Selecciono varios párrafos:
“El otro eje de lucha debe ser la reconstitución de un eros social. Precisamos de una erótica del encuentro que se sitúe en las antípodas de las relaciones de enemistad. La construcción de vínculos más allá de las relaciones de sospecha y odio a las que hemos aludido, las cuales plantean una lógica que quiebra el deseo de toda sociabilidad y alteridad, encerrándonos en los muros de una jerarquización racista del mundo. Necesitamos un eros anticolonial que cuestione radicalmente el canon de la blanquitud y vaya más allá de cualquier idea abstracta y folklórica de mestizaje, precisamos de una reconstrucción de lazos sociales, eróticos y deseantes que estrechen relaciones entre identidades, miradas y concepciones del mundo fronterizas —por decirlo con Gloria Anzaldúa— que desborden el eurocentrismo y el capitalismo, para tejer así una trama en la que la igualdad y la diferencia se anuden.
Para que algo así suceda, debemos luchar contra la institucionalidad que mantiene la colonialidad más viva que nunca: la ley de extranjería, los centros de internamiento de extranjeros, las políticas de violencia fronteriza, el racismo en todas sus formas. Y, más allá, contra toda política imperial que revive el delirio aniquilador del colonialismo en la actualidad. Solo la solidaridad y la lucha contra el racismo y el dominio capitalista, solo el antagonismo como una forma de eros social puede generar la potencia colectiva para impugnar estas dinámicas que no dejan de sumir al mundo en un ciclo de violencia devastador, en el que familias, ciudades, culturas y territorios enteros son sacrificados en aras del beneficio de unos pocos.
Pero erraríamos si pensásemos que el racismo es únicamente un “instrumento” para dividir a las masas desde la perspectiva de las élites. Es mucho más, es una estructura que recorre la modernidad: ha moldeado la cultura, las relaciones de poder actuales y se ha revelado tremendamente funcional y constitutiva del desarrollo del capitalismo y su expansión. Subvertir el racismo precisa, por tanto, de un replanteamiento radical de la sociedad, la cultura y del mundo en que vivimos. Vale la pena recuperar una frase de Sigmund Freud que pertenece al Porvenir de una ilusión, y en la que reverberan los ecos revolucionarios de otra época: “Una cultura que deja insatisfechos a un número tan grande de sus miembros y los empuja a la revuelta no tiene perspectivas de conservarse de manera duradera ni lo merece” (Freud, 1992). Es una sentencia tremendamente actual, pues el mundo que nos toca vivir no es en absoluto sostenible. Y no merece la pena que lo sostengamos más.”
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https://www.elsaltodiario.com/analisis/alla-del-racismo-enemistad-un-eros-social-anticolonial
El mito roto de la OTAN. Marga Ferré (6/07/2026)
El último refugio del militarismo imperialista. Selecciono varios párrafos:
“Ahondando en las grietas del mito de la guerra y de la OTAN encontramos, maravillosamente, una brecha generacional que en Europa es espectacular. Los sociólogos empiezan a llamarla la "Generación Gaza": son los y las jóvenes que durante el genocidio en Gaza salieron masivamente a las calles europeas cuando casi ningún gobierno alzó la voz con contra la masacre. La disfunción generacional es de época.
Más quiebras: a pesar de que persiste en las élites (y en los medios a ellas sumisos) una retórica belicista que a duras penas disfraza la melancolía de los imperios perdidos, el caso de la relación UE-China es una fractura brutal. Usé este caso para ejemplificar cómo las instituciones europeas se encaminan hacia una delirante mentalidad bélica.
En el documento Plan Rearmar Europa se afirma que "Rusia, apoyada por sus aliados, entre ellos Bielorrusia, China, Corea del Norte e Irán, es la amenaza directa e indirecta más importante para la UE y su seguridad" (PE, 2025); luego está "China, impulsada por la ambición de convertirse en una superpotencia mundial". Les repito que es un documento oficial. Pero ¿qué mirada del mundo es esa en la que todo lo que no esté bajo el dominio de los plutócratas estadounidenses es una amenaza? Pero, nuevamente, la realidad nos habla de otra historia. Una encuesta de Public First constató este año que la mayoría de los europeos percibe a China como un socio más fiable que Estados Unidos. Y no me extraña, oyendo los insultos grotescos de Donald Trump.
La existencia de la OTAN carece de sentido. Fuera de las cumbres de la OTAN y su vasallaje bochornoso a Trump, hay un mundo que ya está trabajando por definir nuevos modelos de seguridad y paz que tienen que ver con la defensa de la razón, entendida como nuestra capacidad de ir más allá del statu quo, como el poder de crear un orden internacional diferente. Estos nuevos modelos para el siglo XXI implican cambiar el paradigma de la competencia por el de la colaboración, el de la guerra por el de la paz, el del caos por el de la gobernanza global, más derechos, y un desarrollo justo y sostenible.”
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Vías democráticas hacia el socialismo: el retorno de la cuestión estratégica. Peter D. Thomas (julio 2026 [2011])
Ensayo sobre la cuestión política-estratégica en la tradición marxista. Selecciono varios párrafos:
“Poulantzas tenía razón al decir que la noción gramsciana de guerra de posiciones presuponía una variante más sofisticada de la estrategia de la dualidad del poder, pero no por las razones que él había imaginado. Tal y como lo concibió inicialmente Lenin, el concepto de «dualidad del poder» no era una cuestión de elegir una propuesta estratégica frente a otra, ni implicaba un simple rechazo de la confrontación con el aparato estatal existente y sus mecanismos de democracia parlamentaria (sobre los que Lenin no dejó de explicar que podían ser tácticamente útiles para el movimiento revolucionario en determinadas coyunturas), en nombre de una forma de poder político más «auténtica»…
Sin embargo, si la tesis de Lenin describía una coyuntura ya ocurrida (y no predicha), la teoría de Gramsci, elaborada en un momento de derrota en el fondo de una cárcel fascista, buscaba reagrupar las fuerzas que harían posible el retorno de tal situación de dualidad de poder. A diferencia del intransigente ultraizquierdista de los años de la fundación del PCI, el Gramsci de los Cuadernos de la cárcel reconoció que tal proceso puede necesitar efectivamente pasar por una fase de transformación desde dentro del Estado existente: su tardío apoyo a la estrategia del frente único y su último consejo al movimiento obrero italiano sobre la necesidad de que un amplio frente antifascista reconstituyera las instituciones representativas (en contra de la locura del dogma del tercer periodo de la Internacional Comunista) defendía explícitamente tales transformaciones en esa coyuntura.
Sin embargo, esto seguía siendo una maniobra táctica, subordinada al objetivo estratégico último de dotar a las clases subalternas de las formas institucionales necesarias para su transición de grupo dirigente a grupo dominante, fundador de un «nuevo tipo de Estado» que no consistiría en un Estado. Por lo tanto, no se trata, para modificar una de las formulaciones de Poulantzas al final de El Estado, el poder, el socialismo, «de una simple alternativa entre» la vía democrática hacia el socialismo «y la guerra de posiciones, ya que esta última, en el sentido de Gramsci, consiste siempre en un» despliegue táctico de la primera.
Con Gramsci, la vía democrática hacia el socialismo reconoce la realidad del Estado integral existente (como único lugar del poder político y, por lo tanto, como horizonte en el que debe operar el movimiento obrero) y, al mismo tiempo, la realidad del modo de existencia de ese Estado particular como Estado burgués y capitalista basado en una condensación específica de relaciones sociales burguesas, tanto en la sociedad civil como en la sociedad política. Sobre la base de este reconocimiento, Gramsci pudo formular en términos concretos la posibilidad de un tipo de condensación completamente diferente, a saber, la intensificación de las fuerzas sociales dentro del movimiento obrero que serían capaces de volver a poner en la agenda «el tipo de Estado completamente nuevo» que determinó los contornos de la experiencia política de octubre de 1917.
Desde esta perspectiva, el reto para la izquierda contemporánea de dar una respuesta satisfactoria al retorno de la cuestión político-estratégica no se limita simplemente a una confrontación responsable con la realidad del Estado existente y el terreno político que este define. De manera mucho más crucial, esta cuestión remite al reto de actualizar el análisis inicial de Lenin sobre la realidad de la dualidad del poder, es decir, que el movimiento obrero debe desarrollar su propia forma de poder político e intentar con seguridad llevar hasta el final sus consecuencias institucionales. Esta vía democrática hacia el socialismo tiene como objetivo superar el Estado capitalista y, en este sentido, un despliegue táctico de los análisis de Poulantzas en la perspectiva estratégica de la guerra de posiciones gramsciana por un «nuevo tipo de Estado» podría resultar ser la forma más viable y eficaz del legado de Poulantzas en la actualidad.”
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Diez años de un grito colectivo: 'Yo Sí Te Creo'. Noelia Adánez (5/07/2026)
La necesidad de la reafirmación feminista frente a las violencias machistas, mejorando estrategias y discursos. Selecciono varios párrafos:
“Desde al menos 2017 las mujeres de todo el mundo disputaron el sentido común en las redes sociales a través de los testimonios de violencia. Con el intercambio y la verbalización de sus experiencias se puso de manifiesto el carácter estructural de las violencias, el alcance interracial y la permeabilidad de todas las clases sociales a esta forma de abuso de poder que atenta contra la libertad sexual de las mujeres, contra su dignidad y contra su identidad. Si bien en la segunda ola ya se había hablado y teorizado la existencia de la cultura de la violación, las redes sociales aceleraron en esta tercera ola feminista un cambio dirigido a señalar que las violencias sexuales no pueden seguir formando parte de nuestra normalidad y que mientras existan no será posible la convivencia. Se rompió el silencio. Las mujeres hablaron, se alentaron entre ellas, se dijeron las unas a las otras YoSíTeCreo o, más tarde, Cuéntalo.
El movimiento testimonial supuso una verdadera revolución, un punto de inflexión sostenido en el tiempo que dio lugar a un nuevo consenso: del no es no pasamos al solo sí es sí y al aterrizaje del paradigma del consentimiento en una nueva ley que vino acompañada de un debate tristemente simplificador y crispado tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales. Con la popularidad en aumento de los discursos de la extrema derecha, llegaría también un creciente rechazo social al feminismo -no así a la idea de igualdad- contra el que los reaccionarios han dado a conciencia su correspondiente batalla cultural.
Y las acusaciones de “haber llegado demasiado lejos” fueron naturalizadas sin más problema por el CIS que, tras aquella mención de Pedro Sánchez a sus amigos de cuarenta años, comenzó a preguntar si el reconocimiento de derechos a las mujeres estaba provocando la discriminación de los hombres. Últimamente, además, se responsabiliza también al feminismo de la derechización de los varones jóvenes, otorgándole un papel más relevante, según parece, que a la precariedad laboral, la inestabilidad económica y la falta de horizontes…
Al introducir discursos transformadores que pugnaban por generar un nuevo sentido común cristalizado en consignas como MeeToo o YoSíTeCreo, se buscaba resquebrajar un poder apabullante que ha privado históricamente a las mujeres de algo tan necesario para erigirse en sujetos independientes como es la credibilidad. La credibilidad nos dignifica y nos separa de cualquier intento de tutela; sin ella las mujeres seguiremos estando en una posición social de minoridad…
Al margen de la instrumentalización de los testimonios de violencia que se haya podido hacer en casos muy concretos, por mi parte al menos creo que la preocupación que debemos albergar a ese respecto trasciende las historias particulares y debe centrarse en la manera de evitar los excesos punitivos, como dije, y la difusión de discursos de pánico social y guerra de sexos. Tenemos que imaginar un feminismo que evite caer en este tipo de errores y que contenga la ofensiva de los ultras para privarnos de derechos. Las feministas debemos seguir exigiendo credibilidad, autonomía y derechos. Debemos seguir aprendiendo y defendiéndonos. El balance de la última década es positivo aunque, como siempre en la historia de los feminismos, la lucha no haya hecho más que comenzar.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/diez-anos-grito-colectivo-te-creo.html
La nueva oligarquía trumpista. Joseph Stiglitz (5/07/2026)
Las consecuencias negativas del capitalismo de amigos para la economía y la democracia de EEUU. Selecciono varios párrafos:
“Los funcionarios estadounidenses afirman que estas medidas en dirección a un capitalismo de Estado garantizarán el acceso de todos a los beneficios de la IA. Pero si ese fuera el objetivo real, apoyarían el cobro de impuestos a las ganancias empresariales, que están para garantizar un reparto de los beneficios de la actividad económica, sobre la base de reconocer que las empresas mismas han obtenido beneficios del acceso a bienes públicos. En cambio, este gobierno debilitó la fiscalidad corporativa. En los años setenta, los impuestos a las ganancias empresariales generabaningresos del orden del 2,6% del PIB, mientras que hoy sólo recaudan la mitad de esa cifra, a pesar de que esas ganancias como porcentaje del PIB llegan a casi el doble.
En cualquier caso, si alguien piensa que a Trump y sus secuaces los mueve la preocupación por el estadounidense de a pie, tengo un puente en Brooklyn para venderle. Este es el gobierno más corrupto de la historia de los Estados Unidos, por varios órdenes de magnitud. Nada de lo que hace es transparente. Cada participación que obtiene en el sector privado obedece a favoritismo o inversiones personalesde altos funcionarios, y las distorsiones económicas resultantes se irán acumulando.
El modelo de capitalismo del Partido Republicano tiene amplias derivaciones. En primer lugar y sobre todo, debilita la democracia y nos acerca cada vez más a una oligarquía, donde las élites con conexiones políticas pueden influir en las decisiones de gobierno. En segundo lugar, también debilita la prosperidad estadounidense. Una idea central de la economía moderna y de la historia económica es que para lograr mejoras sostenidas en el nivel de vida es esencial contar con instituciones sólidas (entre ellas el Estado de derecho).
El matonismo de Trump es la antítesis de los cimientos institucionales sobre los que se construyó la economía estadounidense. Los ganadores en la nueva competencia oligárquica no son quienes fabrican los mejores productos o los más innovadores (en IA, por el momento ese título al parecer le corresponde a Anthropic). Son más bien los que tienen menos principios y los que saben adular mejor al rey loco. ¿A alguien le sorprende que Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI (tambaleante competidor de Anthropic), haya sido el primero en proponerla idea de una participación estatal a la administración Trump?
El gobierno tiene razones legítimas tanto para promover industrias incipientes como para regular aquellas donde los beneficios privados pueden no estar en línea con el interés público (como es el caso evidente de la IA). Pero estas intervenciones en el mercado deben respetar el Estado de derecho y estar bajo supervisión de instituciones independientes, en vez de implementarse con esquemas opacos, ad hoc y en beneficio propio.
Con Trump al mando, Estados Unidos está condenado a sumarse a los demás países que padecen el capitalismo de amigos, a diferencia de los que han demostrado cómo es una estrategia industrial exitosa. La economía, la democracia y la seguridad nacional de los Estados Unidos se están sacrificando en el altar de la codicia insaciable de Trump y sus aduladores.”
Referencia web original:
https://elpais.com/economia/negocios/2026-07-05/el-capitalismo-antiestadounidense-de-trump.html
Supremo, TJUE y gestión migratoria. María E. Rodríguez Palop (4/07/2026)
Un poder judicial politizado funcional para propuestas reaccionarias. Selecciono varios párrafos:
“Quizá lo que escuece al Supremo es que la regularización vaya en contra de la lógica del sistema europeo de retorno, pero este no sería un problema jurídico sino político.
Como deberían haber hecho otros países, España ha manifestado su rechazo político y jurídico al Reglamento de Retornos porque viola la Carta de Derechos Fundamentales, vulnera el principio de proporcionalidad, y nos obliga a aplicar un estándar en la protección de derechos fundamentales que es muy inferior al que ya tenemos consolidado en nuestro país. Es posible que el Supremo no esté de acuerdo con la posición del Gobierno, pero no puede utilizar al TJUE como el árbitro de un debate político interno.
El Alto Tribunal sabe perfectamente que será imposible anular masivamente los permisos ya concedidos porque eso violaría el principio de seguridad jurídica, el principio de confianza legítima y el respeto a la vida privada y familiar de las personas afectadas. Sabe que hablamos de actos administrativos individuales que, salvo fraude o falsedad documental, tienen efectos consolidados. ¿Qué es lo que pretende entonces?
Si el TJUE declarara incompatible el esquema general de regularización con el Derecho de la UE, se podría cerrar el procedimiento antes de lo previsto, endurecer los requisitos a futuro o restringir los márgenes que legal y legítimamente tienen concedidos los Estados en la Unión Europea para gestionar la política migratoria usando la vía de la regularización.
Además, la simple intención de llevar el decreto al TJUE se ha utilizado ya como prueba de su supuesta ilegalidad, alimentando un clima de incertidumbre que puede prolongarse durante años, disuadir a potenciales beneficiarios o complicar las renovaciones en el futuro. No hay duda de que esta sombra de duda favorece el discurso xenófobo de las derechas, que la explotarán a su conveniencia. Abrir la vía prejudicial es totalmente innecesario, incoherente e irresponsable, y abunda en la imagen de un poder judicial politizado que resulta funcional a propuestas reaccionarias.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/supremo-tjue-gestion-migratoria.html
Tanto odio no es casualidad. Violeta Assiego (4/07/2026)
El derecho a vivir sin miedo, a vivir en paz. Selecciono varios párrafos:
“Estas agresiones no castigan únicamente una orientación sexual, una identidad de género o la manera en que este se expresa desde la disidencia sexual. Estas agresiones castigan la visibilidad de las personas que somos LGTBIQ+, no son episodios aislados ni simples peleas. Son un mensaje que las personas que agreden lanzan no solo a la persona concreta que es víctima, sino a todas las personas que formamos parte de un colectivo que nos identificamos bajo las siglas LGTBIQ+. Un mensaje amplificado en la violencia y que busca expulsarnos del espacio compartido, del lugar público, de la vida cotidiana, de la naturalidad de las relaciones humanas, de los derechos innatos que nos corresponden…
El odio también se aprende porque nadie nace pensando que llamar “maricón”, perseguir a una persona trans o golpear a un chico por besar a otro es una forma “aceptable” de comportarse. Esa legitimación se construye poco a poco, cuando determinados discursos dejan de presentarnos a las personas LGTBI como personas cuyas vidas debe ser respetadas para convertirnos en un problema, en una amenaza o en enfermos. Narrativas que reproducen los planteamientos de Antonio Vallejo-Nájera (que estaba al frente de los servicios psiquiátricos del régimen de Franco) que disfrazó el odio en ciencia para calificar y tratar a las personas homosexuales como enfermas, incapaces y criminales. Basta sembrar una idea para justificar la violencia y convertir el odio en un comportamiento social que proporciona reconocimiento y pertenencia.”
Referencia web original:
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/odio-no-casualidad_129_13355470.html
Diez años de 'la manada' y del 'yo sí te creo': la década que sacó a la luz la violencia sexual. Ana Requena (3/07/2026)
Buen reportaje de una experiencia fundamental para el feminismo. Selecciono varios párrafos:
“La ley de libertad sexual, aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez con Irene Montero como ministra de Igualdad, obligó a las comunidades a tener centros de crisis, equiparó los derechos de las víctimas de violencia sexual a los de las víctimas de violencia de género, eliminó la distinción entre delitos y calificó como agresión sexual todo acto sin consentimiento.
“No es abuso, es agresión”, fue uno de los lemas que el movimiento feminista sacó a las calles desde que la primera sentencia calificara los hechos como abuso con prevalimiento y no como agresión sexual. Hasta la ley de 'solo sí es sí', un delito sexual solo era considerado agresión sexual si existía violencia o intimidación, algo que quedaba a la interpretación del tribunal de turno. En el caso de 'la manada', los mismos hechos fueron calificados como violación por el Tribunal Supremo que, por unanimidad, aseguró que se trató de un “auténtico escenario intimidatorio”. La presión social consiguió que España cambiara su norma en línea con el Convenio de Estambul, el texto internacional de referencia en la materia: la ausencia de consentimiento es lo que determina que un hecho sea considerado agresión sexual.
Más allá de eso, la nueva norma consagró un nuevo entramado para prevenir y abordar la violencia sexual. “La ley consigue el derecho a la atención especializada, que hasta ese momento dependía, sobre todo, de asociaciones feministas”, constata Tardón, que recuerda otros logros, como la obligatoriedad de tomar y conservar muestras biológicas sin que las mujeres tengan que denunciar en el momento, para que puedan hacerlo más adelante si lo desean.”
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Ankara, la cumbre de las dudas europeas. Ruth Ferrero (2/07/2026)
Las élites europeas sin alternativa a la dependencia estadounidense y al rearme, y con la tarea de su justificación ciudadana y esconder el costo político, social y estratégico para sus sociedades. Selecciono varios párrafos:
“La paradoja es que todos los gobiernos europeos, incluso los más favorables a reforzar la soberanía estratégica, comparten un mismo diagnóstico que no es otro que Europa todavía no dispone de las capacidades necesarias para sustituir a Estados Unidos como garante último de su seguridad. Aunque el compromiso del 5 % se cumpla íntegramente, serán necesarios muchos años para desarrollar capacidades propias en inteligencia, transporte estratégico, defensa antimisiles, industria militar o sistemas de mando y control. Y esta es la verdadera tensión que marcará la próxima década. Europa sabe que debe prepararse para un escenario en el que Estados Unidos sea un aliado más exigente y menos disponible. Pero también sabe que todavía no puede prescindir de él.
Las posiciones más pragmáticas en este sentido apuestan por avanzar en autonomía estratégica sin romper con el vínculo transatlántico confiando en que Trump sea solo una pesadilla de la que en algún momento despertarán. Sin embargo, todo apunta a que lejos de ser un hecho coyuntural, el desplazamiento del interés estadounidense hacia Asia-Pacífico será algo permanente y, por tanto, la separación transatlántica se irá consolidando progresivamente. La cuestión es si se hará con los tiempos que marque Washington y con sus condiciones, o si los europeos, a pesar de la conciencia de sus debilidades estratégicas, están dispuestos a proponer otros escenarios más imaginativos que podría incluir nuevas alianzas estratégicas.
Lamentablemente lo que veremos en la cumbre de Ankara reforzará un posicionamiento conservador y poco rupturista que apostará por mantener los equilibrios sin poner en riesgo la capacidad de disuasión que, hoy por hoy, sigue descansando en gran medida sobre el liderazgo estadounidense. Eso, y luego trasladar a sus poblaciones lo acordado a través de la construcción de una narrativa que seguro que obviará los costes derivados de esa apuesta que irán al debe de la cohesión y que, a buen seguro, pasará factura política a todo el continente. Y este y no otro será el reto de esta y de futuras cumbres de la OTAN, pero todo esto no aparecerá en la declaración final de la cumbre.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/ankara-cumbre-dudas-europeas.html
Una teoría marxista de la crisis en el mundo contemporáneo. Michael Roberts (1/07/2026)
Amplia entrevista publicada por World Socialist Research, con especial énfasis en la teoría del valor de Marx para explicar la caída de la tasa de ganancia del capital y el conflicto de clases. Selecciono varios párrafos:
“La diferencia clave, por encima de todo, es que otras escuelas de economía —incluso las escuelas heterodoxas más radicales que no aceptan que los mercados sean perfectos— no están de acuerdo con la ley del valor de Marx. No aceptan que la contradicción clave de la producción capitalista sea la producción con fines de lucro, y no la necesidad social, ni que el aumento de la producción acabe entrando en conflicto con el aumento de la rentabilidad, y que eso es lo que conduce a los auges y las caídas, es decir, a las crisis. La escuela neoclásica dominante niega que puedan producirse crisis en mercados bien gestionados o en mercados en los que no interfieran los gobiernos, los monopolios o los sindicatos. Los economistas heterodoxos niegan el papel de la ganancia en las crisis y lo achacan bien a una “falta de demanda” (Keynes), bien a la inestabilidad financiera (Minsky), a los monopolios (Sweezy, Stiglitz) o a una mala regulación.
Y esta es una diferencia crucial, porque todas estas corrientes sugieren que la producción capitalista puede modificarse o corregirse para que el capitalismo funcione mejor. Keynes decía que más gasto público o inyecciones monetarias serían la solución; el heterodoxo Minsky decía: regulad los bancos y las instituciones financieras, y entonces el capitalismo será estable. Estos enfoques reformistas son erróneos tanto teórica como empíricamente. La teoría de la crisis de Marx demuestra que el capitalismo no puede reformarse de esa manera. Las crisis son endémicas en el capitalismo porque, en última instancia, están causadas por la caída de la rentabilidad. La única forma de acabar con las crisis es sustituir el capitalismo por una economía planificada bajo propiedad común, es decir, sin capitalistas…
Los datos o el conocimiento provienen de la actividad humana. Por eso, el conocimiento tiene valor de la misma forma que las cosas físicas tienen valor para la sociedad y para el capital. El conocimiento es material: requiere la energía del trabajo humano; es decir, el trabajo mental, igual que el trabajo físico. Ambos son materiales y crean valor. Así que el capital puede apropiarse de la plusvalía de las y los trabajadores del conocimiento que emplea, y lo hace cada vez más en todos los sectores y en todo el mundo. Esa plusvalía se plasma en patentes, derechos de propiedad intelectual, etc. El conocimiento o el trabajo mental es tan material como el trabajo físico. La actividad mental tiene lugar en las sinapsis del cerebro humano y se combina con el trabajo físico mediante un ordenador, etc. Así que el trabajo mental crea tanto valor como el trabajo físico. Y los trabajadores y trabajadoras del conocimiento forman parte del proletariado tanto como los trabajadores y trabajadoras manuales que realizan tareas físicas.
De hecho, el capital explota cada vez más a las y los trabajadores mentales para apropiarse del plusvalor (ganancia). Así que no hace falta inventarse un nuevo término, como multitud, para la clase trabajadora. Esto da a entender que la clase trabajadora —quienes solo se ganan la vida vendiendo su fuerza de trabajo y no poseen medios de producción— ya no existe. Este término oculta la lucha de clases entre el trabajo y el capital, lo que confunde la necesidad de sustituir al capitalismo.”
Referencia web original:
Imperios, naciones y problemas globales. Albert Recio (1/07/2026)
La necesidad de abordar los problemas globales, superando la dinámica imperialista y la perspectiva e institucionalidad nacionalistas. Selecciono los párrafos finales:
“La mayor parte de instituciones que organizan la vida cotidiana de la gente siguen siendo nacionales. Y ello se complementa con un persistente machaqueo cultural donde lo nuestro se antepone a lo de fuera. Un discurso que circula por vías muy diversas y que contribuye a cerrar la percepción de los problemas. Hoy, lo nacional —en un momento marcado por una enorme incertidumbre económica, por procesos migratorios que han invertido las antiguas corrientes que partían de Europa para conquistar el mundo, por la incapacidad de las políticas locales para coartar el poder del capital— se ha convertido en el espacio idóneo para la extrema derecha. Un modelo de organización social inadaptado para hacer frente a los problemas globales, los más acuciantes. Y que, en cambio, es capaz de proyectar, en cada país, una imagen de un viejo orden deseable que es la fuente de la distopía que amenaza nuestro futuro. Quizá en el pasado la formación de naciones sirvió para barrer el viejo orden feudal y crear uno nuevo basado en la ciudadanía. Hoy, lo nacional sirve esencialmente para bloquear cualquier intento de racionalizar políticas universales, para generar nuevas desigualdades en función del pasaporte, y resulta inútil para controlar el poder desmedido de los grandes capitales.
Sin duda, el desastre ecológico en ciernes es el que tiene mayor probabilidad de generar una crisis letal. Ya la estamos percibiendo en dosis moderadas —que resultan insoportables— como ocurre con las crecientes olas de calor y los fenómenos meteorológicos catastróficos. Las guerras, presentes y potenciales, son otra cuestión endémica; quizás siempre lo fueron, pero su gravedad corre pareja a las brutales capacidades de la tecnología bélica. Los genocidios en marcha provocados por Israel y por los militares sudaneses son parte de este desastre. Las propias migraciones son un efecto de estos problemas generales, de las crisis climáticas, de las guerras, de economías locales incapaces de ofrecer condiciones vitales dignas a su población. El endeudamiento global y todos los problemas generados por un capitalismo financiero descontrolado (y que vuelve a la carga a por más desregulación) es parte del grave problema de la vivienda que se experimenta en el mundo urbano…
Los problemas globales solo son abordables desde una institucionalización diferente. Por ahora, inexistente. Es lo que quita credibilidad a propuestas deseables de reforma, como el recién publicado Global Justice Report. Un puñado de buenas ideas a las que les falta una propuesta institucional factible para llevar a buen término. El mismo tipo de carencia que encontramos cuando constatamos la debilidad del Tribunal Penal Internacional para procesar a asesinos como Trump o Netanyahu. Estamos constreñidos por un marco institucional que no sirve para abordar los problemas globales y que en cambio proyecta constantemente una ideología favorable a la cerrazón y a la ausencia de solidaridad.
Los problemas globales son acuciantes. Por eso resulta tan necesario luchar a la vez contra el imperialismo agresivo y el nacionalismo cerrado. La lucha por la igualdad y la ecología requiere también una construcción institucional alternativa. El internacionalismo, entendido como suma de acciones nacionales, ha quedado obsoleto. Es necesario un nuevo enfoque que se base en una humanidad común y que se oriente a crear instituciones operativas a niveles adecuados.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/258/notas/imperios-naciones-y-problemas-globales/
Captura de élites y autodestrucción europea. Nel Bonilla (1/07/2026)
Largo ensayo sobre ‘La arquitectura oculta de la hegemonía transatlántica’, cómo actúa la selección y la formación de las élites europeas bajo hegemonía estadounidense y cómo deshacer el nudo. Selecciono un amplio extracto:
“Dentro de este sistema euroatlántico, la inclusión es selectiva. Japón y Corea del Sur, a pesar de su lealtad, nunca recibieron el mismo trato que Europa occidental. Y las potencias emergentes son bien domesticadas, bien persuadidas para que se adapten. O, tercera alternativa, contenidas como amenazas. Esta lógica es fundamental: si la incorporación fracasa, la contención se hace imprescindible.
Sin embargo, la contención comienza en las mentes, no con los misiles. La asimilación ideológica de las élites extranjeras es la primera línea de defensa del imperio. Por lo tanto, el mantenimiento de la hegemonía depende menos de la coerción que de una sutil operación de incorporación sutil. Las redes de conocimiento de élites, integradas en programas universitarios, fundaciones filantrópicas y centros de investigación, actúan como vectores de este poder blando. Socializan, reclutan y certifican a los líderes emergentes…
En otras palabras, el objetivo de los think tanks occidentales es anticiparse a esa divergencia y proteger la esfera en la que operan quienes hoy forman parte de las élites. Las élites europeas no solo están influenciadas por Estados Unidos. A través de este sistema, se les «da forma», se les «moldea» profesionalmente y se les sujeta a vínculos ideológicos. Por supuesto, no de forma total ni completa, como si carecieran por completo de autonomía o como si la historia nacional no tuviera ninguna relevancia para estas élites; ciertamente, las características de cada nación europea aportan un matiz único a la visión transatlántica que guía sus políticas.
El resultado: los objetivos de la política exterior estadounidense no se imponen simplemente a Berlín (o París o Roma); se articulan «desde dentro». El orden liberal se presenta como universal, pero quienes se adhieren al mismo deben aceptar una serie de normas implícitas (aunque susceptibles de ser conocidas y, en ese sentido, públicas). Quienes no muestren su adhesión se enfrentarán a las consecuencias de la presencia militar permanente de Estados Unidos. En otras palabras, el núcleo imperial preserva su estatus socializando a otras élites en su visión del mundo, en lugar de simplemente coaccionarlas. Veamos ahora cuáles son esos mecanismos de integración de élites (en particular, ocupándonos de los vínculos transatlánticos entre Alemania y las élites funcionales alemanas)…
Ambos hombres adquirieron sus redes formativas en entornos que eran geográfica e ideológicamente periféricos al principal cinturón de adoctrinamiento atlántico: El círculo de Brandt era la diáspora nórdica antinazi; El ámbito de Palme era el de la ONU y la descolonización. Dado que sus carreras ya eran viables antes de que las becas financiadas por Estados Unidos se convirtieran en la norma en la UE, pudieron hacer uso de las herramientas atlánticas sin adoptar sus patrones de pensamiento. Estos casos excepcionales demuestran que la distancia de la red de socialización atlántica no garantiza sabiduría ni una distancia absoluta de ella; sin embargo, tener una biografía esencialmente ajena a la cultura atlántica amplía las posibilidades de reflexión. Los márgenes se han estrechado desde entonces; reabrirlos es la condición previa para cualquier estrategia de soberanía alemana o europea…
Los materiales que se han presentado en este trabajo, a partir de textos tomados de fundaciones, redes de centros de estudios y «cónclaves» por invitación, no dejan lugar a dudas: el proyecto de la élite transatlántica está diseñado con vistas a su perpetuación. Su hegemonía cultural obliga a Europa a financiar un imperio que tiene su centro en Estados Unidos. Al tiempo que las élites de todos los países aliados se pliegan a esos intereses, incluso cuando el imperio sabotea los intereses materiales de Europa. Las hegemonías rara vez se derrumban por dificultades morales; solo se resquebrajan cuando las presiones externas o las quiebras internas hacen que la sumisión sea más costosa que la resistencia…
No bastará con que cambien las personas. La tarea que afrontamos consiste en desmantelar la «cadena de montaje» biográfica que comienza con intercambios juveniles financiados por fundaciones, continúa con becas en centros de investigación y culmina en gabinetes o consejos de administración. A menos que se rompa esa «cadena de montaje» o, al menos, se diversifique más allá de la burbuja atlántica, cualquier «cara nueva» terminará replicando los reflejos estratégicos de las élites actuales. La alternativa es neta y clara: o ver a tu país desangrarse al servicio de las élites de otro imperio o recuperar la capacidad de decidir nuestro propio futuro. La disyuntiva, entonces, ya no es entre el status quo y la reforma, sino entre la hegemonía y la supervivencia. La oportunidad para que el cambio se produzca pacíficamente puede estar desvaneciéndose, pero aún estamos a tiempo. Aprender de la historia no ofrece ninguna garantía de éxito, pero sí oportunidades para la ruptura.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/258/ensayo/captura-de-elites-y-autodestruccion-europea/